PALABRA DE VIDA
TERCER Domingo, CUARESMA (ciclo A)
Santuario, 19, MARZO, 2017
" SI CONOCIERAS el DON de Dios..."
Ambientación
"Nos ponemos en la presencia de Dios, para orar, interiorizar y proclamar la palabra de Dios.
Alguien se atrevió a proclamar que él podía calmar la sed de todos los hombres. Él conocía la sed de todos los hombres.
El agua que Jesús nos está ofreciendo es la participación en su Espíritu “Al que tenga sed, yo le daré del manantial del agua de la vida”-
Espíritu de alegría, de paz, de amor. Quien beba de este espíritu se inunda para siempre de dicha perfecta.
Y esto es lo que Jesús quiere para nosotros, que seamos felices. Y lo que nos dice es esto: si seguís mi camino, si buscáis lo mismo que yo, vuestra vida será como un torrente de agua en medio del desierto, como una fuente que todo lo convierte en verdor y fecundidad.
La Cuaresma nos llama a convertir nuestras vidas y a acercarnos a la vida del Evangelio de Jesús. Pero eso no es porque sí, o porque alguien nos lo mande. Sino, porque queremos ser felices, y sabemos que este es el camino de la felicidad".
Hacemos un momento de silencio interior.....
Pedimos perdón
- Vuelve tu rostro a nosotros, que somos pecadores. SEÑOR, TEN PIEDAD...
- Vuelve tu rostro a nosotros que somos pecadores. CRISTO, TEN PIEDAD...
- Vuelve tu rostro a nosotros que somos pecadores. SEÑOR, TEN PIEDAD..
Oración
No mires nuestros pecados,
ni tengas en cuenta nuestra dificultad
para escuchar tus mandatos.
Hemos recibido el agua de la libertad,
pero todavía no somos libres;
hemos escogido el camino de la promesa,
pero todavía vivimos atados;
nos hemos puesto en camino hacia ti,
pero todavía caminamos según nuestros caprichos.
Nos reconocemos pecadores, Señor,
y nos acogemos a tu inmensa bondad. Amén
Escuchamos la Palabra, para que nos ilumine y afiance en la fe de Jesús:
+ Lectura del santo Evangelio según San Juan,4,5-42
En aquel tiempo llegó Jesús a un pueblo de Samaría llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José: allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: “Dame de beber” (Sus discípulos se habían ido al pueblo a buscar comida). La samaritana le dice: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?” (porque los judíos no se tratan con los samaritanos). Jesús le contestó: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva”. La mujer le dice: “Señor, si no tienes cubo y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?, ¿eres tú más que nuestro padre Jacob que nos dio de este pozo y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?”. Jesús le contestó: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna”. La mujer le dice: “Señor, dame de esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla”. Él le dice: “Anda, llama a tu marido y vuelve”. La mujer le contesta: “No tengo marido”. Jesús le dice: “Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad”. La mujer le dice: “Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén”. Jesús le dice: “Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte, ni en Jerusalén, daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos”. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad. La mujer le dice: “Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga él nos lo dirá todo”. Jesús le dice: “Yo soy: el que habla contigo”.
En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: “Me ha dicho todo lo que he hecho”. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: “Ya no creemos por lo que tú dices, nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo”.
Palabra del Señor
Comentario
"Son bastantes las personas que, a lo largo de estos años, se han ido alejando de Dios, casi sin advertir lo que realmente estaba ocurriendo en sus vidas.
Hoy Dios les resulta un “ser extraño”. Cuando entran en una iglesia o asisten a una celebración religiosa, todo les parece artificial y vacío. Lo que escuchan se les hace lejano e incomprensible.
Tiene la impresión de que todo lo que está ligado con Dios es infantilismo e inmadurez, un mundo ilusorio donde falta sentido de la realidad.
Y, sin embargo, esas mismas personas en cuya vida apenas hay experiencia religiosa alguna, andan con frecuencia a la búsqueda de paz interior, de profundidad, de sentido. Más aún. Aunque ya no creen en “el Dios de su infancia”, acogerían de nuevo a Dios si lo descubrieran como la Realidad gozosa que sostiene, alienta y llena toda de vida.
Pero, ¿se puede encontrar de nuevo a Dios una vez que la personas se ha alejado de toda religiosidad? ¿Es posible una experiencia nueva de Dios? ¿Por dónde buscar?
Algunos buscan “pruebas”. Exigen garantías para tener seguridad. Pretenden controlar a Dios, verificarlo, analizarlo, como si se tratara de un objeto de laboratorio.
Pero Dios se encuentra en otro plano más profundo. A Dios no se le puede aprisionar en la mente. Quien lo busca sólo por la vía estrecha de la razón corre el riesgo de no encontrarse nunca con Él. Dios es “el Misterio del mundo”. Para descubrirlo, hemos de ahondar más.
Precisamente por esto, algunos piensan que Dios no está a su alcance. Tal vez esté en algún lugar lejano de la existencia, pero habría que hacer tal esfuerzo para encontrarse con Él, que no se sienten con fuerzas.
Sin embargo, Dios está mucho más cerca de lo que sospechamos. está dentro de nosotros mismos. O lo encontramos en el fondo de nuestro ser o difícilmente lo encontraremos en ninguna parte.
Si yo me abro, Él no se cierra. Si yo escucho, Él no se calla. Si yo me confío, Él me acoge. Si yo me entrego, Él me sostiene. Si yo me dejo amar, Él me salva.
Tal vez la experiencia más importante para encontrar de nuevo a Dios es sentirse a gusto con Él, percibirlo como presencia amorosa que me acepta como soy. Cuando una persona sabe lo que es sentirse a gusto con Dios a pesar de su mediocridad y pecado, difícilmente lo abandona. Recordemos las palabras de Jesús a la samaritana: “Si conocieras el don de Dios... le pedirías de beber y él te daría agua viva”
Muchas personas están abandonando hoy la fe sin haber saboreado a Dios. Si conocieran lo que es encontrarse a gusto con Él, lo buscarían.
Es el momento de hacer silencio, meditar.........
Pidamos al Señor, por intercesión de nuestra madre la Virgen de la Cabeza, en este tiempo de gracia y misericordia, que acuda en ayuda de nuestra debilidad, y le presentamos nuestras necesidades.
1.- Que seamos solidarios con las necesidades de los hombres, especialmente los que sufren el castigo del hambre y de la sed. ROGUEMOS AL SEÑOR...
2.- Que sepamos dar respuesta a las esperanzas y deseos de los jóvenes, que no se vean avocados a ninguna clase de drogas o una vida sin sentido. ROGUEMOS AL SEÑOR...
3.- Que la Iglesia y todos nosotros sepamos dar testimonio de Cristo como Mesías y Salvador del mundo. ROGUEMOS AL SEÑOR...
4.- Que bebamos con abundancia el agua que Cristo nos ofrece, y no queramos ir a otras fuentes para saciar nuestra sed. ROGUEMOS AL SEÑOR...
5.- Que todas nuestras peticiones y oraciones las hagamos en espíritu y en verdad. ROGUEMOS AL SEÑOR...
Te pedimos, Señor, que nos llenes de tu santo Espíritu, y que se convierta en nosotros en un manantial inagotable de agua viva. Amén
Es el momento de dirigirnos a Dios diciendo:
Padrenuestro que estas en los cielos......
Momento de silencio
DAMOS GRACIAS al SEÑOR:
"Señor, haz de mí un hombre y una mujer nuevos
que no tenga un corazón de piedra, sino de carne;
que no quiera acaparar, sino compartir;
que no quiera ser servido, sino servir;
que no desee aparentar, sino ser;
que no siembre discordia, sino paz;
que no viva para mí mismo, sino para los demás;
que no me fíe tanto de mí, y mucho más de ti;
que no vea primero el pecado ajeno, sino el mío;
que no me empeñe tanto en evidencias, sino en confiar en ti.
Señor, haz de mí un hombre y una mujer nuevos". AMÉN
¡Feliz Semana!