Conclusiones del Capítulo General 2013de la Orden Trinitaria:
«La interculturalidad en la fraternidad trinitaria:don y tarea»
Los hermanos de la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos, reunidos en Capítulo General en este Año Jubilar, hemos buscado la renovación de nuestra vocación según el Espíritu que animó a nuestros Padres san Juan de Mata y san Juan Bautista de la Concepción.
Sintiéndonos en comunión con toda la Iglesia que, acogiendo la llamada del Señor Jesús, nos urge a una nueva evangelización, en este Año de la Fe nos hemos sentido especialmente llamados a acoger la diversidad de culturas de nuestra Orden como desafío y oportunidad para construir nuestra vida fraterna bajo el signo de la comunión.«Que todos sean uno, para que el mundo crea» (Juan 17,21): la oración de Jesús al Padre suscita en nosotros el dinamismo del Espíritu Santo, que nos empuja a la comunión para evangelizar; una comunión que nos anima a abrirnos a una misión que abraza a pobres y cautivos, para compartir juntos la vida en la «Casa de la Santa Trinidad». El testimonio de la unidad en la diversidad es una gran oportunidad evangelizadora para el mundo globalizado, que nace del misterio trinitario de Dios.
En este Capítulo hemos celebrado juntos la Eucaristía, donde tiene su fuente y su culmen nuestro proyecto de vida. Hemos visitado las tumbas de nuestros Padres, en Córdoba y Salamanca, reavivando su memoria en nosotros y reafirmando nuestro afecto hacia ellos, pidiendo al Señor ser dignos de llamarnos hijos de tales Padres. Hemos dialogado, con caridad y libertad, buscando en nuestras reflexiones el bien de la Orden en su conjunto y de cada una de nuestras comunidades y de nuestros religiosos, para favorecer todo lo que pueda construir y alentar una vida que busca la gloria de la Santa Trinidad y la redención de los cautivos, según nuestra peculiar vocación en la Iglesia.
Por ello, buscando aunar los grandes ideales de nuestra vocación con lo concreto de nuestra vida cotidiana en los contextos en que nos encontramos presentes, respetando la tradicional autonomía de nuestras presencias y abriéndonos al deseo de tener proyectos que estimulen y orienten al conjunto de la Orden, con humildad y valentía hemos llegado a las siguientes conclusiones y determinaciones que han tenido en cuenta las aportaciones de los hermanos que, dispersos por los cuatro puntos cardinales de la tierra, formamos una sola Familia, que lleva por el mundo el nombre de la Santa Trinidad y que busca colaborar con Cristo en la Redención de los cautivos.
1.Representatividad y gobierno.
Hemos examinado la realidad de nuestra Orden, preocupados porque todos los hermanos se vean representados adecuadamente en el gobierno, de forma que ninguna cultura se vea discriminada. Tras un atento examen de las cosas, hay un acuerdo fundamental en que lo más importante es quetodos somos trinitarios, por encima de otras consideraciones. Existe atención por parte del gobierno hacia las distintas culturas; si en algún momento ha faltado, no ha causado grandes traumatismos y sí nos ha enseñado a estar abiertos a una representatividad que acoja la diversidad cultural como un don de Dios.
El Capítulo pide que, en lo posible, a la hora de elegir a quienes ejercen el ministerio de gobierno y animación, tengamos presentela representatividad cultural, la idoneidad de los religiosos y la disponibilidad de las personas y de las jurisdicciones. Se debe evitar caer en excesos que nazcan de discursos errados, por dar un valor absoluto a la propia cultura, tales como la fragmentación cultural, o buscar culpables en el presente a los errores que provocaron heridas en otro tiempo.
El conocimiento recíproco, la convivencia, el afecto, son las cosas que más acercan. Hay que cuidar mucho ellenguaje, dejando de lado lo que acentúe la diferencia: a este respecto, se considera bueno ir abandonando el uso de los nombres nacionales de las jurisdicciones, para recuperar el uso de los nombres de los Misterios de la religión o de los santos con que estas se distinguen, según nuestra tradición secular.
Hay que estar particularmente atentos a las nuevas presencias, para que sus religiosos se sientan acogidos y apreciados por el conjunto de la Orden. La interculturalidad nos pide que nadie se sienta extranjero dentro de nuestras comunidades, y nos exige que todos estemos orientados hacia este valor. Tenemos que ir profundizando en un camino hecho de confianza y estima recíproca, y también de búsqueda de una“política” culturalque busque más la misión y las tendencias del carisma que el solo dato geográfico.
Finalmente, el Capítulo General llama a favorecer, en lo posible, la representación de todas las culturas en los capítulos. Sin dañar otros criterios importantes del derecho común y propio, se puede prestar atención a este aspecto en losestatutos particulares, para facilitar dicha representatividad.
2.Participación en las decisiones.
En los últimos tiempos se siente una sensibilidad bastante difundida entre los religiosos, sobre la necesidad deun proyecto de Orden, que oriente al conjunto de los trinitarios hacia objetivos comunes. Los capitulares han confirmado esa aspiración. Ciertamente que nuestra identidad común está expresada convenientemente y aceptada por nuestra profesión. Igualmente queda claro que cada provincia y vicariato tienen sus legítimas opciones, de acuerdo con la realidad concreta en la que viven. Más bien se trata de opciones y acciones que puedan vernos unidos en objetivos concretos, creando comunión en la interacción de nuestra Orden. Los capitulares apuntan hacia losámbitos de la formación y de la misióncomo campos donde poder abordar cuestiones concretas, en común.
Por lo que respecta a laformación, se coincide en que la creación del «Año de Preparación a la Profesión Solemne»(APPS)ha sido un acierto, como proyecto formativo de la Orden, en su conjunto, del que todos se están beneficiando. Se apunta a que es posible aunar esfuerzos en otras experiencias formativas, especialmente en los noviciados comunes para varias jurisdicciones, y también en experiencias de formación permanente, en la atención a nuestros hermanos ancianos y en la creación de medios de comunicación que superen el ámbito de lo local. Se recuerda el valor universal de laRatio Institutionis et Studiorum, y el deber de aplicarla a los diversos contextos formativos, tarea que requiere la elaboración de los «Directorios», aún por hacer.
A la hora de compromisos generales en lamisión, la coincidencia mayor ha sido en torno a la presencia de la Orden en elmundo árabe / musulmány alSIT (Solidaridad Internacional Trinitaria). Varias voces apuntan a la necesidad de disponibilidad para la misión por parte de las personas y también de las estructuras de gobierno local, la formación específica para la misión, la sensibilidad hacia los cristianos perseguidos y el diálogo interreligioso, la selección de sujetos aptos y dignos para las misiones más significativas y especialmente para el liderazgo de las mismas.
Una urgencia: elSIT debe asumirse, de una vez por todas, a nivel personal y comunitario, como misión que vea unidos a todos los trinitarios del mundo, tal y como nos pidió Juan Pablo II en el Año centenario de nuestra Regla y Reforma.
En aquella ocasión se celebró el Capítulo General Extraordinario en el que se propusieron también, como proyectos de toda la Orden, la recuperación de la práctica de laTertia Parsy la puesta en funcionamiento de la«Caja de la Redención», puntos capitales de la Regla primitiva y de la Reforma, cuyo valor se reafirma en el tiempo presente. Este Capítulo General insiste en estos puntos como auténticos, factibles y concretos proyectos que deben implicar a la Orden en su conjunto.
Así mismo, el Capítulo nos llama a abandonar estilos provincianos, cerrados, autorreferenciales,abriéndonos cada vez más a la Familia Trinitaria y también a la cultura intercongregacionalen vista de la misión compartida, buscando dar una mayor calidad a nuestro ser y obrar. Se advierte una especial sensibilidad hacia los mercedarios, felizmente correspondida.
La pastoral penitenciaria, al paso que da identidad y visibilidad a la Orden en muchos países, se está manifestando como una obra privilegiada por la que están apostando muchos de nuestros religiosos y comunidades: lo cual se juzga positivamente, haciendo un llamamiento a potenciar esta obra apostólica. Por lo tanto, se creará, desde el Secretariado General de Apostolado, una Comisión de Pastoral Penitenciaria para acompañar, animar y formar a todos aquellos que desempeñen esta misión redentora.
También se pideatención a las nuevas esclavitudes, generadas por un mundo donde las desigualdades, la explotación comercial, las injusticias económicas y la trata de personas se ceban en muchos hermanos nuestros que sufren esclavitudes y pobrezas que reclaman nuestro compromiso. «Quien pierde al pobre, perdido va» es la seria advertencia que san Juan Bautista de la Concepción dirige a todos y cada uno de los trinitarios, en cada contexto cultural y en cada época, y que este Capítulo ha escuchado, buscando y pidiendo que nuestra misión esté siempre radicada en nuestro carisma fundacional.
Por lo que respecta acapítulos, asambleas, encuentros comunitarios e intercomunitarios, como espacios de encuentro entre los hermanos, por regla general se constata que existen y que están abiertos a la participación de todos aunque en algunas ocasiones hay que mejorar encalidad, participación, regularidad y cantidad. Hemos pensado, explícitamente, en la cuestión de las comunidades más lejanas, geográficamente, y hemos llegado a la conclusión de queesa lejanía requiere estrategias adecuadasque favorezcan la comunicación, la presencia de los ministros mayores y de otros animadores, y también la información, teniendo en cuenta las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías. Lavida cotidianaes lo fundamental, y debe construirse sobre la confianza y la estima recíproca, según los elementos esenciales que constituyen una fraternidad trinitaria.
3.Organización de la Orden en jurisdicciones
Acogiendo la invitación hecha por el Capítulo General de 2007, y con la intervención del Ministro General, que ha interpelado a los religiosos durante el sexenio, varias jurisdicciones de la Orden han reorganizado su vida mediante uniones o cambios de pertenencia. Así, las Provincias italianas se han unido en la única Provincia de San Juan de Mata; se ha suprimido el Vicariato General de San José, cuyos religiosos se han integrado en la Provincia susodicha; la Delegación de San Juan y San Félix se ha integrado en la Provincia del Sagrado Corazón de Jesús; la casa de Corea se ha incorporado a la Provincia del Espíritu Santo. Por otra parte, las Provincias Españolas están abordando una «hoja de ruta» con vistas a la unificación de las Provincias, hay planteamientos de reestructuración dentro de América Latina, y se están comenzando contactos entre las Provincias de América del Norte para ver dónde es posible colaborar conjuntamente. El Capítulo ha escuchado atentamente las diversas experiencias, y los hermanos han tomado nota de progresos y dificultades expresados, que pueden iluminar caminos similares o parecidos.
Por regla general, se incide en la necesidad de consultar a la base, de purificar la memoria –personal y colectiva- sobre experiencias negativas del pasado, de evitar prejuicios culturales o nacionales, de estar atentos a la diversidad y a las “distancias”. Quienes han hecho estos procesos apuntan a una serie de condiciones: preparar la unificación, aprendiendo a trabajar juntos; sensibilizar, de forma que todos los religiosos implicados sean requeridos para participar activamente en el proceso y en las decisiones; atender a la necesidad de la interacción; dar un sentido a la unificación desde la necesidad de unir esfuerzos para pastoral vocacional, para la formación, para la misión y para la visibilidad carismática e institucional. Se pide el acompañamiento de la Curia General y la creación de comisiones bilaterales en procesos similares, y se aconseja la colaboración de algún facilitador externo a la Orden. Hay que prestar atención a dificultades tales como el poco conocimiento entre los religiosos (con especial atención a los más jóvenes),los estilos y las opciones diversas en las jurisdicciones, y la diversidad de lenguas. El criterio de proximidad geográfica no es lo más importante, se constata.
Este Capítulo General, constatando lo mucho que se ha avanzado en este sentido, recoge eldesafío de continuar por este camino y así lo confirma. La gran cuestión son loscriterios. En este sentido se apunta que todos los esfuerzos que se hagan para crecer en comunión deben orientarse haciala misión. Esto nos hace caer en la cuenta de que la unificación exige reestructurar obras y presencias.
La experiencia nos demuestra que, para llegar a la unidad, hay que manteneruna tensión por la comunión para la misión. Se necesitan planteamientos nuevos en la Orden sobre una nueva forma de vivir unidos. Nos unimos, no por miedo a la disminución o a la extinción, sinopara crecer en la comunión y en la misión. Se necesita una nueva “política” en la Orden, para diseñar una nueva “geopolítica” que tenga comocriterioel carisma y la misión, y comométodola circulación de los bienes (personales y materiales). Hacia esa dirección debemos apuntar todos.
4. El servicio de los ministros
Acogiendo las expectativas expresadas por los religiosos y recogidas en elInstrumentum Laboris, el Capítulo General ha fijado su atención en dos aspectos muy concretos del servicio de animación y gobierno de nuestros ministros: la visita pastoral y la formación de los ministros mayores.
Sobre lavisita pastoral, hemos constatado que hay experiencias muy variadas, desde las más satisfactorias hasta otras, francamente deficitarias. El Capítulo General confirma la decisión del Ministro General de no permitir a los ministros mayores el ejercicio de cualquier otro cargo u oficio que impidan la dedicación completa a la solicitud pastoral que requiere su ministerio en la Orden. Se pide que se asegure a la visita pastoral su celebración regular, un espacio de tiempo adecuado para el diálogo personal y comunitario, incidiendo en lo concreto; se pide coordinación entre ministro mayor y local, animación e información, conocimiento de las distintas culturas de los religiosos a los que se visita, no potenciar la debilidad, sino confiar en la capacidad de las personas en el desempeño de sus responsabilidades, atender a los aspectos más objetivos de la visita (especialmente a los temas referentes a la economía, si es necesario con la ayuda de expertos). Se recuerda que no sólo existe la posibilidad de la visita ordinaria, sino también de la extraordinaria, cuando las circunstancias lo aconsejen. Se insiste en que es necesario que los ministros locales recuerden y verifiquen el cumplimiento de lo pedido por el visitador. Que los ministros mayores tengan una solicitud especial hacia los más alejados geográficamente del resto de las comunidades. En fin, que la visita sea vivida como un tiempo de encuentro celebrativo, de gracia y de conversión, a la luz de la Palabra de Dios.
Por lo que respecta a la formación específica de los Ministros mayores, se constata que es algo necesario y bueno para todos. Se puede organizar alguna tanda durante el sexenio o se pueden aprovechar los Consejos Generales ampliados para incluir alguna sesión de formación con presencia de expertos; y se deben aprovechar las oportunidades que ofrecen las Conferencias de Religiosos de cada nación. Existe un amplio acuerdo en torno a los temas jurídicos, especialmente para abordar casos que requieren intervenciones precisas. Se apuntan otros temas: lectura y discernimiento de signos de los tiempos desde el carisma de la Orden; animación comunitaria; estilo de vida; técnicas para el trabajo en equipo; espiritualidad; ámbitos típicamente carismáticos de nuestra misión redentora; psicología para relaciones interpersonales; antropología; sociología; administración de recursos humanos y de finanzas; contexto postmoderno y documentos de la Orden. Mientras que el Capítulo General pide a los Ministros mayores que hagan todo lo posible por participar activamente en las actividades formativas que se programen en las Conferencias de Religiosos, pide también al Ministro General y a su Consejo que durante el sexenio ofrezcan actividades formativas específicas, recogiendo el sentir expresado al respecto por los capitulares.
5. Cultura inter-congregacional
Uno de los signos de los tiempos, para la Vida Consagrada, es la colaboración entre institutos y familias religiosas, de forma que se establezca una auténtica cultura intercongregacional.La comunión entre congregaciones diferentes es ya misión, que redunda en beneficio del mensaje evangélico. Por ello, el Capítulo Generalanima a creceren este sentido a todos nuestros hermanos. Así, es nuestro deseo que exista una presencia activa de nuestra Orden en los organismos de superiores mayores de institutos religiosos; en actividades de formación, sobre todo para jóvenes religiosos y para formadores; en pastoral vocacional de conjunto, tanto a nivel diocesano como de vida religiosa; cuestiones jurídicas y administrativas; y muy particularmente en lamisión, en toda obra en la que la unión de fuerzas tenga como fruto deseable el mejor servicio a los pobres y a los cautivos. Dos deseos especiales de apertura a lo intercongregacional nos animan a crecer en relación con laFamilia Trinitaria, con laOrden de la Merced y otros organismos con los cuales exista afinidad de carisma y misión.
6. Servicio de información general
El Capítulo ha tomado con la debida consideración la preocupación existente en la Orden y enla Familia Trinitaria en torno a la información.Se aprueba un «Plan de Comunicación Institucional de la Orden»: aunque los aspectos más menudos se dejen a la discreción de la Curia General, se aceptan los aspectos básicos de la propuesta presentada a este Capítulo Generali. En este sentido, el Consejo General deberá llevar a la práctica este “Plan”, confiándolo a una gestión profesional, que deberá trabajar en contacto directo con el Secretario General y la red de corresponsales, e invirtiendo el dinero necesario para que se garantice un servicio de información general que sea, al mismo tiempo, eficaz y acorde con la índole de nuestra Orden.
Dado que la Asamblea de Ávila manifestó interés por este tema, se pide al Ministro General que plantee en el Consejo Permanente de la Familia Trinitaria (COPEFAT)la implicación de la Familia Trinitaria en este servicio de información general. Hay ciertos malestares, que se han manifestado abiertamente, en torno a un trabajo necesario, delicado y difícil, aunque a veces voluminoso e ingrato. Aunque ha habido varias propuestas, al final se ha optado porque la Curia General continúe responsabilizándose de este servicio de traducción de los documentos de la Orden. Para realizar este servicio,se confeccionará un elenco de traductoresrealizado tras consulta a la Orden y a la Familia Trinitaria; si se encuentra dificultad para alguna de las lenguas, se contratarán los servicios de profesionales ajenos a la Orden, preferentemente religiosos, que conozcan la terminología propia de un instituto religioso.
7. Casas de formación para crecer en comunión
Desde el acuerdo común de que existen demasiadas casas de formación, y de que concentrar esfuerzos redunda en la calidad de la formación, hemos estudiado la posibilidad de erigir algunosnoviciados comunes para varias jurisdicciones. Hemos escuchado las experiencias en este sentido, y hemos expresado varias necesidades en torno a este tema: se debe prestar atención a problemas culturales concretos; importancia de la sintonía entre ministros mayores, consejos y secretariados; coordinación entre postulantados, con unificación de criterios; que haya una comunidad formativa en la casa de noviciado; necesidad imperiosa de proyectos y planificaciones comunes y atención a la coherencia de los formadores. Después de un fecundo diálogo, se ve que los tiempos están maduros para erigir noviciados para varias jurisdicciones, que aúnen esfuerzos y recursos; erección que es prerrogativa exclusiva del Ministro general. Es por ello que se pide que, durante el sexenio,se aborde la erección de estos noviciados,tras estudiar y dialogar el tema con los Ministros mayores de la Orden.
Por lo que respecta a los estudiantados internacionales, las experiencias de este tipo que han existido han sido muy positivas, por lo general. Aunque se considera prematuro que el Capítulo General, en este momento, dé indicaciones precisas al respecto, sí se aconseja mirar al futuro de cada lugar e ir orientándose según la realidad que se está viviendo, apostando por unificar esfuerzos y recursos en la formación de nuestros estudiantes.
8. Promoción y selección de vocaciones
El Capítulo General confirma la validez delDocumento «Algunas pautas para el discernimiento en la Pastoral Vocacional de la Orden de la Santísima Trinidad»,aprobado por la Congregación General de 2010. El Secretariado General para la Formación hará lo posible por continuar su divulgación entre los religiosos, y las provincias y vicariatos deben continuar estudiándolo, asimilándolo y aplicándolo, con la mirada puesta en el bien de la Orden, apuntando más a la calidad que a la cantidad, a la hora de acoger vocaciones.
LaPastoral Juvenil y Vocacional debe ser prioritariaen la vida de la Orden. El Capítulo ofrece algunas orientaciones importantes en este sentido: es necesarioseñalar una comunidad de acogidaen cada jurisdicción o país, donde se viva un auténtico ambiente de fe, de fraternidad y de misión carismática; esforzarse por conocer a los jóvenes de hoy y adaptar los esquemas de pastoral a la realidad concreta, atendiendo alparadigma postmoderno; estar atentos a las motivaciones de quien recibe y de quien pide ser recibido; es recomendable que cada comunidad trinitaria tenga relación con la pastoral vocacional de la Iglesia local (diócesis y vida consagrada); es necesario plantear y trabajar una pastoral vocacional en comunión con la Familia Trinitaria; laPastoral Vocacional tiene su raíz en Cristo,por ello la oración y la penitencia son fundamentales; las vocaciones deben ser suscitadas –haciendo propuestas claras a las personas con las que nos encontramos-, acogidas (¡que no sea difícil para nuestros jóvenes entrar en nuestras comunidades!),formadas y acompañadas.
9. Aprendizaje y uso de las lenguas
Efectivamente, el Capítulo considera que, en el tema de la interculturalidad, el aprendizaje y uso de las lenguas es una cuestión crucial. Reafirmamos la elección delespañol y del ingléscomo lenguas oficiales de la Orden, de acuerdo con las conclusiones del Capítulo de Moramanga (2007). El Capítulo General pide, expresamente, que cada jurisdicción realiceun plan específico de aprendizaje de lenguas en la formación inicial, y que sea presentado al Secretariado General de Formación, para su conocimiento. Igualmente se insiste en no escatimar esfuerzos para abrirse al aprendizaje de varias lenguas, para favorecer la comunicación en la Orden y la apertura a la misión en contextos multiculturales.
Para el aprendizaje de lenguas hay experiencias muy concretas, de estancias en comunidades de nuestra Orden para hacer cursos in situ. Hemos escuchado experiencias y recibido ofertas concretas. El Capítulo pide al Secretariado General de Formación que recoja estas ofertas yelabore un programacon lugares, posibilidades de cursos, precios y otras informaciones prácticas generales, que sirva de orientación a la hora de programar estos estudios. Es oportuno decir que los contactos y acuerdos para hacer estas estancias se deben establecer entre los ministros mayores.
10. Experiencias apostólicas en comunión de jurisdicciones
Este Capítulo acoge con favor que hayaposibilidad de algunas obras apostólicas donde puedan trabajar religiosos de varias jurisdicciones. Se apunta a no crear cosas nuevas, sino aprovechar lo que hay, con ofertas claras, garantía de programación y de acompañamiento por parte de la Curia General y/o de las jurisdicciones implicadas, obras de fuerte significado carismático, abiertas también a la Familia Trinitaria, con inversión en formación y preparación específica y concreta y con personas de referencia. El Secretariado General de Apostolado debe señalar –tras un conveniente diálogo con los ministros mayores- una oferta de obras carismáticas donde se puedan realizar algunas experiencias (más o menos prolongadas) por parte de nuestros religiosos.
El proyecto que más interés ha suscitado ha sido la presencia de la Orden en el mundo árabe, ya existente, y que ahora se trata de afianzar. Así, elVicario Apostólico de Arabia del Norte, Mons. Camillo Ballin,se ha dirigido a este Capítulo, pidiéndonos un compromiso estable y concreto. El Capítulo responde positivamente, confiando este proyecto a la Provincia del Sagrado Corazón de Jesús.
La Curia General crearáuna comisión dentro del ámbito del Secretariado para el Apostolado,para promover el diálogo interreligioso, la consiguiente animación de la Orden sobre este aspecto (especialmente en las casas de formación),y la craación y preparación de un grupo de religiosos que puedan comprometerse en este campo.
11. Comunicación de bienes
En respuesta a la preocupación por el crecimiento en la comunicación de bienes en la Orden, expresada varias veces en los últimos tiempos, y especialmente en los dos Capítulos generales anteriores a este, este Capítulo General atiende a los puntos concretos planteados.
Se reconoce el«Fondo San Miguel de los Santos»como un instrumento válido, concreto, interesante para favorecer la formación, ayudando a quienes menos recursos tienen, sobre todo a la hora de hacer el APPS. Se pide que la Orden tenga información sobre los ingresos y gastos del Fondo, de acuerdo con sus Estatutos.
Respecto a laCasa de Cerfroid, el Capítulo General recuerda que se cumplen ahoralos 20 años de la «Declaración de la Congregación General» de 1993, en que se declaraba solemnemente a dicha casa como «patrimonio espiritual común, cuna y Casa Madre» de la Orden y de la Familia Trinitaria. Al mismo tiempo, expresa su agradecimiento a la Provincia del Sagrado Corazón de Jesús por el esfuerzo hecho en asumir y mantener dicha casa. Escuchamos las informaciones dadas al respecto, compartimos las preocupaciones y dificultades, proponemos nuestras ideas y aportamos nuestras inquietudes sobre el futuro de este “santuario” trinitario. Los«Estatutos Particulares para Cerfroid»(cf. Anexo)que presenta la Provincia del Sagrado Corazón,son aprobados por los capitulares, queriendo rubricar, una vez más, el afecto unánime de la Orden hacia lugar tan señero para los trinitarios de todos los tiempos y lugares.
Según planteamientos sobre los que se habla desde hace tiempo en la Orden, se plantea abiertamente si se pueden abrir cauces parael préstamo de dinero entre jurisdicciones de la Orden, evitando recurrir a bancos y el correspondiente pago de intereses. Los capitulares expresan su favor hacia esta posibilidad, sin que constituya un mandato. Se alienta a crecer en sensibilidad hacia las posibilidades de ayudarnos, se insiste en que es muy importante corresponder a la confianza de quien presta, y estamos de acuerdo en pedir que sea la Curia General quien supervise los posibles acuerdos entre Provincias, en este sentido.
En fin, tratando de economía y en respuesta a la petición de algunos capitulares, el Ministro General hace un llamamiento a la trasparencia en todas las gestiones económicas de la Orden; a la observancia de lo que pide el voto de pobreza según elsine propriode nuestra Regla primitiva, con especial atención a ciertos abusos en la administración personal de dinero, al espíritu consumista que nos acecha y a las carencias y sufrimientos de los pobres.
12. Comunicación de personal entre jurisdicciones
Tras compartir experiencias de vida de intercambio de religiosos entre jurisdicciones diferentes, el Capítulo comprende las razones por las cualesdebe haber un convenio escritoque regule claramente dicho intercambio, tal y como pide el Directorio General, nº 191, donde se expresan los principios jurídicos para regularse. Para ayudar a las jurisdicciones en la elaboración de esos convenios o acuerdos escritos, el Capítulo encarga al Consejo General que, por sí mismo o mediante la consulta a expertos en la materia,elabore un «documento marco»que sirva para ese fin.
Por otra parte, el Capítulo plantea algunos puntos que considera de gran importancia: prestar mucha atención a la acogida de quien llega procedente de otra cultura y tener paciencia con el proceso de su adaptación a la nueva realidad; superar provincianismos y abrirse a compartir experiencias de misión; abordar en los acuerdos, expresamente, aspectos concretos como régimen económico, participación en la vida de las jurisdicciones (de pertenencia y de acogida) y de la comunidad local, expresando derechos y deberes.
13. Otros temas
a) Constituir, donde no existan, promover y potenciar el trabajo de reflexión y programación delosCOPEFATde las distintas jurisdicciones donde está presente la Familia Trinitaria, de cara a establecer acciones conjuntas en la pastoral juvenil y vocacional, en la formación inicial y permanente, y también en la misión compartida.
b) Atendiendo a los criterios evangélicos y trinitarios de la sencillez y la cercanía a la realidad de la gente, considerando el esfuerzo económico que supone la conservación y mantenimiento de la actual Curia General, se haga un estudio a lo largo del sexenio, sobre posibles alternativas.
c) Crear un programa de formación permanente internacional para religiosos mayores. Para elaborar dicho programa, se cree una comisión donde poder expresar contenidos, criterios, necesidades y esperanzas al respecto.
Los hermanos capitulares dirigen un saludo a toda la Orden y a la Familia Trinitaria, y expresan el deseo de un renovado entusiasmo de todos los trinitarios en el seguimiento de Cristo Redentor, siguiendo el ejemplo de nuestros Santos Padres Juan, Félix y Juan Bautista, y con el impulso de los Mártires de nuestra Orden (especialmente de los Mártires de Alcázar de San Juan, que serán beatificados próximamente). Interpelar al mundo de hoy exige en nosotros tres “pasiones”: pasión por la Santa Trinidad; pasión por el pobre, el cautivo y el perseguido a causa de su fe en Cristo; pasión por la vida comunitaria. Quiera Dios, nuestro Señor, concedernos la gracia de apasionarnos con el proyecto de su Reino. Se lo pedimos por intercesión de la Santísima Virgen, nuestra Madre del Remedio, y de la gloriosa virgen santa Inés.
Fraternalmente, en nombre del Capítulo os saluda:
Fray José NARLALY o.ss.t.
Ministro General