"PALABRA DE VIDA"

“VIGESIMO Domingo, Tiempo Ordinario (ciclo C)”

Santuario, 14, Agosto, 2016

«He venido a prender fuego en el mundo..."

 

Ambientación

 

         "Cada uno busca su paz. Cada uno buscamos nuestra paz. Pero ¿es ésa la paz que nos trajo Jesús al mundo? Porque la verdadera Paz es algo indivisible: de todos o de nadie, no puede ser sólo “mi paz”.

     Para nosotros la paz es “vivir en paz”, es decir, que nos dejen tranquilos, vivir sin complicaciones, sin preocuparnos de los demás ni de sus problemas.

        Así pasamos de largo de todo. Los problemas de la sociedad no van con nosotros.

    Contra esa falsa paz, que no es otra cosa que tranquilidad o indiferencia, Jesús “declara la guerra”.

        “No he venido a traer la paz, ese tipo de paz, sino la auténtica Paz que es fruto de la justicia y del trabajo de todos”.

 

Leamos la Palabra de Dios, de este Domingo:

 

+ Lectura del Santo Evangelio según san Lucas, 12,49-51

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz?. No, sino división.

En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.».

Palabra del Señor

 

Comentario

 

         "Uno de los cambios más profundos y más fácilmente constatables en los últimos años es el paso de una situación monolítica de cristiandad a un pluralismo religioso e ideológico ampliamente extendido en nuestra sociedad.

          De una actitud de intolerancia e intransigencia hacia todo lo que no fuera el pensamiento y el sentir católico, hemos pasado a la aceptación y la coexistencia social de toda clase de ideologías, posturas religiosas y actitudes éticas.

           Este fenómeno que a nivel social es, sin duda, reflejo de una actitud mucho más madura, de respeto, convivencia y libertad de las conciencias, ha supuesto en muchos hogares una sacudida dolorosa. Muchos padres no habían podido sospechar jamás que un hijo suyo o un nieto que lleva en sus venas su propia sangre, podría un día rechazar tan firmemente la fe cristiana y confesar su ateísmo de manera tan convencida.

        Y, quizás, en muchos hogares, se comienza a vivir la experiencia dolorosa de sentirse divididos precisamente por la diferente postura de fe, según aquellas palabras de Jesús: «¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres».

         Los cristianos hemos de aprender a vivir nuestra fe en esta nueva situación. No seríamos fieles al evangelio, si por mantener una falsa paz y una falsa unidad familiar, ocultáramos nuestra fe en lo íntimo de nuestro corazón, avergonzándonos de confesarla, o la desvirtuáramos quitándole toda la fuerza que tiene de interpelación a todo hombre de buena voluntad.

         Hemos de saber confesar abiertamente nuestras convicciones religiosas. Hemos de ahondar más en el mensaje de Jesús para saber «dar razón de nuestra esperanza» frente a otras posturas posibles ante la vida.

         Pero, sobre todo, hemos de vivir las exigencias del evangelio dando testimonio vivo de seguimiento fiel a Jesucristo y, al mismo tiempo, y precisamente por eso, de respeto total a la conciencia del otro.

         Nuestra preocupación primera no debe ser «convertir» o «recuperar» de nuevo para la fe a aquel miembro de la familia al que tanto queremos, sino el vivir con tal fidelidad y coherencia nuestras propias convicciones cristianas, que nuestra vida se convierta en interrogante y estímulo que le anime a buscar con sinceridad total la verdad última de la vida".

 

Oremos y pidamos al Señor por intercesión de nuestra Madre la Virgen de la cabeza, que nos de Sabiduría para vivir nuestra fe:

le presentamos nuestras necesidades: ¡Escúchanos, Señor!

 

- Roguemos al Señor por quienes, a causa de su enfermedad, porque están al servicio de sus hermanos o por cualquier otro motivo, no han podido venir a celebrar con nosotros el domingo; a fin de que, ya que no pueden participar de la alegría de esta celebración, no se vean privados nunca del gozo del Señor. ROGUEMOS AL SEÑOR...

 

- Roguemos por los que ayudan a los pobres o hacen obras de misericordia en favor de sus hermanos, para que Dios premie abundantemente el bien que hacen, y lo que reparten a sus hermanos el Señor lo multiplique y lo convierta para ellos en premio de vida eterna. ROGUEMOS AL SEÑOR...

 

- Roguemos por los que están de viaje, por los que tienen que vivir fuera de su hogar o alejados de sus familiares y amigos, para que Dios los proteja de todo peligro, los ayude en sus dificultades y les conceda retornar, sanos y salvos, a sus hogares. ROGUEMOS AL SEÑOR...

 

- Roguemos finalmente por nosotros mismos, para que el Señor nos haga perseverar en la fe cristiana, nos ayude a conocer más y más el Evangelio de Cristo, fortalezca nuestra voluntad en el bien, nos guarde de todo mal y nos conceda alcanzar la vida eterna. ROGUEMOS AL SEÑOR...

 

         Dios nuestro, que con la cruz de tu Hijo, bandera discutida, nos revelas la actitud de muchos corazones, escucha nuestras plegarias y no permitas que la humanidad rechace de nuevo la verdad y la gracia, sino que sepa descubrir los momentos que estamos viviendo para alcanzar así la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.  Amén.

 

Acción de Gracias:

 

         "Queremos ser, Señor, instrumento de tu Paz. Donde haya humillación y desprecio, vamos a poner cariño y aprecio a las personas.

 

         Donde haya mero cumplimiento social y apariencias,

queremos poner honradez y un corazón sincero.

 

         Donde haya egoísmo, indiferencia y frialdad,

vamos a poner amor, entrega y cariño humano.

 

         Donde haya violencia, malas caras y enfados,

queremos poner paz, trato amable y alegría.

 

         No queremos buscar ser valorados, sino valorar a los demás,

No queremos ser correspondidos, sino corresponder, sin recibir favores a cambio.

 

         No queremos devolver mal por mal, ni ojo por ojo,

sino ofrecer cariño, perdón y comprensión".

Buena Semana

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