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NOVENA A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DE LA CABEZA EN SIERRA MORENA
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El día 19 de Julio, a las 20 horas, comenzamos la Novena a Ntra. Sra. la Virgen de la Cabeza. Día esplendido, favorecido por la temperatura , acercándose muchos devotos para participar en ella.
La Cofradía Virgen de la Cabeza de Jaén, participo en la Novena, junto con la Cofradía Matriz y devotos de la Virgen. Acompañó con el canto, el coro Jakaranda de Jaén. Sus canciones y plegarias nos introdujo en el misterio de la fe.
La celebración la presidió el P. Domingo Conesa, Rector del Santuario, su reflexión de este primer día nos introdujo en :
No es necesario asomarse a los medios de comunicación social e informarse de los millones que mueren de hambre, de los que sobreviven en la pobreza, de los que mal viven en la calle... para tener una dolorosa sensación de impotencia. Basta contemplar el contorno de nuestra ciudad para tener también una sensación de impotencia ante el submundo de los pobres, drogadictos, desempleados, sectarios, familias rotas, personas solas... Otro tanto habría que decir a nivel religioso: ¡Cuántas personas desorientadas, alejadas de la fe, que vagan sin rumbo! Ante esta riada de aguas turbias y violentas nos preguntamos acobardados: "¿Qué puedo hacer yo ante tanta problemática?".
La tentación inmediata que todos sentimos es remitir los problemas a las Administraciones del Estado o de la Iglesia: Para eso está el ayuntamiento y sus departamentos, para eso está Cáritas... Decimos: "No es cuestión de pequeños esfuerzos, sino de grandes proyectos llevados a cabo por los responsables... Total, lo poco que yo puedo hacer no merece la pena hacerlo; prácticamente no resuelve nada".
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Acostumbrados al gigantismo contemporáneo, la pequeña actitud de la hormiga, de la viuda con su óbolo, del grano de sal, de la pequeña semilla, nos parecen cosas bonitas pero inútiles. Esta tentación de inhibirse, porque lo que podemos y nada es todo uno, responde a un doble sentimiento: A un complejo de inferioridad y de inutilidad, y a una disfrazada justificación de la pereza: podemos quedar tranquilos porque lo que podemos hacer y nada es todo uno.
EL GRAN MILAGRO
¿Qué podemos hacer que merezca la pena y sea fecundo? Pues muchísimo. Podemos hacer el milagro de ser nosotros mismos, una semilla que se sepulta debajo de la tierra por la entrega y el servicio a los demás; podemos hacer el milagro de ser "buenos" de verdad (no sólo "no-malos"); podemos hacer el milagro de amar... Todo santo provoca una verdadera revolución aunque, como Teresa del Niño Jesús, esté oculta en un silencioso convento.
¿Quién No conoce a ALGUIEN, Y calcular el fruto inmenso que han producido los gestos sencillos
NUESTRO ORIGEN HUMILDE
Los cristianos Somos de origen muy humilde. Jesús inicia su obra, el pueblo de la Nueva Alianza, con un puñado de pescadores. La primera comunidad de Jerusalén está compuesta por los más humildes de la sociedad judía; lo mismo sucede con las comunidades de Pablo (1 Co 1 ,26-30). Pero aquellos diminutos granos de mostaza se convierten pronto en árboles copudos.
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SIEMBRA CONSTANTE Y ESPERANZADA
Dios nos pida la siembra constante de pequeños gestos: colaboración en una organización humanitaria
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, formar parte de un grupo de pastoral...
Dejémonos de sueños grandes e imposibles: "Si tuviera más tiempo, mayores recursos económicos, más autoridad, más preparación...". Sembremos las semillas que Dios ha puesto en nuestro zurrón; no soñemos con las de otros. Probablemente no estamos llamados a pronunciar grandes discursos ante todo un público, pero sí a sembrar la semilla del Evangelio en conversaciones con amigos, con familiares, con personas con las que nos encontramos en el vivir diario. Una palabra cordial, de aliento, de corrección, de consejo puede orientar o reorientar toda una vida. En conversaciones de compañeros de estudios convirtió Ignacio de Loyola a Francisco Javier. He aquí pequeñas acciones al alcance de todos, y ¡qué consecuencias tienen para la Causa de Cristo!
Cuando esa siembra es constante, refleja un talante, un estilo de vida que se convierte en un gran testimonio. Por tanto, sembrad, padre y madre; sembrad, catequista y profesor; siembra, cristiano, con constancia y con esperanza, aunque tal vez te dé la sensación de que estás predicando en el desierto. A veces, cuando menos se piensa, nace la semilla y llega a dar fruto. Incluso puede ocurrir que tú no llegues a ver el tallo germinado. La siembra de santa Mónica en el espíritu rebelde de su hijo Agustín tardó diez años en nacer...
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SOÑAR JUNTOS
Nuestros pequeños gestos, cuando se unen a los pequeños gestos de otros, se convierten en una gran siembra que produce una gran cosecha. Cuando uno da un grito desgarrador contra el terrorismo, la voz se pierde en el vacío; cuando son dos millones de personas las que juntan sus gritos, se convierten en un ejército invencible. Es increíble hasta dónde se puede llegar y lo que se puede alcanzar coordinando los pequeños gestos de solidaridad...
Todos llevamos un saco de pequeñas semillas que pueden dar una espléndida cosecha. Por eso, como Pedro con respecto a las redes, hemos de decir: "En tu nombre, Señor, arrojaremos las semillas" (Lc 5,5).
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SEGUNDO DIA DE NOVENA, 20 de Julio, a las 12 horas.
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En este día, junto a la Cofradía Matriz, Peregrinos y devotos de la Virgen, nos acompañó, la Cofradía Virgen de la Cabeza de Luque. (Córdoba).
Junto a su Coro partición en la celebración, dejando su sentir, devoción y amor por Ella.
Presidió la Celebración de la Eucaristía, el P. Domingo, que su reflexión fue:
Sin tolerancia no es posible progresar en los intrincados problemas del mundo moderno. Sin más tolerancia nunca conoceremos los hombres la paz. Ciertamente, la tolerancia no es la solución para ningún conflicto. Pero es condición básica para acercarnos a algún tipo de solución. El clima necesario e indispensable para que gentes de ideologías o posturas políticas diferentes puedan buscar fórmulas de convivencia pacífica.
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La tolerancia no tiene como punto de partida el consenso, sino justamente lo contrario. La tolerancia consiste en aceptar el disenso que nace del pluralismo de posturas para lograr entre todos aquello que mejor puede responder al bien común.
Para la persona que se enfrenta a los problemas con espíritu tolerante, las diferencias no tienen por qué ser necesariamente un obstáculo para el mutuo entendimiento. Al contrario, nos podrían llevar a una convivencia más rica y estimulante. La diferencia de posturas no debería ser una amenaza, sino un reto para avanzar.
El mayor enemigo de la tolerancia es el fanatismo. Esa postura ciega e intransigente de quien se cree en posesión absoluta de la verdad o la justicia, y, por lo tanto, excluye a todo aquel que se le oponga. Desde el fanatismo es imposible el diálogo y la convivencia pacífica. Sólo impera la fuerza y la imposición.
La tolerancia, por el contrario, capacita para «aceptar» al otro, no para destruirlo o eliminarlo. Pero sería una equivocación pensar que se trata sólo de una actitud pasiva, de «soportar» que el otro piense o actúe de forma diferente a la mía. Al contrario, la tolerancia es activa y operante. Busca el asentamiento de una convivencia siempre más justa y siempre menos violenta.
Por eso, precisamente, hay algo «intolerable», y es el atentado contra la dignidad y el valor
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inalienable de la persona humana. No se puede invocar ninguna ideología, patria o religión para justificar la agresión, el desprecio o la destrucción de la persona. Cuando está en juego la dignidad o la vida de un ser humano, es un deber ser intolerante frente al mal. Así fue la actuación de Jesús que no permitió que nada, ni siquiera la religión, se utilizara contra el hombre.
Por eso nos enseñó en la parábola del trigo y la cizaña a respetar siempre la dignidad del otro. Nadie ha de «arrancar» la vida de ningún ser humano sólo por considerarla cizaña, mientras uno se autoproclama «trigo limpio».
Con el canto a la Virgen de la Cabeza, "Morenita", y los Vivas del hermano Mayor de la Cofradía Matriz de Andújar, terminaba el segundo día de Novena.
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Secretaría