CONTINÚA LA NOVENA A LA VIRGEN DE LA CABEZA EN SU SANTUARIO

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Sexto día de Novena a nuestra patrona la Virgen de la Cabeza.
El sábado dos y domingo tres hemos asistido al sexto y séptimo día de Novena, presididos por el Rector y párroco del Santuario.
El sexto día de novena, día 2 de Agosto, se acercó la Cofradía de Mengíbar a participar junto a la Cofradía Matriz plenamente en el desarrollo de la misma.
El coro llevó la interpretación de los cantos en la liturgia, así como miembros de ambas cofradías participaron en la misma.
Tema central de la liturgia, la multiplicación de los panes y peces.
La proclamación de la palabra, la primera lectura la realizó el Hermano Mayor.
La homilía se nos ofreció una reflexión invitándonos a:
“Dadles vosotros de comer”:es la respuesta del Señor a la indicación de los discípulos de que mande volver a sus casas a aquella multitud que se ha agolpado, ávida de su palabra esperanzadora y de su apoyo saludable. Un gentío que busca saciar sus ansias profundas, para las que no encuentra respuesta que le satisfaga. Una muchedumbre que, con el deleite de estar con el Señor, se ha olvidado hasta de avituallarse de provisiones.
“Dadles vosotros de comer”.Sí, ya sabemos que el hambre que el Señor ha venido a saciar es el hambre integral, que podemos resumir en encontrar el auténtico sentido a la vida. Pero ahora tienen hambre de pan. Sabemos también que el suculento convite anunciado por los profetas, y recordado hoy por la primera lectura, hacía referencia a los tiempos mesiánicos y abarcaba la respuesta de Dios a todas las necesidades de la humanidad. Pero ahora tienen hambre de pan. E incluso sabemos que la escena evangélica proclamada es anuncio y premonición de la eucaristía. Pero ahora tienen hambre.
“Dadles vosotros de comer”.Jesús ha venido a salvar a todo el hombre y a todos los hombres. Jesús ha venido a liberarnos de todas las estructuras del mal que nos esclaviza. Jesús ha venido a anunciar la buena nueva a los pobres. Estamos de acuerdo en todo. Pero, precisamente por eso, no se queda en palabras bonitas, ni deja la salvación en una nube en manos de los ángeles, ni retrasa la solución hasta que cambien las estructuras, por muy importante que ello sea.
Ahora tienen hambre, y aplica su remedio aquí y ahora:
«Dadles de comer».Luego intentará descubrirles ese hambre más profunda y hablará del pan de vida. Ahora, y precisamente cumpliendo los tiempos mesiánicos que él ha inaugurado, se sienta en la ladera con las gentes para comer con ellas.
Hemos venido repitiendo el encargo del Señor, «dadles vosotros de comer», porque la misma escena evangélica se repite hoy en nuestro mundo, pero extendida alarmantemente a millones de seres humanos que también tienen hambre. El mandato que Jesús nos encomienda a sus seguidores es el mismo: «Dadles vosotros de comer».
Sí, ya conocemos aquello de «pan para hoy, hambre para mañana». Somos conscientes de que hemos de trabajar con todas nuestra ganas para que cambien las estructuras de un mundo insolidario, escandalosamente desigual y cruelmente injusto. Y vamos a necesitar toda la fe y toda la esperanza que Dios nos conceda, para creer que ese mundo nuevo es posible, porque Cristo lo hizo posible desde su resurrección. Pero mientras tanto, o a la vez, o como signo de nuestro empeño total, esas gentes tienen hambre y hemos de darles de comer.
Solidaridad sería la primera actitud. Amor debe ser la respuesta cristiana. Un amor que se traduce en ayuda eficaz, sin dejar su empuje hacia una acción transformadora de la sociedad. Un amor que se llama justicia, cuando nos desprendemos de caprichos superfluos para llevar pan a quien tiene hambre y ayuda a quien pasa necesidad.
En este último punto podría condensarse nuestro compromiso de hoy. Durante el tiempo de vacaciones seguramente encontraremos más de un gasto innecesario del que poder prescindir para dedicarlo a quienes nada tienen. Si dicha determinación la tomamos en familia, como determinación solidaria, mejor que mejor. ¡Ah!, y no tengáis miedo a que por eso vayáis a pasarlo un poco menos bien. Os aseguro que cuando Cristo dice «dichosos los desprendidos, los misericordiosos, los justos...», habla completamente en serio y de verdad son felices como nadie.
Sentado con nosotros, el Señor nos invita a su mesa. Este pan y este vino sí que son eucaristía. Son su Cuerpo y su Sangre: pan de vida y bebida de salvación. Y son comida fraterna, que nos une en caridad con todos nuestros hermanos.
El presidente de la Cofradía Matriz daba las gracias al Señor por intercesión de la Virgen de la Cabeza.

Al termino de la Misa se hizo el oficio de Novena, haciendo la reflexión, como todo los día el Vicepresidente de la CofradÍa Matriz.
Terminando la misma con los vivas del hermano Mayor a la Virgen de la Cabeza..
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Séptimo día de Novena a nuestra patrona la Virgen de la Cabeza
El Domingo día tres de Agosto, se realizó el séptimo día de novena a las 12 horas. Con la asistencia de cientos de peregrinos, cofrades y romeros. Junto a ellos la Cofradía Matriz, así como la Cofradía de Martos de la Virgen de la Cabeza y el Consejo pastoral de esta parroquia Basílica Real Santuario Ntra. Sra. de la Cabeza, llevaron la participación de la liturgia.
La Liturgia se desarrolló como tema central el milagro de la multiplicación de los panes y de los peces.
Salmo responsorial como todos los día lo proclamo el secretario de la Cofradía Matriz,
La reflexión sobre el evangelio de este incidió sobre:
El esfuerzo que hemos de hacer por trabajar nuestro interior y trasformar nuestras obras, aceptándonos como somos, y aceptar a los que viven con nosotros como son, para que así podamos llegar a entender, la multiplicación de los panes y de los peces para dar de comer a una muchedumbre hambrienta.
Jesús para realizar el Milagro pide colaboración. Cuando un muchacho ofrece lo que tiene, cuando pone lo suyo a disposición de los demás se realiza el milagro.
Ofrece cinco panes y dos peces, comen todos y sobra. El milagro está en saber repartir y compartir lo poco que cada uno tenemos. Llega para todos y sobra.
En nuestra sociedad, por el trabajo humano y la técnica se está llegando a producir cada vez más. Pero falla el reparto de lo producido y no llega para todos. Falta el amor y la generosidad que se necesitan para repartir bien y para que llegue para todos. O sobra el egoísmo de unos cuantos que acaparan más de lo necesario.
Se suele decir que el amor no resuelve los problemas sociales. Y esto es verdad, si por amor entendemos un simple gesto de beneficencia. Un dar algo de lo que sobra para que se callen los necesitados. Este tipo de amor mal entendido, o de caridad, como se le suele llamar, no resuelve el problema social del reparto.
Este tipo de caridad lo que hace es encubrir o tapar los fallos de un sistema social injusto, pero no es capaz de cambiarlo.
Este tipo de amor no es más que un pretexto para tapar nuestros egoísmos y para dejar tranquilas nuestras conciencias.
Y, sin embargo, sólo el Amor, el verdadero, sólo la generosidad, será capaz de transformar y cambiar la sociedad. Sólo con honradez y generosidad será posible resolver los problemas sociales.
Esto no quiere decir que la Iglesia lo que tiene que hacer es multiplicar panes y peces, multiplicar los alimentos para repartirlos a los necesitados.
Pero sí, quiere decir que su misión es proclamar que el amor es el principio de la convivencia, y que debemos llevar a la práctica esa enseñanza.
Lo que sí debemos aprender es que debemos vivir solidariamente y que tenemos que aprender a juntar nuestras cosas y que aunque sean pocas y sencillas, llegará para todos.
Lo que sí tenemos que aprender es que tenemos que juntar nuestros esfuerzos y nuestros trabajos y así lo conseguiremos todo. El alimento llegará para todos si somos generosos.
Domingo tras domingo nos reunimos en la Misa y celebramos la Reunión del Amor. Pero esta señal del amor no será aceptada sino la llevamos a la práctica en la tarea de cada día.
Nuestro amor nos debe llevar a ayudar, repartir, compartir con los demás nuestro pan y nuestra vida.
Esto es duro y cuesta. Pero esto es ser cristiano, seguidor de Jesús. Sólo así el amor que proclamamos en nuestras celebraciones será una realidad y conseguirá ir cambiando la sociedad. Vamos a intentarlo y lo conseguiremos.
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Al término de la Misa se hizo el oficio de Novena, haciendo la reflexión, como todo los día el Vicepresidente de la CofradÍa Matriz.

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Terminando la misma con los vivas del hermano Mayor a la Virgen de la Cabeza..
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Secretaría