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PALABRA DE VIDA CORRESPONDIENTE AL TERCER DOMINGO DE PASCUA 2018

escrito por:  admin hace 2 meses  406 visitas

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PALABRA DE VIDA

TERCER DOMINGO DE PASCUA. CICLO B

Santuario, 15 de abril de 2018

                        "Haz brillar sobre nosotros, la luz de tu rostro, Señor."

 

SALUDO

Bienvenidos seáis todos al encuentro con el Seños. Nos ponemos en la presencia de Dios.

 

Regina caeli, laetare, alleluia.

R/Quia quem meruisti portare, alleluia.

V/Resurrexit, sicut dixit, alleluia.

R/Ora pro nobis Deum, alleluia.

V/Gaude et laetare Virgo María, alleluia.

R/Quia surrexit Dominus vere, alleluia.

V/

Oremus:

Deus, qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi, mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus; ut, per eius Genetricem Virginem Mariam, perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.

En castellano

Alégrate, reina del cielo, aleluya.

R/Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

V/Ha resucitado, según predijo; aleluya.

R/Ruega por nosotros a Dios; aleluya.

V/Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.

R/Porque ha resucitado verdaderamente el Señor; aleluya.

V/

Oremos:

Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos que por su Madre, la Virgen María, alcancemos el gozo de la vida eterna. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.

 

AMBIENTACIÓN

"Jesús se presenta vivo y resucitado ante sus amigos los apóstoles. Pero no le reconocen e incluso tienen miedo de Él.

Les enseña sus manos y sus pies y come con ellos.

También a nosotros nos cuesta reconocer a Jesús vivo entre nosotros. Nos gusta saber que está en el cielo, y en los templos cristianos, pero nos cuesta reconocerle en todos los que nos rodean: en los pobres, en los marginados, en los que sufren y trabajan a nuestro lado".

(Un momento de silencio)      

 

En la presencia de Dios

            Convocados a anunciar la conversión y el perdón de los pecados, hemos de comenzar reconociendo ante Dios nuestras faltas de amor.

 

  • Llamados a ser testigos de la Resurrección de Jesús y del triunfo del Amor, nos falta coraje y testimonio. SEÑOR, TEN PIEDAD...

 

  • Llamados a vivir en presencia de Dios, a ser luz para el mundo, nos falta credibilidad e ilusión. CRISTO, TEN PIEDAD...

 

  • Llamados a ser anunciadores de una Paz sin fin, vivimos permitiendo desigualdades e intolerancias. SEÑOR, TEN PIEDAD...

        

Oración colecta

Señor Dios, tu Hijo Jesús, el Resucitado de entre los muertos,

no es de esta tierra ni de este tiempo, pero veladamente

Él está siempre a nuestro lado,

marchando muy cerca de nosotros,

por nuestros mismos caminos.

Te pedimos,

que nos des fuerza y sensibilidad

para reconocerlo

cada vez que el amor germina y crece

en el corazón de los hombres.

Te lo pedimos a Ti, que eres Dios vivo

y vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

Escuchamos la Palabra

Lectura del santo Evangelio según san LUCAS. 24,35-48

            En aquel tiempo contaban los discípulos lo que  les había acontecido en el camino y cómo reconocieron a Jesús en el partir el pan. Mientras hablaban, se presentó Jesús en medio de sus discípulos y les dijo: - Paz a vosotros.

Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: -¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.

            Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: - ¿Tenéis ahí algo que comer?

Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: -Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí, tenía que cumplirse.

Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: -Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.

Palabra del Señor

                           

COMENTARIO:

Se ha señalado, con razón, que los relatos pascuales nos describen con frecuencia el encuentro del Resucitado con los suyos en el marco de una comida.

Sin duda, el relato más significativo es el de los discípulos de Emaús. Aquellos caminantes cansados que acogen al compañero desconocido de viaje, y se sientan juntos a cenar, descubren al resucitado “al partir el pan”, término con que las primeras comunidades designaban a la Eucaristía.

Sin duda, la Eucaristía es lugar privilegiado para que los creyentes abramos “los ojos de la fe”, y nos encontremos con el Señor Resucitado que alimenta y fortalece nuestras vidas, con su mismo cuerpo y sangre.

Los cristianos hemos olvidado, con frecuencia, que sólo a partir de la resurrección, podemos captar en toda su hondura, el verdadero misterio de la presencia de Cristo en la Eucaristía.

Es el Resucitado quien se hace presente en medio de nosotros, ofreciéndose sacramentalmente como pan de vida. Y la comunión, no es sino la anticipación sacramental de nuestro encuentro definitivo con el Señor Resucitado. El valor y la fuerza de la Eucaristía nos viene del Resucitado que continúa ofreciéndonos su vida, entregada ya por nosotros en la cruz.

De ahí, que la Eucaristía debiera ser para los creyentes, principio de vida e impulso de un estilo nuevo de resucitados. Y si no es así, debemos preguntarnos si no estaremos traicionándola con nuestra mediocridad de vida cristiana.

Las comunidades cristianas debemos hacer un esfuerzo serio por revitalizar la Eucaristía dominical. No se puede vivir plenamente la adhesión al Resucitado, sin reunirnos el día del Señor a celebrar la Eucaristía, unidos a toda la comunidad creyente. Un creyente no puede vivir “sin el domingo”. Una comunidad no puede crecer sin alimentarse de la Cena del Señor.

Necesitamos comulgar con Cristo Resucitado, pues todavía estamos lejos de identificarnos con su estilo nuevo de vida. Y desde Cristo necesitamos realizar la comunión entre nosotros, pues estamos demasiado divididos y enfrentados unos con otros.

No se trata sólo de cuidar nuestra participación viva en la liturgia eucarística, negando luego con nuestra vida lo que celebramos en el sacramento. Partir el pan, no es sólo una celebración cultual, sino un estilo de vivir compartiendo, en solidaridad con tantos necesitados de justicia, defensa y amor. No olvidemos que comulgamos con Cristo cuando nos solidarizamos con los más pequeños de los suyos.

Así pues, reconocer a Cristo en la Eucaristía, supone un compromiso en la línea de la Vida Nueva inaugurada por Él..

Si unos cristianos no están en actitud de caridad y apertura hacia los demás, no pueden celebrar tranquilamente la Eucaristía.

¿Qué diría el resucitado de muchas de nuestras Eucaristías, de muchas comunidades cristianas, que se reúnen para celebrar la Misa, pero no se preocupan para nada de las necesidades del hermano, de las injusticias y situaciones  de discriminación...?

Nos diría que no hemos entendido lo que es la Eucaristía. Aunque las celebremos con cantos, flores y palabras bonitas, si falta la caridad con el hermano, mal podremos reconocer a Cristo, en su gesto de entrega por los hermanos.

La Eucaristía nos ha de llevar del “Partir el Pan” al “repartir nuestro pan”. Aquí en la celebración de la Eucaristía, cuando partimos el pan, adquirimos el compromiso de repartir nuestro pan, nuestro tiempo, nuestros bienes con los demás. Y en estos gestos se mide la sinceridad de lo que aquí estamos celebrando.

La Eucaristía, es también un compromiso de crear comunión entre nosotros y con todos los hermanos... y hasta tenemos en ella un gesto de paz,  ¿pero este gesto es realmente un signo o es una comedia? Una de las quejas más comunes contra la Misa es ésta: gente que asiste a la Eucaristía y se pone en primera fila, y luego son los primeros en faltar a la caridad o en hacer la vida imposible a los demás. ¿Puede compaginarse la Eucaristía con la injusticia?

No es que haya que esperar a que no haya injusticias en el mundo, para celebrar la Eucaristía. Pero ¿podemos en verdad empezarla sin el propósito firme de trabajar para que no las haya?

Por una parte, congregarnos para la Eucaristía es signo de que ya nos unen muchas cosas: la misma fe, buscamos la misma luz de su Palabra; participamos de las mismas esperanzas y en las mismas dificultades. ¡Compartimos tantas cosas con los demás, aunque no les conozcamos!... Pero debe ser, también, signo de que queremos progresar en esa fraternidad universal. Que estamos dispuestos a trabajar en serio por nuestra reconciliación y la de todos. No nos puede dejar tan tranquilos el que falte la caridad y la justicia a nuestro alrededor. El podéis ir en paz, no significa que todo está bien, que la Eucaristía bendice nuestras situaciones. Al revés. El habernos encontrado para escuchar la misma Palabra y participar del Pan y el Vino, debe darnos estímulo para ponernos a trabajar y corregir nuestra despreocupación ante los problemas del hermano.

Así pues, queridos hermanos, la Eucaristía es mucho más que una celebración cultual. Es un compromiso y un estímulo. Más que mirar al pasado nos invita a mirar al futuro, porque hay una tarea enorme que siempre está empezando: que este mundo nuestro pase decididamente a la nueva vida de Cristo Resucitado, vida que significa justicia, caridad, reconciliación y paz.

Y todavía, esto está muy lejos de haberse conseguido.

Pidamos, hoy, a Cristo Resucitado, el coraje para seguir afanosamente en ese empeño, y que sepamos encontrar la fuerza para nuestra tarea, en la Eucaristía, en el partir el pan..."

Es el momento de hacer silencio, meditar.........

 

      Oremos y Pidamos al Señor por intercesión de nuestra madre la Virgen de la Cabeza.

 

Respondemos: Ayúdanos, Padre.

 

  • Que todos los hombres unan amistosamente sus manos, para que el mundo supere divisiones y exclusiones. OREMOS...

 

  • Que todos los hombres unan solidariamente sus manos, para superar injusticias y desigualdades. OREMOS...

 

  • Que todos los hombres unan activamente sus manos, para construir un mundo más desarrollado y solidario. OREMOS...

 

  • Que todos los hombres unan generosamente sus manos, para compartir y servirnos mutuamente. OREMOS...

 

  • Que todos los hombres unan cariñosamente sus manos, para saber aceptarnos y perdonarnos. OREMOS...

 

  • Que todos los cristianos unan humildemente sus manos, para avanzar por el camino de la unidad. OREMOS...

 

  • Que los niños y jóvenes que reciben los sacramentos de la Iniciación Cristiana unan piadosamente sus manos y las pongan al servicio de la Iglesia y del mundo. OREMOS...

 

  • Que todos nosotros unamos religiosamente nuestras manos, para bendecir y dar gracias a Dios. OREMOS...

 

Ayúdanos, Padre, a vivir en el amor y ser testigos de la resurrección. Por JNS...

 

PADRENUESTRO.....

 

Damos Gracias

"Yo no soy el Amor,

pero Dios quiere amar a través de mí.

Yo no soy la Luz,

pero mi vida se alimenta en la búsqueda de la verdad.

Yo no soy la Palabra,

pero en mi silencio puede escucharse la voz del infinito.

Yo no soy la Santidad,

pero en medio de mis imperfecciones

se cultiva la flor más bella que pueda existir.

Yo no soy salvador de nadie,

pero el Salvador de todos quiere apoyarse en mí

para seguir salvando.

Yo no sé muy bien quién soy,

pero me basta con saber que Alguien lo sabe

y me lo va diciendo paso a paso".

¡FELIZ SEMANA DE PASCUA!

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