PALABRA DE VIDA

“MISA DEL GALLO"

Santuario, 24 de Diciembre de 2016

 

"Nos ha nacido un Niño..."

 

Ambientación

 

         "Cuando nace un niño, es como si se iluminase toda la tierra, porque viene una nueva vida al mundo. Los padres, la familia y los amigos celebran una gran fiesta.

       Hoy, hace dos mil dieciseis años que un niño iluminó de una forma maravillosa, las tinieblas de la noche. Fue algo que nunca se olvida ni se olvidará en este día: el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. Desde entonces la tierra ya no está a oscuras.

       Hoy vamos a centrar nuestra atención en este niño. Piensa lo que él significa para ti. Puede ser símbolo de muchas cosas... Sin su luz tu vida hubiese sido completamente distinta.

       Permite que hoy, este niño, transmita a tu corazón un mensaje nuevo... Algo que llevarás contigo durante toda la vida, porque hoy es Navidad y la luz ha brillado en nuestros corazones con nuevo resplandor.

 

Perdón:

        Es uno de los momentos, para reconocernos tal cual somos, y  a Dios y  a los hermanos, que soy afortunado si me comparo con la miseria que sufre gran parte de la humanidad. Nos quejamos de todo, sólo buscamos nuestro propio interés. Vamos a pedir perdón por nuestro tacaño corazón, diciendo...

Todos: “Agranda, Señor, nuestro corazón”

  • Por nuestra floja fe, rodeada de dudas y recelos, de miedos y temores...
  • Por nuestra corta esperanza, amenazada de tristezas y depresiones, desconfianzas y resquemores...
  • Por nuestra falsa caridad, rodeada de excesos en la comida y bebida y gastos sin sentido y sin medida...

Gloria:

La Navidad es hermosa, porque los hombres sonreímos un poco más y porque somos más buenos. En Navidad se oye un rumor de ángeles de bondad y a ellos nos unidos y juntos cantamos...

 

Oración:

Tengamos un momento de Silencio....

Querido Niño Jesús,

que has bajado hasta nosotros

Y has querido compartir todo lo nuestro.

Enséñanos a vivir la vida

quitando tristezas, odio y violencia,

Y poniendo alegría, amor y paz.

Que en esta nueva Navidad

vivas contento en esta familia... Que te acoge con alegría.  Por NSJ...

 

Escuchamos la Palabra

 

                                  "Hoy os ha nacido un Salvador"

 Lectura del santo Evangelio según San Lucas 2, 1-14

     En aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad. También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada. En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: —No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama. 

PALABRA DEL SEÑOR

 

COMENTARIO:

   "Cada vez me encuentro con más amigos que me dicen que a ellos no les gustan las Navidades, que les ponen tristes. Y yo les entiendo, porque, efectivamente, si la Navidad se contempla con ojos humanos, pronto se extiende sobre ellos el velo de la nostalgia. Son estos días de ternura, de familia, y todos cuantos hemos avanzado ya unos cuantos pasos por la vida hemos ido viendo cómo se abrían huecos a derecha e izquierda del camino. Los muertos queridos, en estos días, parecen más muertos. Recordamos aquellas noche-buenas en las que la mesa familiar estaba más completa y cada silla vacía es como si nos excavase una fosa en el corazón. Echamos, entonces, de menos las viejas navidades de nuestra infancia. Nos acurrucamos en su recuerdo. Queríamos volver a ser los chiquillos y chiquillas que un día se acercaron temblando a la chimenea seguros de que los Magos habrían dejado en ella las esperanzas de nuestro corazón. Y nos parece que ningún mundo fue como el de aquellos tiempos. Y estallaríamos en llanto si no sintiéramos vergüenza de hacerlo, mayores como somos ya.

Así es como nos instalamos en la tristeza, apesadumbrados de haber crecido tanto, doloridos de un mundo que parece escocernos por todas sus costuras. Sólo con mucho esfuerzo nos vamos dando cuenta de todo lo que tiene de tentación esta nostalgia.

Porque, sí, es una tentación. Y de las más peligrosas. Peligrosa porque es agradable de vivir. Y porque amordaza el alma. ¡Hay tantas almas acurrucadas en el pasado, meciéndose calentitas en sus viejos recuerdos, condenándose a sí mismas a no vivir más! ¿es tan fácil cambiar el “este año tengo que amar como a mí me amaron” por el “a mí que me sigan mimando”. ¡Sería tan bonito, sí, seguir siendo chiquillos o chiquillas, continuar siendo nosotros el eje de las Navidades de todos, como lo fuimos de pequeños...!

Pero en toda vida humana hay como dos platillos: uno, en el que se deposita lo que los demás me quieren a mí; otro, en el que cabe lo que yo quiero a los demás. Y resulta que en la infancia el platillo del amor recibido es siempre más abundante que el del amor dado a otros. Luego, con el paso del tiempo, la carga va pasando de un platillo a otro. Y llega un día en el que nos toca dar mucho más de lo que recibimos. Este es el día en que nos hacemos adultos.

Lo malo es la gente que no se resigna a este cambio y quiere, terca, seguir siendo niños artificiales; bebés mimosamente tratados. Y quisieran que la Navidad fuese el tiempo de ese volver atrás... Y acuden para ello a refugiarse en la nostalgia. Que es aparentemente agradable, pero deja, a fin de cuentas, esta tristeza agridulce en el alma.

Hay que huir de esa tentación. Navidad tiene que ser tiempo de dar. Navidad es cuando Dios se dio entero a sí mismo. Y es que, cuando se ha cruzado la frontera de la adultez, la única forma de ser felices en Navidad es dedicándose a regalar la felicidad que dentro hemos acumulado.

 

Oración de los fieles

A Dios que hoy se ha acercado tanto a nosotros, le pedimos:

 

-          Para que el mundo sea capaz de recibir a Jesús y deje de ser egoísta. ROGUEMOS AL SEÑOR...

-          Por todas las personas que no van a poder celebrar esta Navidad, para que Jesús llegue de todos modos a sus corazones. ROGUEMOS AL SEÑOR...

-          Por todos los parados, emigrantes, encarcelados, drogadictos, ancianos abandonados... por todos los marginados. ROGUEMOS AL SEÑOR...

-          Por todos los países en guerra, por los que prefieren la violencia al amor, para que encuentren algún día la paz deseada por Dios a todos los hombres en este día de Navidad. ROGUEMOS AL SEÑOR...

-          Por nosotros, para que seamos capaces de abrir nuestras manos a los que sufren y ser solidarios con sus problemas, como lo fue Jesús en su tiempo. ROGUEMOS AL SEÑOR...

        

Acción de Gracias.

         "Jesús, estamos aquí para ver tu figura,

para palpar con nuestras manos que eres la Palabra de la vida.

      Jesús, estamos aquí para mirarte y extasiados, sin miedo, contemplar cara a cara que eres la Palabra hecha carne.

      Jesús, estamos aquí impresionados.

Con las manos extendidas te decimos: ¡gracias!.

Gracias por venir a estar con nosotros.

Gracias por tu redención abundante.

      Llevamos con nosotros el amor de Dios que se nos ha manifestado en Jesús, el salvador que nos ha nacido. Que sepamos derramar ese amor en mil detalles de convivencia feliz para con los que nos rodean".

 

¡Viva la Virgen de la Cabeza!

¡Feliz Navidad!

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