PALABRA DE VIDA
Trigésimo Tercer Domingo T. Ordinario
Santuario, 12 de Diciembre, 2016
" Os perseguirán..." Lc 21,5-19
Ambientación
" Nos acercamos al fin del año eclesiástico. Los textos litúrgicos llaman nuestra atención sobre la caducidad de las cosas creadas y sobre la manera coherente de comportarse ante este hecho de experiencia.
El mes de noviembre suele ser un mes gris, marcado desde el principio por el recuerdo de los difuntos y el sentimiento de impotencia humana ante la muerte, con cierta perplejidad paralela ante ciertos contrastes humanos, vgr. los logros de la ciencia en el espacio y la impotencia para evitar las catástrofes naturales que nos visitan periódicamente.
El Evangelio infunde confianza. Los misterios y contrastes en la vida no lo son todo ni significan el fin por muy desoladores que sean. Hay que tener fe en la presencia de Dios a nuestro lado, y desde esta convicción interpretar con sentido providencialista cuanto nos sucede, favorable o adverso".
Leemos la palabra de Dios, y meditamos sobre ella:
+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas, 21,5-19
En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.» Ellos preguntaron: "Maestro, ¿cuando va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo esto está para suceder?» El contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usando mi nombre diciendo: "Yo soy" o bien "el momento está cerca"; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.» Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.
Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa: porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres y parientes y hermanos y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»
Palabra del Señor
Comentario
" Os perseguirán..." Lc 21,5-19
Los cristianos de las Iglesias occidentales ya no hablamos de persecución ni de martirio. Y sin embargo, según Jesús, la persecución es, en un grado u otro, ingrediente normal de la vida cristiana.
Toda la tradición evangélica es unánime en afirmar que la fidelidad a Cristo produce persecución. El rechazo y el conflicto no han sido solamente el destino histórico de Jesús sino que, de ordinario, es el destino que espera a sus seguidores: "Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán".
Por ello, si la persecución no está presente de ninguna forma y en ningún grado en los cristianos y en la Iglesia, hemos de preguntarnos, al menos, cuál puede ser la razón. Qué puede haber ocurrido para que ya nadie persiga hoy a las comunidades cristianas del Primer Mundo.
La persecución no es algo que sucede, de repente, debido a la maldad o ceguera de algunos perseguidores. La verdadera persecución comienza a gestarse cuando la Iglesia se convierte en amenaza para los intereses egoístas e injustos de los sectores más poderosos e influyentes de una sociedad.
Por eso, la persecución no se dirige normalmente a todos los cristianos por igual, sino más bien a aquellos que, movidos por el espíritu de Jesucristo, ponen en peligro un determinado "orden de cosas" establecido. Incluso, puede suceder que, mientras unos cristianos son víctimas de una persecución más o menos declarada, otros sean alabados y privilegiados.
Todo ello se explica porque en la raíz de toda persecución a las Iglesias cristianas se esconde siempre la voluntad de neutralizar la fuerza transformadora que se encierra en el cristianismo cuando es vivido por los creyentes con todas sus consecuencias.
Por eso, la ausencia de una verdadera persecución en el mundo occidental puede significar que nadie siente necesidad de acosar hoy la fe para tratar de anularla, pues los mismos cristianos nos encargamos de vaciarla de su fuerza con la mediocridad y rutina de nuestras vidas.
Puede ser también signo de que vivimos esa fe de manera privada e intimista, sin repercusión alguna en la vida pública y social.
Por eso, hemos de saber valorar desde la fe ciertos rechazos, ataques y agresividad que la Iglesia comienza a sufrir entre nosotros estos últimos años. Es un buen síntoma para una Iglesia que busca permanecer fiel a Jesucristo".
Oremos al Señor, Sabemos que Dios es nuestro Padre que nos cuida con amor: Confiadamente acudimos a Él para manifestarle nuestras necesidades, pues somos débiles y nada podemos sin su ayuda. Le decimos con fe:
Danos tu paz y tu justicia, Señor.
1.- En nuestro mundo existe mucho dolor y sufrimiento por causa de guerras, terrorismo, pobreza, hambre, enfermedad. Tú que te compadeces de todos, cura nuestras dolencias. OREMOS...
2.- Hoy nos acordamos especialmente de los que sienten próxima la hora de su muerte; que puedan superar el dolor y la tentación de la desesperanza y tengan la seguridad de la vida eterna junto a ti en el cielo. OREMOS...
3.- Con frecuencia los buenos se sienten solos y explotados por los demás. Te pedimos, Dios Padre, que su entrega generosa venza al mal. OREMOS...
4.- Señor, tú sabes que nos cuesta responder al mal con el bien. Es fuerte la tentación de odiar en vez de amar; para que vivamos siempre como Jesús nos enseñó en el evangelio. OREMOS...
Reine en nuestro mundo tu plan de salvación, Padre celestial. Que tu Espíritu nos aliente para hacer cada día de la tierra un anticipo del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Acción de Gracias
" Los cristianos nos hemos de caracterizar por la alegría y la esperanza, jamás hemos de perder la serenidad ante las adversidades. Que la Oración, que estamos realizando nos dé valor y fortaleza para hacer frente a todas las dificultades que se nos puedan presentar durante esta semana.
ESPERANZA Y PERSEVERANCIA
Llegando al final del año litúrgico, la liturgia nos propone la reflexión sobre el término de todo, la espera del fin de los tiempos y la esperanza de una nueva vida para siempre.
El texto de Lucas, lleno de imágenes propias del género apocalíptico, parece que estuviera describiendo el mundo en que vivimos: guerras, rebeliones, terremotos, hambre... No hay más que leer la prensa, escuchar las noticias o salir a la calle con los ojos bien abiertos. Pero este evangelio no pretende hacernos huir o hundirnos en el pánico. Es una invitación al discernimiento frente a la confusión, a la fortaleza y al testimonio frente a la persecución y cobardía, a la esperanza frente al desánimo.
Seguros de que Cristo vendrá, las sombras en que parece sumirse la historia no son sino una llamada a la esperanza en medio del caos, a la perseverancia en medio de las dificultades, a la confianza en la fuerza que el mismo Señor de la historia nos da. Si perseveráis, triunfaréis".
¡Feliz Semana!