PALABRA DE VIDA

Vigésimo Cuarto Domingo, Tiempo Ordinario (ciclo C)

Santuario, 11 de Septiembre, 2016

 

“Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta...

 

Ambientación:

 

        "Decimos muchas veces que cristiano es aquél que, consciente de sus valores y limitaciones, mira siempre hacia adelante con ese deseo de ir cambiando todo lo que entorpece la auténtica vivencia del Amor.

         Muchos son los problemas, pero también muchos los apoyos, el ánimo y el deseo de personas y grupos que siguen buscando salida, creando alternativas, viviendo con mayor ilusión, con mayor entrega, descubriendo que Dios nos va guiando día a día.

         Seguro, la primera dificultad somos cada uno de nosotros, que tratamos de vivir instalados en lo fácil y lo aparente; nos hacemos una reducción del mundo a medida e impedimos que los problemas «de los otros» calen en nuestra burbuja.

         Nos hemos de abrir  a la palabra de Dios".

 

Leamos la Palabra de Dios.

El Señor nos invita para compartir la fe:       

Meditemos la frase del  Salmo 50:

                            Oh Dios, crea en mí, un corazón nuevo.


+ Lectura del Santo Evangelio según San Lucas, 15,1-32


         JEUS les dijo: Un hombre tenía dos hijos: el menor de ellos dijo a su padre: «Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.» El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país, que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces se dijo: 'Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.' Se puso en camino a donde estaba su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y echando a correr, se le echó al cuello, y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: 'Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.' Pero el padre dijo a sus criados: 'Sacad enseguida el mejor traje, y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.' Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Este le contestó: 'Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.' El se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.' El padre le dijo: 'Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido, y lo hemos encontrado.»

Palabra del Señor

 

Comentario

 

         "La vida disoluta del Prodigo no fue capaz de apagar, en su corazón la llama del cariño a su Padre. No es extraño que en la noche de la soledad, en la lejanía de los hombres, la luz y el recuerdo del hogar que había abandonado volviera a brillar como una estrella cuyo resplandor nunca se había apagado definitivamente.

         Lo de menos es errar, equivocarse, alguna vez en el camino de la propia conciencia. Al fin y al cabo, la brújula de la libertad humana exige estar muy alertas, y es difícil mantener el alma siempre tensa, por ello algunas veces no es extraño que la vida nos sorprenda haciéndonos ver que estamos en un camino equivocado.

 

         Lo importante es que, en la noche de nuestra soledad y de nuestro desconcierto, la estrella de Dios brille, siempre, como una añoranza, como una nostalgia, que nadie ni nada fue capaz de apagar dentro de nosotros. La vocación del hombre lleva consigo la vocación de convertido, porque nuestras limitaciones, nos exigirán con frecuencia, rectificar caminos. Y toda rectificación interior parte, siempre, de una profunda nostalgia de Dios.

 

         La alegría de saberse perdonado es una de las más profundas alegrías.

 

         El hijo pródigo temblaba pensando en la vuelta porque tenía conciencia de su pecado y temía a su padre.

         Gracias a Dios salvó una peligrosa tentación: la de dejarse

llevar del miedo.

         No faltan estadísticas que nos hablan de suicidios de niños por temor a la reacción de los padres ante unas malas calificaciones. 

 

         Hay muchas conciencias aplastadas por el miedo a Dios, por sentimientos de culpabilidad.

 

         Montones de personas a las que el miedo agarrota la ilusión para servir a Dios con alegría.

         Para todas ellas no hay más que una exclusiva receta que se escribe con mayúscula: Dios es PADRE que ama, espera y perdona siempre.

         Por tanto, no hay lugar para el miedo, y sí para la alegría de sentirse perdonado.

                                               hoja 2 (11 de Sept. 2016)

 

         Como el niño que ha leído, en el gesto adusto de su padre, su enfado por su mal comportamiento. Gesto que le ha perseguido como un pensamiento negro durante todo el día, hasta el momento en que, antes de dormirse, se le ha acercado su padre para estamparle un beso cariñoso que le ha otorgado, con el beso, el perdón y con el perdón la alegría perdida.

 

         ¡Qué dulce amanecer el de la mañana siguiente al recordar, con la escena del beso, el perdón recibido! Para Dios el pecado no es algo que se olvida sino, más bien, algo que ha dejado de existir. Y por tanto, la luminosa esperanza de que todo puede seguir igual que antes.

 

Concédenos, Señor, las tres gracias que ofreciste al Pródigo:

 - La gracia de la soledad para que vea.

 - La gracia de la fortaleza para que me decida.

 - Y la gracia de la perseverancia para que me mantenga en el camino          emprendido".

 

Para llevar a término, lo reflexionado, hemos de pedirle al Señor por intercesión de nuestra Madre la Virgen de la Cabeza por:

 

- Para que no vivamos instalados en Para que la Iglesia viva abierta a la Palabra y contribuya con su actuar al perdón y la reconciliación entre los hombres y los pueblos. Oremos.

 

- Para que veamos en lo que Dios nos pide, no unas normas que merman la libertad, sino unas actitudes que favorecen vivir creando fraternidad. Oremos.

 

- Para que hagamos nuestro el mensaje de la conversión, descubriendo todo lo que nos aparta de la entrega a Dios y a los hermanos. Oremos.

 

- Para que no nos aferremos a nuestras seguridades, sino que estemos siempre abiertos a todo lo noble y positivo que nos trae la vida. Oremos.

 

- Para que nuestra comunidad (parroquial) viva fiada de la presencia del Señor, y lleve a cabo su misión en medio de la sociedad. Oremos.

 

Oración: Escucha, Señor, nuestra oración confiada y muéstranos tu misericordia. Por Jesucristo.

 

Damos Gracias

         "Al agradecerte por cuanto nos concedes Señor, te queremos dirigir también nuestro ruego para que siempre vivamos en fidelidad a las personas y en fidelidad a ti, sabiendo que siempre nos acompañas y perdonas cuando vivimos al margen de tu Amor.

         Para Jesús una tarea principal es levantar al que está caído, recuperar al que anda descarriado, encontrar y ayudar a la oveja perdida. Seamos como Él y recordemos lo que decía el Evangelio: Hay mucha alegría en el cielo por un pecador que se convierte...

 

¡Feliz semana!

 

                                     ¡Viva la Virgen de la Cabeza!

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