SEMANA SANTA EN EL SANTUARIO

MARTES SANTO

 

CAUTIVO DE SIERRA MORENA

 Santuario, 11 de Abril. 2017

 

A las 16,00 horas: Santa Misa.

A las 17,00 horas: Inicio del VIA-CRUCIS, con la Imagen del Cautivo de Sierra Morena por las Calzadas del Cerro del Cabezo.

A las 19,00 horas, traslado de la Imagen a su altar de Veneración.

Nos preparamos para participar en los Próximos oficios de Semana Santa.

Hagamos:

                                               Oración.

                                               Penitencia.

                                               Limosna.

Encontremos a Dios....

 

 

 

PALABRA DE VIDA PARA LOS DÍAS DE SEMANA SANTA

JUEVES SANTO

        Santuario, 13 de abril, 2017

               

 

 AMBIENTACION:

         En esta tarde del Jueves Santo vamos a recordar lo que Jesús hizo y lo que Jesús dijo al despedirse de sus discípulos. ¿Qué hace Jesús la víspera de su muerte? Reunirse con sus íntimos amigos, los apóstoles, en una cena de despedida e instituir la Eucaristía: símbolo de su presencia y signo de su amor. ¿Qué les dice Jesús a los apóstoles –y nos lo dice también a nosotros- en esta última cena de su vida? “Amaos unos a otros como yo os he amado”. Todo esto es lo que vamos a recordar y a celebrar en esta tarde del Jueves Santo.

 

         Renovamos nuestra fe, nuestra confianza y nuestra esperanza en la Misericordia de Dios, pidiéndole perdón por todas las veces que no recordamos a Jesús con nuestro modo de vivir. (Silencio).

Señor Jesús, que la noche antes de ser entregado nos dejaste el recuerdo de tu amor en la Eucaristía. Señor, ten piedad...

Señor Jesús, que la noche antes de ser entregado nos mostraste tu amor lavando los pies a tus discípulos. Cristo, ten piedad...

Señor Jesús, que la noche antes de ser entregado nos encargaste que nos amáramos unos a otros. Señor, ten piedad...

Dios-Padre Todopoderoso tenga misericordia...

Oración:

Señor Jesús, queremos que en nosotros se encienda tu amor y tu bondad.

Vamos a querer a todos, al pobre y al necesitado. Vamos a acoger a todos, a los abandonados y marginados.

Queremos seguir tus pasos y aprender y contagiarnos algo de tu amor.

Ayúdanos a ser tus seguidores y a convivir con amor y cariño

en nuestras familias y entre todos. Te lo pedimos por JNS...

 

Escuchamos la Palabra de Dios

Lectura del santo Evangelio según San Juan

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Estaban cenando (ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara) y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro y éste le dijo: - Señor, ¿lavarme los pies tú a mí? Jesús replicó: - Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.

Pedro le dijo: - No me lavarás los pies jamás.

Jesús le contestó: - Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.

Simón Pedro le dijo: - Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.

Jesús le dijo: - Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos. (Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: “No todos estáis limpios”).

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: - ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.

Palabra del Señor

 

COMENTARIO

"La fiesta del Jueves Santo está íntimamente relacionada con el Amor.

Por una parte, el Amor Fraterno. En aquella cena Pascual que Jesús celebró con sus íntimos amigos los apóstoles –el primer Jueves Santo de la Historia- Jesús nos habló del Amor y nos dejó su Mandamiento: “AMAOS UNOS A OTROS COMO YO OS HE AMADO”.

Es necesario que, quienes nos llamamos cristianos, porque creemos en Jesús; quienes nos consideramos cristianos, porque intentamos seguir a Jesús en nuestra vida, “nos esforcemos por vivir el Mandamiento del Amor”, ya que si nos amamos, nos dice Jesús, “somos verdaderos seguidores suyos”.

Hoy, Jueves Santo, y todos los días de nuestra vida, los cristianos tenemos que concienciarnos individual y colectivamente: A) De la necesidad que tenemos de AMARNOS: no tanto con palabras, sino con obras y de verdad. B) De la necesidad que tenemos de AYUDARNOS y de COMPRENDERNOS, como Cristo ayudó y comprendió siempre a quienes necesitaban ayuda y comprensión. C) De la necesidad que tenemos de COMPARTIR lo que somos y lo que tenemos: nuestra fe, nuestra alegría, nuestra ilusión, nuestra generosidad, nuestro tiempo. D) De la necesidad que tenemos de PERDONARNOS: unos a otros cuando nos ofendemos, como señal de amor.

Pero hoy, además de ser el día del Amor Fraterno, es también el día del AMOR DE CRISTO, que en una tarde como ésta, hace 2000 años, nos amó hasta el fin. Y Cristo nos manifestó su amor de muchas maneras:

Cristo nos manifestó su amor con AMOR. Por amor: acogía y perdonaba a los pecadores, curaba enfermos, ayudaba necesitados, defendió a la mujer adúltera,  perdonó  a sus propios verdugos.

Cristo nos manifestó su amor con PALABRAS CARIÑOSAS: llama a sus discípulos “amigos, hijos”; les hace recomendaciones como un padre o una madre que se preocupan por sus hijos; les invita a vivir “unidos a Él”, como el sarmiento está unido a la vid.

Cristo nos manifestó su amor con GESTOS. Muchas veces en la vida acudimos a los gestos, porque los gestos, a veces, expresan más que las palabras. Y el gesto más importante de Jesús, en esta noche del Jueves Santo, es el lavatorio de los pies: un servicio propio de esclavos. Y es que Jesús quiere ser, no sólo maestro, hermano, amigo, sino esclavo nuestro.

Cristo nos manifestó su amor con PROMESAS. Jesús nos promete la paz: “La paz os dejo, mi paz os doy”. Jesús nos promete la alegría: “Se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra alegría”.

Agradezcamos a Jesús todo lo que por nosotros ha hecho por AMOR y aprendamos de Él a amar, a comprender, a perdonar".

En esta tarde del Jueves Santo, tan lleno de recuerdos entrañables para los cristianos y de tantas enseñanzas para nuestra vida, unamos nuestra oración a la oración de todo el pueblo creyente, dándole gracias a Dios diciendo ¡TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR!

Oremos a Dios, unidos a Jesús, que, en los momentos más dolorosos y comprometidos de su vida, oraba lleno de confianza a Dios.

  • Jesús, en la Última cena, nos dejó como ley suprema su Mandato del Amor. Para que cada uno pongamos en nuestra vida más amor a los demás. Roguemos al Señor.
  • Jesús, en la Última cena, se puso a los pies de sus discípulos. Para que nos pongamos a disposición de quien necesita algo de nosotros. Roguemos al Señor.
  • Jesús, en la Última cena, nos dejó la Eucaristía. Para que nuestra fe en Él y en su presencia entre nosotros crezca y se haga más fuerte. Roguemos al Señor.
  • Jesús, en la Última cena, se preparaba para el sufrimiento que le esperaba. Para que los que sufren encuentren su ayuda y nuestra compañía. Roguemos al Señor.

Oremos: Te pedimos todo esto, Dios y Padre nuestro, por medio de Jesús, que nos enseñó a confiar en Ti.

 

Lavatorio de los pies:

AMBIENTACIÓN

 De la misma manera que Jesús lo hizo a sus discípulos y siguiendo su mandato, el que preside nuestra celebración repetirá el gesto de lavar los pies. Que este signo nos ayude a vivir como Jesús, no buscando ser servidos, sino el servir a los demás con la máxima diligencia.

 

Acción de gracias:

 

"Sentarse a la misma mesa es de amigos, Jesús.

Tú te sentaste a la mesa con los tuyos.

Y les dijiste que se amasen como Tú a ellos,

que se ayudasen unos a otros.

Aquella noche compartiste con ellos el pan y el vino

e hiciste de este gesto un sacramento.

Eras feliz con tus amigos, Jesús.

Nosotros también somos de los tuyos

y estamos felices por celebrar los gestos de tu amor.

Gracias, Jesús, por enseñarnos tantas cosas

y por compartir tu cuerpo y sangre con nosotros".

 

Traslado al monumento:

 

"La celebración llega a su fin. Pero esto no significa que todo acaba aquí. Jesús no se va, se queda entre nosotros para siempre.

En este día de Jueves Santo, le hemos preparado un lugar especial, distinto al de todos los días. Este pequeño monumento.

También es un día especial para hacerle un rato de compañía y abrirle nuestro corazón. Él lo ha hecho ya en este Cena con nosotros"

NOCHE DE ORACION...

 

 

VIERNES SANTO

Santuario, 14 de Abril, 2017

En la Cruz está la vida

 

AMBIENTACION:

 

"Es una tarde especial: tarde de Viernes Santo. Vamos a celebrar que un día los hombres tuvimos la osadía de matar –así de sencillo- a Dios. Nosotros no estábamos allí. Pero nosotros también participamos de alguna manera en aquella muerte...

Y lo seguimos haciendo cada vez que “tiramos piedras”..., que vamos plantando cruces o haciendo crucificados o haciendo la vida más dura a los demás por nuestros pecados: miedos, cobardías, egoísmos...

No es que Jesús quiera sufrir y morir. Es que su estilo de vida, “pasó por la vida haciendo el bien”...; no le puede llevar por otro camino, porque su amor a los pobres y oprimidos denuncia situaciones de injusticia y opresión y muchos “poderosos”, no pueden aguantar su denuncia...

Sin embargo la cruz de Jesús es un símbolo de esperanza para el cristiano, porque Jesús no se quedó en la Cruz, en la muerte, sino que pasó a la gloria y a la alegría de Resurrección.

En la Cruz de Jesús, se ilumina nuestra vida y descubrimos el sentido de las cruces que cada día aparecen en nuestro camino.

Mirad cómo el altar está desnudo, sin adornos y sin mantel. La familia cristiana vive una jornada de luto.  Unámonos todos en la oración..."

 

Oración

"Míranos, Señor, en tierra.

No tenemos otra manera para expresarte

el reconocimiento de cuanto haces por nosotros.

La tierra que un día cogiste en tus manos

para formarnos hombre y mujer

hoy se ha erguido contra ti

y te ha alzado en lo alto de una cruz

hasta verte muerto.

Reconocemos la obra de nuestras manos

y confesamos nuestro pecado.

Pero sobre todo, Señor,

reconocemos y confesamos que eres Dios

de entrañas de misericordia,

de entrañas de ternura,

de entrañas de perdón.

Tu amor es más grande que nuestro pecado.

Tu amor es más grande que nuestras obras.

Tu amor nos vence.

¿Cómo seguir de pie en tu presencia?

¿Cómo asomarnos a tu mirada?

¿Cómo no escapar huyendo

hasta un rincón donde no nos puedas ver?

Pero si vamos al fondo del mar: allí estás tú.

Y si subimos a la cima más alta: allí estás tú.

Y si buscamos el escondite más recóndito: allí estás tú.

Por eso, Señor, no huiremos de tu presencia.

No emigraremos de nuestra tierra.

Aquí estamos, delante de ti,

postrados ante ti

porque sabemos que podemos mirarte,

porque sabemos que tus palabras son hoy súplica

a favor nuestro:

“Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen”

Ante ti,

en tu presencia,

queremos celebrar el misterio santo y profundo

de la Pasión y Muerte

de Jesucristo nuestro Señor.

A Él la gloria por los siglos de los siglos". Amén.

 

Escuchamos la Palabra

Lectura de la Pasión: Juan, 18,1-19,42

 

Monición:

Hemos escuchado tantas veces la historia de la Pasión y Muerte de Jesús, que nos puede sonar un poco a “película de terror”. Pero la Muerte de Jesús en la Cruz no es una novela o una obra de teatro. Es una historia real que ocurrió hace aproximadamente dos mil años y en un lugar concreto.

Es Dios quien muere en una Cruz a manos de unos hombres que nos representan a todos. Porque es algo que sigue ocurriendo en nuestros días y a cada paso, cada vez que alguien muere injustamente.

(Se hace la lectura de la Pasión...)

 

COMENTARIO

         "(1) - No está el mundo acostumbrado a que un hombre entregue su vida por los demás.

A lo que sí estamos acostumbrados es a que unos hombres quiten la vida a otros hombres.

Noticias: asesinatos, atentados, guerras, torturas, explotación...

 

  • Pero, también hay hombres buenos en el mundo: conocidos y desconocidos.

Personas preocupadas por el bien de los demás.

Personas que dedican su vida a ayudar a los demás, incluso arriesgándola.

Personas que viven en “solidaridad” con los hombres, sobre todo con los más débiles.

 

(2) La lectura de la Pasión de Jesús es un ejemplo de la vida de un hombre, solidario con su gente, que se comprometió con su pueblo, que apostó por los débiles y que por ser consecuente con lo que creía y predicaba, lo mataron.

 

  • Todo esto es más fácil de entender que la doctrina teológica tradicional de que “Dios quiso la muerte de su Hijo”.

 

(3) Jesús no amó el dolor, ni el sufrimiento, ni la cruz, como si fuera un “masoquista”. No fue un hombre a quien le gustara sufrir; al contrario: luchó contra todo lo que hace sufrir a los hombres: la miseria, la injusticia, la enfermedad...

 

  • Jesús no amó el dolor, ni el sufrimiento, sino a las personas que sufrían y por eso intentó liberar a las personas del dolor, hacerlos felices.

 

(4) Una de las muchas cosas incomprensibles de la vida es el DOLOR. En vano, tratamos de alejarlo de nuestra vida.

No encontramos explicación. No entendemos. No sabemos por qué tenemos que sufrir.

 

  • ¿Tiene sentido el dolor?

 

  1. No tiene sentido el dolor producido por los hombres: torturas, guerra, violencia...
  2. No tiene sentido el dolor que algunos creen que Dios les ha enviado. De ser así, Dios sería un “sádico”.
  3. El único dolor que tiene sentido es el dolor que se deriva del servicio a las personas, del amor a los demás"..

 

Oración de los fieles:

 

         Ante la Cruz, hacemos esta oración, que toda la familia de cristianos presenta a Dios, nuestro Padre. Ante la muerte de Cristo no hay divisiones ni fronteras: Él ha vivido y ha muerto por todos los hombres. Es, por tanto, el momento de ensanchar nuestra oración y pedir a Dios por todos los hombres del mundo y sus necesidades.

 

1.- Por los más indefensos de nuestra sociedad y que más fácilmente pueden ser domesticados y manipulados:

Por los niños (Breve silencio):

  1. Que reciban el afecto que necesitan
  2. Que les dejemos crecer según sus posibilidades
  3. Que reciban el ejemplo vivo de nuestra vida cristiana.

 

2.- Por todos los que son la esperanza de la sociedad y con mayor facilidad se les pueden cortar las alas de la ilusión y del entusiasmo: Por los jóvenes (Breve silencio):

  1. Para que no se dejen domesticar ni manipular.
  2. Para que no sean conformistas y luchen por hacer avanzar la historia en bien de todos.
  3. Para que el paro no les derrote hasta el extremo de dejarles casi muertos.

 

3.- Por los que se encuentran más solos al no servir en esta sociedad de consumo; para que los valoremos como se merecen (Breve silencio):

  1. Para que veamos en el anciano toda una historia vivida entre el amor, sufrimiento y entrega.
  2. Para que veamos en cada pobre el rostro de Cristo que nos invita a apostar por ellos.
  3. Para que veamos en cada parado la tragedia personal y familiar que lleva consigo.

4.- Por nuestras familias y las de nuestra sociedad

(Breve silencio):

  1. Para que sean hogares en donde el amor nace, crece y se plenifica.
  2. Para que el amor, el respeto, la comprensión reine en cada una de ellas.
  3. Para que los padres se preparen efectivamente para saber educar a los hijos.

 

5.- Por los gobernantes de todo el mundo (Breve silencio):

  1. Para que no se aprovechen del puesto que ocupan para bien propio o familiar.
  2. Para que se desgasten sirviendo al bien común y con preferencia a los más necesitados.
  3. Para que no se dejen engañar por ideas, sino que la realidad que ven les haga actuar.

 

6.- Por los pueblos que carecen de paz (Breve silencio):

  1. Para que caigamos en la cuenta de que toda guerra es injusta porque es matar al hermano.
  2. Para que la comprensión y sobre todo la justicia pongan fin a las luchas.
  3. Para que nadie sea capaz de enriquecerse directa o indirectamente con la fabricación de armas.

 

7.- Por la Iglesia universal. Por nuestra Diócesis y por nuestra  Parroquia y grupos concretos (Breve silencio):

  1. Para que anuncie y establezca el Reino de Dios desde la sencillez, pobreza y testimonio.
  2. Para que tenga la suficiente humildad de ofrecer lo que para ella es gozo y salvación pero nunca lo imponga.
  3. Para que nuestra vida de hermanos manifestada en el amor compartido sea signo de la presencia de Cristo Resucitado.

 

8.- Por los alejados, para que comprendamos que no existen: solamente existimos nosotros que nos negamos a acercarnos a los que el Padre quiere (Breve silencio):

  1. Para que nuestro testimonio cuestione a los hombres que nos rodean sobre su manera de vivir.
  2. Para que seamos capaces de estar metidos en todos los ambientes transformándolos desde dentro.
  3. Para que seamos de verdad testigos de Cristo en medio del mundo.

 

9.- Por todos los que colaboran en la comunidad humana por el bien común (Breve silencio):

  1. Por todas las personas comprometidas por hacer la vida más agradable a los demás.
  2. Por todos los que dedican parte de su tiempo y de sus energías al servicio de los demás.
  3. Por los sacerdotes para que nunca se encuentren solos sino acompañados, corregidos, queridos y mimados.

 

Adoración de la Cruz

Después de estas plegarias nos acercamos a venerar la Cruz de Jesús. Es una acción individual, muy personal. Nuestros antepasados lo llamaban la “adoración de la Cruz”. Cada uno de nosotros lleva con calma y en silencio su propia carga, una tristeza privada, un dolor secreto, una aflicción personal. Con nuestra carga nos vamos arrastrando hasta la cruz. El simple gesto de besar las heridas de Cristo nos ayuda a curar las que llevamos dentro de nosotros.

El compartir el sufrimiento con otro, puede a veces, pero no siempre, aligerar la carga. Compartirlos con Jesús es por completo diferente. Es un momento de gracia que nunca falla.

Al venerar la cruz, pensemos en aquellos que están clavados a ella cada día por la crueldad o la dureza de otros hombres y pensemos en Cristo sufriendo de nuevo en ellos: las víctimas de la guerra, los que se mueren de hambre y los desamparados, los presos a causa de su conciencia, los rechazados y marginados de nuestra sociedad de consumo.

 

Presentación de la Cruz:

Mirad el árbol de la Cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo.

 

Oración final:

Señor Jesucristo, Salvador y Redentor,

quiero plantar tu Cruz frente a mi pobre alma,

para que arraigue en mi corazón.

Que tu amor crucificado

abrace mi corazón débil, cansado y afligido;

que se sienta atraído interiormente por Ti.

Suscita en mi lo que me falta:

compasión y amor a Ti,

fidelidad y empeño para perseverar

en la contemplación de tu Santa Pasión y Muerte.

Por JNS...

 

Despedida:

Hermanos: hemos comenzado sin cantos, con tristeza, y terminaremos sin cantos, pero con esperanza: la cruz está frente a nosotros como una invitación a hacer de nuestra vida una vida de amor y de servicio a todos los hombres. Ella nos dice que, si sabemos luchar, aunque suframos y muramos, nuestra vida acabará en los brazos del Padre. Y todo dolor, hasta la muerte, estallará en vida y resurrección.

NOCHE DE DUELO Y ESPERANZA

 

 

 

 SÁBADO SANTO

Santuario, 15 de Abril, 2017

VIGILIA PASCUAL

 

1.- Rito de la Luz

Monición:

En tiempos de Jesús, los judíos celebraban la Fiesta de su liberación bajo la débil luz de una promesa que habría de cumplirse en el futuro.

Los cristianos celebramos nuestra propia liberación bajo la Luz potente de una realidad. JESUS HA RESUCITADO.

Por eso Pascua significa: paso del pesimismo a la esperanza, del pecado a la amistad con Dios, de la muerte a la Vida, de las tinieblas a la luz

 

Saludo del sacerdote:

El fuego nos alumbra en la noche y nos da calor; ilumina nuestros rostros y podemos reconocernos.

Este fuego material es signo de Él , es señal de que Jesús está entre nosotros, nos ilumina y da el calor de la amistad y de la nueva fraternidad.

Que al llevar nuestra luz vibremos con alegría y celebremos el gozo salvador de Jesús

 

Oración:

Oh Dios, que por medio de tu Hijo

has dado a tus hijos la Luz Verdadera.

Santifica este fuego

y enciende en nosotros

el deseo de ser luz del mundo

y la esperanza para todos los demás,

para podernos encontrar contigo.

Te lo pedimos por JNS.

 

(Se enciende el Cirio, las velas de los asistentes y se comienza la procesión de entrada en el templo).

 

Pregón Pascual

Monición:

Después de haber encendido nuestra vela en el cirio pascual, símbolo de Cristo Resucitado y verdadera luz del mundo, escuchemos la gran noticia que la Iglesia proclama a todos los hombres: Ésta es la noche santa, la noche de gracia y de salvación, más luminosa que el día, en la que Cristo ha vencido las tinieblas del pecado y ha triunfado sobre la muerte. Oigámoslo con atención y fe.

 

Exulten por fin lo coros de los ángeles,

exulten las jerarquías del cielo,

y por la victoria de Rey tan poderoso

que las trompetas anuncien la salvación.

 

Goce también la tierra inundada de tanta claridad,

y que radiente con el fulgor del Rey eterno,

se sienta libre de la tiniebla que cubría el orbe entero.

 

Alégrese también nuestra madre la Iglesia,

revestida de luz tan brillante;

resuene en este templo con las aclamaciones del pueblo.

 

V/. El Señor esté con vosotros

R/. Y con tu espíritu.

 

V/. Levantemos el corazón.

R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

 

V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R/. Es justo y necesario.

 

En verdad es justo y necesario

aclamar con nuestras voces

y con todo el afecto del corazón

a Dios invisible, el Padre todopoderoso,

y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

 

Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre

la deuda de Adán

y, derramando su sangre,

canceló el recibo del antiguo pecado.

 

Porque éstas son las fiestas de Pascua,

en las que se inmola el verdadero Cordero,

cuya sangre consagra las puertas de los fieles.

 

Esta es la noche

en que sacaste de Egipto a los israelitas nuestros padres,

y los hiciste pasar a pie el mar Rojo.

 

Esta es la noche

en que la columna de fuego esclareció las tinieblas del pecado.

 

Esta es la noche

en que, por toda la tierra, los que confiesan su fe en Cristo

son arrancados de los vicios del mundo

y de la oscuridad del pecado,

son restituidos a la gracia y son agregados a los santos.

 

Esta es la noche

en que, rotas las cadenas de la muerte,

Cristo asciende victorioso del abismo.

 

¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros!

¡Qué incomparable ternura y caridad!

¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!

 

Necesario fue el pecado de Adán,

que ha sido borrado por la muerte de Cristo.

¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!

 

Y así, esta noche santa

ahuyenta los pecados,

lava las culpas,

devuelve la inocencia a los caídos,

la alegría a los tristes.

 

¡Qué noche tan dichosa

en que se une el cielo con la tierra,

lo humano y lo divino!

 

En esta noche de gracia

acepta, Padre santo,

este sacrificio vespertino de alabanza

que la santa Iglesia te ofrece

por medio de sus ministros

en la solemne ofrenda de este cirio,

hecho con cera de abejas.

 

Te rogamos, Señor, que este cirio,

consagrado a tu nombre,

arda sin apagarse

para destruir la oscuridad de la noche,

y, como ofrenda agradable,

se asocie a las lumbreras del cielo.

Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo,

ese lucero que no conoce ocaso

y  es Cristo, tu Hijo resucitado,

que, al salir del sepulcro,

brilla sereno para el linaje humano,

y vive y reina glorioso

por los siglos de los siglos.

Amén.

 

2.- Liturgia de la Palabra

Lectura del Libro del Génesis, 1,1-2,2

 

Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y dijo Dios: que exista la luz. Y la luz existió. Y separó Dios la luz de la tiniebla: llamó a la luz DIA y a la tiniebla NOCHE.

E hizo Dios una bóveda y separó las aguas de debajo de la bóveda de las aguas de encima de la bóveda. Y llamó Dios a la bóveda CIELO. Y dijo Dios: que se junten las aguas de debajo del cielo y aparezcan los continentes. Y llamó Dios a los continentes TIERRA y a la masa de aguas la llamó MAR.

E hizo Dios brotar sobre la tierra hierba verde que engendraba semilla según su especie y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie.

E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día y la lumbrera menor para regir la noche; y las puso Dios para dar luz sobre la tierra, para regir el día y la noche y para separar la luz de la tiniebla.

Y creó Dios los cetáceos y los vivientes que se deslizan, y las aves aladas y los animales domésticos, reptiles y  fieras. Y Dios los bendijo diciendo: creced y multiplicaos.

Y dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos y los reptiles de la tierra.

Y creó Dios al hombre a su imagen; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios diciendo: Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla.; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra.

Palabra de Dios

Salmo  103:

Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Segunda lectura:

Lectura del libro del Éxodo, 14,15-15,1a

En aquellos días dijo Dios a Moisés: Alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan y me cubriré de gloria a costa del Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros.

Moisés extendió su mano sobre el mar y el Señor hizo soplar durante la noche un fuerte viento que secó el mar y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos en medio del mar.

Y el Señor trabó las ruedas de los carros de los egipcios y las hizo avanzar pesadamente.

Y dijo el Señor a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes.

Y extendió Moisés su mano sobre el mar y al amanecer el agua volvía a su curso corriente. Y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del Faraón.

Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio la mano grande del Señor y creyó en el Señor. Entonces Moisés y los hijos de Israel entonaron un cántico al Señor.

Palabra de Dios

Salmo 15:

Protégeme, Dios mío, que me refugio en Ti.

Tercera Lectura

Lectura del Profeta Isaías, 55,1-11

Esto dice el Señor: Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: Venid, comprad trigo, comed sin pagar, vino y leche de balde. Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos.

Sellaré con vosotros mi alianza perpetua.

Buscad al Señor mientras puede ser hallado, invocadlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino y el criminal sus planes; que regrese al Señor y Él tendrá piedad, a vuestro Dios que es rico en perdón.

Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos. Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros.

Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come; así será mi palabra, que sale de mi boca: No volverá a mí vacía sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.

Palabra de Dios

Salmo 41:

Como busca la cierva, las corrientes de agua, así mi alma te busca a Ti, mi Dios.

Canto del Gloria

Nuestro canto se convierte en la mayor expresión de alabanza, gratitud y alegría. ¡Cristo ha resucitado!

(Suenan las campanas...)

 

Oración Colecta:

Oh Dios, que iluminas esta noche santa con la gloria de la resurrección del Señor, aviva en tu Iglesia el espíritu filial, para que, renovados en cuerpo y alma, nos entreguemos plenamente a tu servicio.  Te lo pedimos...

Lecturas del Nuevo Testamento

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos, 6,3-11

Hermanos: Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo, fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Porque, si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya. Comprendamos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores, y nosotros libres de la esclavitud del pecado.

Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios.

Lo mismo vosotros consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Palabra de Dios

Salmo: 117

Éste es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría nuestro gozo. Aleluya, aleluya.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo, 28, 1-10

En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María la Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres: - Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado.

No está aquí: HA RESUCITADO, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: “Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”. Mirad, os lo he anunciado.

Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro: impresionadas y llenas de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: - Alegraos.

Ellas se acercaron se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: - No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.

Palabra del Señor

 

COMENTARIO

1.- ¡Oh Pascua dichosa!

Las pobres mujeres, cuando se acercaron al sepulcro vacío, estaban “llenas de espanto”. Nosotros no, nosotros estamos llenos de alegría apenas contenida.

¡Oh noche de gracia! No celebramos una fiesta, sino la Fiesta. Esta noche es el Día: el día que hizo el Señor. Hoy es el cumpleaños del mundo. La Pascua es primavera, el principio de todas las primaveras. Es Pascua florida. Floreció Jesús, y con él floreció la vida y la alegría. Florecemos todos.

Unas mujeres iban con sus aromas para embalsamar el cadáver. Iban con perfumes. Pero al acercarse a la tumba sintieron ellas un perfume más fuerte. Se sentía la primavera total, un estallido de vida. La tumba estaba vacía

Pero “no hay Pascua sin cruz”

Para llegar aquí hay que pasar por la muerte. No hay Pascua sin cruz. Para llegar a ser hombre de Pascua, debo crucificar:

  • El hombre orgulloso que hay en mí. Coger soberbias y ambiciones, y clavarlas en la parte alta de la cruz.
  • El hombre consumista que hay en mí. Coger codicias y deseos de tener, y clavarlos en los brazos de la cruz.
  • El hombre hedonista que hay en mí. Coger comodidades y ansias de disfrutar, y clavarlas en los pies de la cruz.
  • El hombre egoísta que hay en mí. Coger apegos e insolidaridades, y clavarlas en el centro de la cruz, donde está el corazón, para que adquieras un corazón nuevo de Pascua.

De la cruz brota la vida. Si pasas por la cruz de Cristo, serás hombre nuevo, pequeño Cristo resucitado. Es lo que celebramos en la Eucaristía.

2.-“Ha resucitado”

Cada fiesta de Pascua, cada domingo, cada Eucaristía, proclamamos la resurrección de Jesús. Es como el eco de aquel primer anuncio de los ángeles: “Ha resucitado”. Nuestro anuncio sonará mejor: “Está resucitado”. En cada Eucaristía pondremos en común nuestras experiencias de resurrección.

 

Nuestras celebraciones

Digamos así en nuestras celebraciones:

  • Cristo ha resucitado, porque nos amamos.
  • Cristo ha resucitado, porque noto su fuerza en mí.
  • Cristo ha resucitado, porque, aunque las cosas me han salido mal, no he perdido la paciencia ni la alegría.
  • Cristo ha resucitado, porque me superado en la escucha y la acogida.
  • Cristo ha resucitado, porque me siento más libre, y estoy perdiendo los miedos y los apegos.
  • Cristo ha resucitado, porque tengo experiencia de su perdón.
  • Cristo ha resucitado, porque la familia está más unida.
  • Cristo ha resucitado, porque nada ni nadie, ni siquiera la muerte, me puede separar de su amor.

 

“No está aquí”

 

  • En las celebraciones rutinarias.
  • En las procesiones folklóricas.
  • En los sacramentos abaratados.
  • En los conventos anquilosados.
  • En las Iglesias mercantilizadas

 

“Está aquí”

 

Buscadle aquí, en la comunidad, en la amistad, en la vida de entrega, en la oración viva y compartida, en las celebraciones auténticas, en la Palabra escuchada, en los sacramentos comprometidos. Buscadle también entre los pobres, los pequeños y los que sufren. Y está siempre en la Eucaristía, está en esta celebración, sentado a la mesa con nosotros.

 

3.- Liturgia Bautismal

Bendición del agua:

Invoquemos, queridos hermanos a Dios Todopoderoso,

y pidámosle que con su poder santifique esta agua,

para que los que con ella renazcan por el Bautismo,

sean incorporados a la Comunidad de creyentes.

 

Oración:

Oh Dios, que realizas obras admirables con tu poder invisible,

y de diversos modos te has servido de tu criatura el agua

para significar la gracia del Bautismo.

Mira ahora a tu Iglesia en oración

y abre para ella la Fuente del Bautismo.

Que esta agua reciba, por el Espíritu Santo,

la gracia de tu Hijo Unigénito, para que el hombre,

creado a tu imagen , y limpio por el Bautismo,

muera al hombre viejo y renazca a la Vida Nueva.

Te pedimos, Señor, que el poder del Espíritu Santo,

descienda, por tu Hijo sobre el agua de esta fuente,

para que los sepultados con Cristo en su Muerte,

por el Bautismo, resuciten con Él a la Vida. Por JNS.

 

Profesión de fe:

Nuestra vida cristiana está llena de altibajos, ¿a que sí?; cuajada de momentos buenos y otros no tan buenos. Damos a veces la impresión que nos faltan las fuerzas, o incluso metas e ilusiones para seguir adelante. En esta noche de luz y alegría, de resurrección y fiesta, queremos renovar nuestra fe en Jesús y también la confianza en los hermanos de nuestra comunidad con los que juntos hacemos la vida. A la llamada de Dios respondemos con firmeza y convencimiento:

 

  • ¿Renunciáis a la obsesión por tener y al afán de poder, que agosta y deja sin vida nuestra disponibilidad y buenas intenciones?
  • ¿Renunciáis al pesimismo, al mal humor y al desánimo que arrebatan las ganas de trabajar y luchar por la justicia y por el bienestar de todos?
  • ¿Renunciáis a colaborar con cualquier tipo de injusticia, por ventajosa que os resulte, que oprime a las personas y destruye la convivencia entre hermanos?
  • ¿Prometéis tratar con cariño y delicadeza a todas las personas que día a día conviven con vosotros, no excluyéndolas por su forma de ser, y siendo tolerantes con sus defectos?
  • ¿Prometéis vivir al estilo de Jesús, dejándoos seducir por su forma de amar y de servir, sin miedos ni cobardías?
  • ¿Prometéis que toda la alegría que estáis viviendo esta noche aquí no va a quedar encerrada en estos muros sino que la vais a llevar a vuestras casas y a vuestros vecinos?

 

Que Dios nuestro Padre que nos ha dado una vida nueva por el agua y el Espíritu, nos confirme en la fe, y realice en nosotros la obra emprendida por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

(El sacerdote rocía con el agua bendecida a la Asamblea)

 

Oración de los fieles

Confiados en el Señor, presentemos a Dios nuestro Padre nuestras oraciones y necesidades:

 

  • Por la Iglesia, los obispos, sacerdotes y todos los creyentes, para que seamos testigos de la resurrección de Jesús. ROGUEMOS AL SEÑOR...
  • Por los gobernantes de todas las naciones, para que luchen a favor de la justicia  y de la paz. ROGUEMOS AL SEÑOR...
  • Por los más pequeños y débiles de la tierra, por los que sufren y por los oprimidos, para que encuentren en tu mano su defensa, consuelo en sus sufrimientos y justicia en su abandono. ROGUEMOS AL SEÑOR...
  • Por nuestra Parroquia, para que crezcamos todos en sentimientos de solidaridad y alegría. ROGUEMOS AL SEÑOR...
  • Por los nuevos bautizados en la Iglesia, para que, con tu fortaleza, se identifiquen con tu Hijo Jesús. ROGUEMOS AL SEÑOR...

 

Dios Todopoderoso, gozo y vida de los hombres, escucha nuestras súplicas, derrama sobre nosotros y sobre toda la Iglesia la gracia de la Resurrección de tu Hijo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

4.- Liturgia Eucarística

 

Monición:

Vamos a poner ahora la mesa para este banquete eucarístico. Extendamos el mantel y pongamos el pan para todos: nadie está excluido de esta comida de hermanos. Que no falten ni el vino de la vida ni las flores de la alegría. Tampoco falte el cirio donde reconozcamos a Jesús luz del mundo presente entre nosotros. Y finalmente compartamos, a modo de señal y como anticipo, nuestros bienes con aquellos que tienen sus mesas vacías de pan y de cariño.

 

ACCIÓN DE GRACIAS

 

"Hoy es el día en que resucitó Jesús.

Es un día de gozo y alegría..

Ha vencido a la muerte,

ha salido victorioso del sepulcro,

ha librado nuestra vida

de temores y recelos,

nos levanta el ánimo,

anima nuestra esperanza,

nos abre la puerta a la vida

y a la alegría de vivir.

 

Hoy es el día en que resucitó Jesús.

Es un día de gozo y de alegría.

Hoy es el día en que debemos

actuar los cristianos.

Queremos ser testigos de vida y alegría,

queremos tener un gesto cariñoso

y una palabra amigable para todos:

para los niños, jóvenes y ancianos.

Porque hoy es el día en que resucitó el Señor".

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCION!

ALELUYA

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