PALABRA DE VIDA

TRIDUO PASCUAL CICLO C

JUEVES SANTO, 24 de Marzo, 2016

 

AMBIENTACIÓN:

"Nos hemos reunido como comunidad para celebrar el Jueves Santo.

            Vamos a celebrar la Cena del Señor. Fue uno de los momentos culminantes de la vida de Jesús de Nazaret. Él llego a decir que había deseado que llegara este momento..., quizás porque iba a expresar con hechos lo que de palabra había predicado, la entrega, el amor incondicional y gratuito ... y se despidió diciendo ... “ Haced esto en memoria mía...”.

            Hoy es el día del amor fraterno, el día del servicio, el día del sacerdocio y el día de la eucaristía.

            En esta celebración recordamos los gestos de amor de Jesús antes de su Pasión, gestos entorno a esta mesa, la mesa de la comunión.

            Todos desde nuestro bautismo, cuando nos ungieron con un aceite especial, estamos llamados a ser Sacerdotes, pero sólo aquellos que escuchan y se abren a la llamada reciben la misión de dedicar su vida al servicio y la guía de una comunidad.

            Hoy también celebramos el día del amor fraterno, que no es más que el amor del Señor. Un amor que él nos traduce en servicio a los demás, en entrega hacia el hermano que tenemos al lado y para el que está lejos en sitios tan remotos como Isiro en El Congo, donde la comunidad hermana de Santa Ana celebra hoy también el día del amor y del servicio.

            Asumamos este amor y este espíritu de servicio para que nos acompañe no solo estos días de triduo pascual sino a lo largo de todo el año y que seamos capaces de dar testimonio de lo que somos y en lo que creemos.

 

            Recordaremos hechos que significan el Amor Misericordioso de Dios con nosotros, así:

            - Lavatorio de Pies: “Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros.”

            - La Eucaristía. Jesús se queda con nosotros para siempre, para ser nuestro alimento, para acompañar tantas soledades. “Tomad y comed. Tomad y bebed” “Haced esto en memoria mía”

            - El sacerdocio. Como presencia ministerial suya en el mundo.

            - El mandamiento nuevo. “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”.

 

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 13, 1-15

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando (ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara) y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro y éste le dijo:

—Señor, ¿Lavarme los pies tú a mí?

Jesús le replicó:

—Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.

Pedro le dijo:

—No me lavarás los pies jamás.

Jesús le contestó:

—Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.

Simón Pedro le dijo:

—Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.

Jesús le dijo:

—Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos." (Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos estáis limpios".).

 

            Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:

— ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "El Maestro" y "El Señor", y decís bien, por que lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.

Palabra del Señor

 

Comentario

1.- Jesus está entre nosotros como el que sirve.

             San Juan nos narra en el evangelio, la escena del lavatorio de los pies. Quiere insistir en el carácter de testamento de Jesús, indicando a sus discípulos que su mandamiento principal es el amor al prójimo, manifestado en un servicio humilde y fraterno. ¿Comprendéis, les dice Jesús a sus discípulos, lo que he hecho con vosotros?... os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.

 

2.- La eucaristía tiene un claro mensaje de amor y de servicio. El pan de la eucaristía es un pan partido y compartido. La fracción del pan no tiene significado sacramental y eucarístico si no tiene el sentido de compartir el sacrificio de Cristo con todos los que formamos el cuerpo de Cristo.

 

3.- La eucaristía es memorial de Cristo crucificado, recordándonos que hemos sido redimidos por la entrega de la vida de una persona que aceptó morir en la cruz, para llevar a cabo la misión que le había encomendado su Padre. 

 

4.- En la eucaristía celebramos la memoria de un Cristo vivo, resucitado. Por eso, la eucaristía es llamada “misterio pascual”. La plegaria central de la eucaristía es una plegaria de acción de gracias y de alabanza al Padre por el gran don de su Hijo.

 

5.- Cuando celebramos el memorial eucarístico y el relato de la última cena del Señor pedimos que Dios haga retornar a su Mesías, que el Señor vuelva, “marana tha”. En esta celebración gozosa de la Cena del Señor y en la participación comprometida del lavatorio de los pies pidamos Jesús que nunca se marche de entre nosotros, que nosotros nunca nos apartemos de él.".

 

Para asumir este compromiso necesitamos la ayuda del Señor, por eso le pedimos por:

 

1. – Por el Papa Francisco para que nunca se canse de alentar a la Iglesia y al mundo, a seguir tu Palabra, acercarse a la reconciliación y a unirnos todos en la comunión de Cristo.  OREMOS

 

2. – Por los gobernantes del mundo especialmente lo más ricos, para que ayuden a aquellos más pobres a salir de su situación y a que puedan desarrollarse y vivir en libertad y justicia. OREMOS

 

3. – Por todos los pobres del mundo para que, en este día del amor fraterno, encuentren una mano amiga que les atiende, les ayude y les acompañe. OREMOS

 

4. – Por todos los sacerdotes, para que nunca olviden el misterio que se encierra en el pan consagrado, y vivan y trasmitan el fervor y adoración que el Señor se merece. OREMOS

 

5. – Por todas las familias, para que nunca les falte el pan material ni el pan espiritual. OREMOS

 

6. – Por todos nosotros que hemos celebrado la Última Cena con el Señor, para que el pan que nos ha partido y repartido nos ayude a dar frutos de vida eterna.  OREMOS

 

Padre, alimentados con el Cuerpo de tu Hijo, nos sentimos más hermanos entre todos, ayúdanos con tu gracia a que nos mantengamos en esa filiación constantemente.  Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.    Amen.

 

ADORACION ANTE EL MONUMENTO

 

PALABRA DE VIDA

TIDUO PASCUAL CICLO C

VIERNES SANTO, 25 de Marzo, 2016

 

AMBIENTACIÓN:

"Es Viernes Santo. Y nos reunimos hoy para conmemorar el acto supremo de amor de Jesús hacia nosotros: su muerte para nuestra salvación.    No es una Eucaristía, no es una misa.

Se inicia en silencio, con el sacerdote postrado en tierra, ante el altar. Escucharemos el relato completo de la Pasión según San Juan. Y después iniciaremos un acto de adoración a la Cruz. Intentemos abrir nuestros corazones para comprender, en profundidad, que la salvación nos viene de la Cruz de Cristo. Terminaremos comulgando. El Cuerpo de Cristo que comeremos hoy es el que reservamos ayer –día de Jueves Santo—en el Monumento.

Acompañemos a Jesús en estas horas difíciles de su Pasión y Muerte. Sigámoslo por el camino del Calvario. Acerquémonos a Él en estas horas difíciles. Y que nuestra alma se conmueva hasta lo más profundo por el sufrimiento de Nuestro Señor, que para nosotros es salvación para siempre".

 

PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN JUAN 18, 1-19,42

C. En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo:

+ ¿A quién buscáis?

C. Le contestaron:

S. A Jesús, el Nazareno.

C. Les dijo Jesús:

+ Yo soy.

C. Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles: «Yo soy», retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez: + -«¿A quién buscáis?»

C. Ellos dijeron:

 

S. A Jesús, el Nazareno.

C. Jesús contestó:

+ Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos.

C. Y así se cumplió lo que había dicho: “No he perdido a ninguno de los que me diste”.

S. A Jesús, el Nazareno.

C. Jesús contestó:

+ Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos.

C. Y así se cumplió lo que había dicho: “No he perdido a ninguno de los que me diste”.

Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:

+ Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?

C. La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; era Caifás el que había dado a los judíos este consejo: “Conviene que muera un solo hombre por el pueblo”. Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada que hacía de portera dijo entonces a Pedro:

S. ¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?

C. Él dijo:

S. No lo soy.

C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose.

El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina. Jesús le contestó:

+Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho yo.

C. Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:

S. ¿Así contestas al sumo sacerdote?

C. Jesús respondió:

+ Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si le hablado como se debe, ¿por qué me pegas?

C. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote.

C. Simón Pedro estaba en pie, calentándose, y le dijeron:

S. ¿No eres tú también de sus discípulos?

C. Él lo negó, diciendo:

S. No lo soy.

C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:

S. ¿No te he visto yo con él en el huerto?

C. Pedro volvió a negar, y enseguida cantó un gallo.

C. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer, y ellos no entraron en el pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo:

S. ¿Qué acusación presentáis contra este hombre?

C. Le contestaron:

S. Si éste no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos.

C. Pilato les dijo:

S. Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley.

C. Los judíos le dijeron:

S. No estamos autorizados para dar muerte a nadie.

C. Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.

Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:

S. ¿Eres tú el rey de los judíos?

C. Jesús le contestó:

+ ¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?

C. Pilato replicó:

S. ¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?

C. Jesús le contestó:

+ Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.

C. Pilato le dijo:

S. Con que, ¿tú eres rey?

C. Jesús le contestó:

+ Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.

C. Pilato le dijo:

S. Y, ¿qué es la verdad?

C. Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo:

S. Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?

C. Volvieron a gritar:

S. A ése no, a Barrabás.

C. El tal Barrabás era un bandido.

C. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían:

S. ¡Salve, rey de los judíos!

C. Y le daban bofetadas.

Pilato salió otra vez afuera y les dijo:

S. Mirad, os lo saco afuera, para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa.

C. Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:

S. Aquí lo tenéis.

C. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron:

S. ¡Crucifícalo, crucifícalo!

C. Pilato les dijo:

S. Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él. C. Los judíos le contestaron:

S. Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios.

C. Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más y, entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús:

S. ¿De dónde eres tú?

C. Pero Jesús no le dio respuesta. Y Pilato le dijo:

S. ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?

C. Jesús le contestó:

+ No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor.

C. Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:

S. Si sueltas a ése, no eres amigo del César. Todo el que se declara rey está contra el César.

C. Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que llaman «el Enlosado» (en hebreo Gábbata). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos:

S. Aquí tenéis a vuestro rey.

C. Ellos gritaron:

S. ¡Fuera, fuera; crucifícalo!

C. Pilato les dijo:

S. ¿A vuestro rey voy a crucificar?

C. Contestaron los sumos sacerdotes:

S. No tenemos más rey que al César.

C. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.

C. Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado “de la Calavera” (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: “Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos”. Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato:

S. No escribas: "El rey de los judíos", sino: "Este ha dicho: Soy el rey de los judíos".

C. Pilato les contestó:

S. Lo escrito, escrito está.

C. Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron:

S. No la rasguemos, sino echemos a suerte, a ver a quién le toca.

C. Así se cumplió la Escritura: “Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica”. Esto hicieron los soldados.

C. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:

+ Mujer, ahí tienes a tu hijo.

C. Luego, dijo al discípulo:

+ Ahí tienes a tu madre.

C. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

C. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:

+ Tengo sed.

C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:

+ Está cumplido.

C. E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

(Todos se arrodillan, y se hace una pausa)

C. Y al punto salió sangre y agua.

C. Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: “No le quebrarán un hueso”; y en otro lugar la Escritura dice: “Mirarán al que atravesaron”.

C. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura dé mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo, con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

Palabra del Señor

 

COMENTARIO

1.- Jesús sufre por nosotros

            Es verdad que los sufrimientos del Señor nos desconciertan, nos entristecen y abaten. Como a los discípulos de Emaús, se nos llena el corazón de tristeza. La visión de Cristo flagelado y coronado de espinas, las burlas y ultrajes de los soldados nos abate el ánimo.

            Los sufrimientos del Señor tenían, y tienen, un valor salvífico universal. Son el precio, altísimo si se quiere, de nuestra propia redención, son el precio costoso de la gloria.

2.- Valor salvífico del dolor.

            - Misterio del dolor y de la aflicción. Cómo es posible que Dios permita tanto quebranto y tanta pena. Si nos ama por qué permite que lloremos anegados por el sufrimiento, cuando El que es Todopoderoso podría ahorrarnos las lágrimas y los gemidos. Y esto ocurre no sólo en los que son malos y se merecen un duro castigo. También el justo sufre a veces de modo intenso y agudo. El mismo Jesús, el Hijo Unigénito, el Amado, pasa por esa zona tenebrosa del dolor.

 

3. Nuevo Sepulcro  

          - San Juan dedica pocos versículos al sepelio de Jesús. Era un hecho de poca importancia, un acontecimiento pasajero ya que muy pronto aquel lugar sepulcral quedaría vacío. Recuerda que era un sepulcro nuevo, sin estrenar. De esa forma se destacaba, por una parte, la santidad y grandeza de aquel cuerpo inmolado por nuestra salvación.

 

Al pie de la Cruz vemos el Amor que Dios nos tiene. Un amor que da la vida por nosotros. Ese es el camino de la Salvación: El sendero del Amor llega a la Casa del Padre. Oremos diciendo:

R.- HAZNOS VIVIR EN TU AMOR, SEÑOR.

1. – Por santa Iglesia, cuya cabeza es Jesucristo, para que se mantenga siempre fiel a su Palabra y sea así luz para el mundo.   OREMOS

2. – Por el Papa Francisco, pastor de la Iglesia, para que la misericordia de Dios que pregona, sea atendida por todos los hombres.   OREMOS.

3. – Por los obispos, sacerdotes y demás hombres consagrados a ser “cristos” en la tierra, para que sepan morir a sus egoísmos y sepan gloriarse en el Amor de Dios.   OREMOS

4. – Por todos los que hemos recorrido este camino cuaresmal, para que nos unamos al sufrimiento de la cruz de Cristo verdadero signo de nuestra salvación.   OREMOS

5.- Por todos los cristianos, para que nos esforcemos continuamente en restaurar la unidad en el Único que nos salvó y bajo la fuerza del Espíritu Santo.     OREMOS

6. – Por los judíos, para que fieles a la fe de Abraham descubran en Cristo, el Salvador que esperan.   OREMOS

7. – Por los que no creen en Cristo, los que viven sin bautizar, para que se dejen guiar por el amor, hasta que descubran que la Iglesia es fiel reflejo de Cristo que muere por todos en la cruz.    OREMOS

8. – Por los que no creen en Dios, para que el Padre toque sus corazones y descubran el Amor que se derrama desde la cruz para todos los hombres que lo acogen.     OREMOS

9. – Por los que gobernantes, para no cesen en la búsqueda del progreso y desarrollo de todos, especialmente los más pobres y necesitados de la sociedad.      OREMOS

10. – Por los que sufren la enfermedad, el desempleo, la injusticia para que uniéndose a la cruz del Señor, Éste transforme su dolor y vean pronto satisfechas sus necesidades.             OREMOS

11.- Por los bautizados que se alejaron de la Iglesia, para la llama de Amor que brota de la cruz prenda en sus corazones y sea un gran fuego lo que ahora son tenues rescoldos.           OREMOS

Padre, viendo el Amor tan grande que nos tienes para darnos a tu propio Hijo en rescate de todos, te pedimos por su pasión y cruz que atiendas estas necesidades que te presentamos.

Te lo pedimos, por Jesucristo crucificado Nuestro Señor.          Amen.

 

VIGILIA PASCUAL

SABADO SANTO

Santuario, 26 de Marzo, 2017

AMBIENTACION

"En esta noche santa, en que nuestro Señor Jesucristo ha pasado de la muerte a la vida, la iglesia nos invita a todos sus hijos, dispersos por el mundo, a que nos reunamos en oración. Si recordamos así la Pascua del Señor, oyendo su Palabra y celebrando sus misterios, podemos esperar tener parte en su triunfo sobre la muerte y vivir con Él siempre en Dios. Vivamos con profundidad, alegría y asombro la madre de todas las vigilias y celebraciones cristianas: la Vigilia Pascual.

 

PREGÓN PASCUAL

Después de haber encendido nuestra vela en el cirio pascual, símbolo de Cristo Resucitado y verdadera luz del mundo, escuchemos la gran noticia que la Iglesia proclama a todos los hombres: Ésta noche es la noche santa, en la que Cristo ha vencido las tinieblas del pecado y ha triunfado sobre la muerte. Lo escuchemos con atención y con fe".

 

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 24, 1-12

El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando aromas que habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y entrando no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas despavoridas, miraban al suelo, y ellos les dijeron:


— ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. HA RESUCITADO.

Acordaos de los que os dijo estando todavía en Galilea: “El Hijo del Hombre tiene que ser entregado en manos de pecadores, ser crucificado, y al tercer día resucitar”. Recordaron sus palabras, volvieron del sepulcro y anunciaron todo esto a los Once y a los demás. María Magdalena, Juana y María la de Santiago, y sus compañeras contaban esto a los Apóstoles. Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron. Pedro se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose vio sólo las vendas por el suelo. Y se volvió admirándose de lo sucedido.     

Palabra del Señor

 

Comentario:

            No hay Cristo sin cruz, pero tampoco cruz sin Resurrección. ¡Aleluya! ¡Cristo ha resucitado!

No podíamos dejar a Jesús olvidado en el sepulcro. Mejor dicho, el Padre, que siempre cumple lo que promete hace que celebremos este gran prodigio de amor y de vida: la Resurrección.

Si en la Cruz, Dios nos demostró los quilates de su amor. Con la Resurrección nos enseña lo que esconde el otro lado de la fidelidad y de la pasión, de la entrega y del sacrificio. Su gran misericordia no permite que, Cristo primero y nosotros después, quedemos abandonados en la mala fortuna y grilletes de la muerte. ¡Aleluya! ¡Cristo nos ha salvado! ¡Qué pena que, este contenido, algunos no lo conozcan! ¡Qué pena que, ese anuncio de futuro, otros lo hayan olvidado!

1.- En esta noche caemos en la cuenta de que, nuestro paso por este mundo además de ser un paseo (como decía Juan XXIII) es una oportunidad que Dios nos da para optar por Él o por el sin sentido, por Él o por el diablo. Dios, movido siempre por la misericordia de su ser Padre desea y quiere el júbilo ahora y en el después de nuestra vida. ¿Por qué algunos sólo piensan, o pensamos, que sólo vale el hoy y damos la espalda al mañana que nos aguarda?

-Bendita sea esta noche en la que se proclama que, entre todas las criaturas, es el ser humano lo más importante.

-Bendita sea esta noche en la que, en medio de este desierto que es el vivir, se nos recuerda que existe una tierra prometida, un final feliz, una ciudad con un nombre: el cielo

-Bendita sea esta noche en la que, el Señor, establece un pacto definitivo con la humanidad. Ya no irá a su deriva y, lo que es peor, no marchará desbocada hacia el precipicio: Jesucristo ha sido el freno a tanta injusticia, dominio de la muerte y rivalidad entre hermanos.

-Bendita sea esta noche en que, la luz, nos hace pensar y soñar en un cielo nuevo. No cesarán los llantos pero, más allá del sollozo, Dios saldrá a nuestro encuentro. Posiblemente seguirán los mismos problemas de ayer pero, con la resurrección como horizonte, seremos más fuertes para llevar la cruz sobre nuestro hombro.

 

¡Feliz Pascua de Resurrección! ¡Es el trofeo después de tanto llanto, fidelidad, pasión y muerte!

¡Gracias, por todo eso, Jesús! ¡Tú triunfo es una victoria colosal para nosotros! ¡ALELUYA!

 

Oración de los Fieles:

El Padre confirma el sacrificio de su Hijo. La resurrección es el abrazo del Padre a la humanidad. Y hoy debemos sentirnos como el hijo que por medio de Cristo se ha reconciliado con su Padre. Presentamos al Padre nuestras plegarias diciendo:

R.- HAZNOS RESUCITAR A TU AMOR.

1. – Te pedimos Padre, por el Papa Francisco, los obispos y sacerdotes para que sean fieles trasmisores, de la resurrección de tu Hijo y de la Nueva Alianza que con ello nos regalas.

OREMOS

2. – Te pedimos Padre, por todos los hombres y mujeres del mundo para que entiendan el misterio de la Salvación que tu Hijo nos regala con su muerte y resurrección.

OREMOS

3. – Te pedimos Padre, por todos los catecúmenos que se han preparado para recibir el Bautismo, para que ese sacramento les haga llevar una vida acorde con la Resurrección de Cristo.

OREMOS

4.- Te pedimos Padre, por todos los que viven dudas de fe, o se han alejado de la Iglesia. Para que la luz de la Resurrección de tu Hijo les haga ver la verdad de la Salvación que nos trae.

OREMOS

5. – Te pedimos Padre, por todas las familias cristianas del mundo, para que sean ejemplo de la dicha de la resurrección que hoy celebramos.

OREMOS

6. – Te pedimos Padre, por tantos hermanos nuestros que se reúnen esta noche para celebrar el triunfo del Amor, para que sea este el sentimiento que nos mueva en nuestras relaciones interpersonales.

OREMOS

 

MONICIÓN ANTE LA LITURGIA BAUSTISMAL

 

Nota.- Tras la homilía y el rato de silencio y meditación se iniciará el rito bautismal. Después se celebrarán los bautismos de los catecúmenos, si los hubiere, y la renovación de las promesas bautismales.

            Sabed que desde los primeros tiempos de la Iglesia este momento era el indicado para el bautismo de los catecúmenos y, antes, para la bendición del agua bendita. Y así en la presencia de Jesús Resucitado la Iglesia se abre a todos y todas para ofrecerles una vida más plena. Nosotros, además, renovaremos nuestras promesas bautismales. Es como una conmemoración individual y comunitaria del bautismo que todos recibimos en su día. El Bautismo se recibe en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y concentramos, en este Momento Trinitario, toda la fuerza de nuestra fe y de nuestro amor.

 

. La fe en la Resurrección de Jesucristo es un dogma cristiano, un dogma fundamental porque es el dogma en el que se fundamentan, según pensaban san Pablo, San Agustín y todos los teólogos cristianos, todas las enseñanzas cristianas. Ninguno de los discípulos y seguidores de Jesús fue testigo directo del momento de la resurrección. Las dos razones principales que aducían los apóstoles para fundamentar su fe en la Resurrección de Jesús eran la comprobación del sepulcro vacío y las apariciones del Resucitado a algunas de las personas que más le amaron mientras el Resucitado vivió aquí en la tierra. Ninguna de estas dos razones puede demostrar científicamente nuestra fe en la Resurrección, de acuerdo con las exigencias de la historia y de la ciencia empírica actual. Por eso, nuestra fe en la Resurrección es un dogma de fe, una verdad revelada, no una verdad empírica y científicamente demostrable".

 

 

 

 

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