PALABRA DE VIDA
“Sexto Domingo de PASCUA (ciclo C)”
Santuario, 01 de MAYO, 2016
“Hemos de ser, Luz, y sal.."
Ambientación:
"Lo que es el alma para el cuerpo, eso debe ser el cristiano para el mundo.
Hemos conseguido un mundo espléndido en muchos aspectos de la ciencia, de la tecnología, de los inventos. Pero, a nuestro mundo le falta “alma”.
Los cristianos estamos llamados por Cristo a ser el “fermento”, la “luz”, y la “sal” del mundo, para poner claridad donde hay tinieblas; para poner amor donde hay odio; para poner paz donde hay violencia; para poner solidaridad donde hay egoísmo.
Seamos el “alma” de un mundo, tecnológicamente avanzado, pero carente de “valores”.
Salmo:
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
Monición al Evangelio
Jesús habla a sus discípulos de la palabra, del amor, siempre de Dios. Todo se relaciona. El que me ama guardará mi palabra y el que guarda mi palabra me amará. Y el que ama y guarda la palabra es amado por Dios, que pondrá en él su morada. Así cada creyente se convierte en una pequeña ciudad de Dios.
Lectura del santo Evangelio según San Juan, 14,23-29
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: - El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado ahora que estoy a vuestro lado; pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
La paz os dejo, mi paz os doy: No os la doy como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.
Palabra del Señor
Comentario
"La mano de Dios está presente en toda nuestra vida. A veces la notamos con una fuerza especial que nos hace exclamar: "“Aquí está la mano de Dios”.
El mismo Jesús lo expresó así alguna vez, cuando realizaba signos admirables: “Si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios”.
Del Espíritu Santo podemos decir que es la Fuerza de Dios, que actúa de manera misteriosa sobre nosotros. Del Espíritu y de Jesús podemos decir que son la mano de Dios, mano que libera, que regala, que bendice y que salva.
Cristo es la mano del Padre que viene en nuestra ayuda, la mano que defiende, la mano que regala, la mano que acaricia y anima.
También el cristiano ha de continuar estas obras de Cristo, que son las obras de Dios. No es cuestión de andar esperando pasivamente a que la mano de Dios se manifieste en nosotros. Tenemos que ser nosotros mismos, unos para otros la mano generosa y bondadosa de Dios.
O como decía la Madre Teresa, tenemos que ser unos para otros “la mano amiga de Dios”.
Ser la mano amiga de Dios quiere decir:
- Que ayudemos al hermano
- Que la acción de nuestras manos sea cariñosa
- Que en nuestro servicio Dios se haga presente.
La mano que corre presurosa en ayuda del hermano que la necesita. “Cristiano es el que da la mano”.
- Mano tendida. Cristiano es el que levanta al hermano caído, el que sostiene al hermano débil, el que cura al hermano enfermo, el que guía al hermano ciego, el que comparte con el hermano pobre, el que libera al hermano preso.
Son maneras distintas de dar la mano. Donde quiera que haya una necesidad, allí tiene que haber una mano tendida.
- Manos unidas. Cristiano es el que da la mano al próximo y al lejano, al que conoce y al que desconoce, al blanco y al negro, al hombre y a la mujer, al niño y al anciano, a todo ser humano; es el que crea puentes de solidaridad, el que quiere llegar a formar un corro universal de fraternidad.
Vamos a soñar que puede formarse una cadena humana de cinco mil millones de eslabones vivos abrazando la tierra.
- Manos abiertas. Y cristiano es el que ofrece siempre su mano abierta, amistosa, desarmada, pacífica y pacificadora. Nada de puños cerrados, agresivos y amenazadores. Nada de armas ocultas o respuestas contundentes.
El cristiano, como su Maestro, está hecho para acariciar, para pacificar, para proteger. Dios le ha puesto en la tierra para que la cultive, no para que la destroce.
Es así como llegaremos a ser la mano amiga de Dios, la mano buena y cariñosa de Dios, la mano fuerte de Dios, la mano creadora de Dios, la mano protectora y generosa de Dios.
Que la fuerza de la mano de Dios que ayudó a los apóstoles, nos impulse y nos ayude, también a nosotros, a poner nuestras vidas y nuestras manos al servicio de los demás.
Oración de los fieles
Pidamos a Dios, Padre de misericordia y fuente de vida y todo consuelo.
- Por la Iglesia, que sea samaritana y prolongue la misericordia de Jesucristo con los que sufren. ROGUEMOS AL SEÑOR...
- Por los responsables de la sanidad, que sean responsables y eficaces en su misión. ROGUEMOS AL SEÑOR...
- Por los que asisten a los enfermos y lucha contra la enfermedad, para que sean fortalecidos en su servicio y entrega. ROGUEMOS AL SEÑOR...
- Por todos cuantos sufren enfermedad, especialmente por los enfermos crónicos o terminales, por los más incapacitados o los que se sienten más solos, para que encuentren personas que les ayuden y que levanten su esperanza. ROGUEMOS AL SEÑOR...
- Por los niños que hacen la primera comunión, para que se dejen alimentar del Espíritu de Jesús. ROGUEMOS AL SEÑOR...
- Por todos nosotros, para que amemos con toda el alma a los enfermos y a cuantos sufren o nos necesitan. ROGUEMOS AL SEÑOR...
Oremos: Ayúdanos, Padre, con la fuerza de tu Espíritu y haznos capaces de ayudar y fortalecer a los hermanos.
Oración de acción de gracias
Dios, amigo nuestro, alarga tus manos y danos entusiasmo
para abrir nuestras manos y nuestro corazón al necesitado.
Todos: Alarga tus manos, Señor
- Dios, amigo nuestro, danos resignación para aceptar nuestros límites y debilidades.
- Dios, amigo nuestro, danos coraje para luchar, con toda nuestra fuerza, ayudando al débil y al cansado.
- Danos, Señor, unas manos y un corazón que da y que pide;
que ofrece y que recibe; que se elevan hacia Ti y que se prestan al hermano.
R: ¡Viva la VIRGEN de la CABEZA!
Para la vida:
Hermanos, amar a Dios exige cumplir sus mandamientos. Por ellos también la convivencia humana resulta más fácil y se va construyendo la paz. Guardemos, a lo largo de estos días, la Palabra de Dios, esforzándonos en amar, perdonar y servir, de forma especial, a los mayores y enfermos. Recordemos que nuestro mundo nos necesita para recuperar su corazón. Y que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre vosotros. R/. Amén.