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PALABRA DE VIDA CORRESPONDIENTE AL PRIMER DOMINGO DE CUARESMA 2018

escrito por:  admin hace 3 meses  427 visitas

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PALABRA DE VIDA

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA. CICLO B

Santuario, 18 de Febrero de 2018

  « Conviértete y cree en el Evangelio »

 

Ambientación

 

         Nuestro saludo de hoy, amigos todos, encierra un significado especial: es el apretón de manos de quienes comienzan una etapa común, en nuestro caso la ruta de la cuaresma; y es el apretón de manos de quienes vuelven a un reencuentro de amistad y reconciliación: Dios y nosotros.

          En verdad es Dios quien da el paso y se acerca; es él quien nos tiende su mano. Nosotros somos privilegiados del amor de Dios que nunca se cansa de buscar y perdonar. Agradeciéndole el detalle, comenzamos sellando en la Oración, la alianza que nos ofrece en Jesús, y que iremos renovando a lo largo de toda la cuaresma.

 

         Durante todo este tiempo de Cuaresma debemos tener presente lo siguiente:

  • Que Dios es amigo del hombre
  • Que Dios nos comprende y disculpa nuestras debilidades
  • Que Dios no es vengativo, ni justiciero
  • Que a Dios le agrada nuestro arrepentimiento
  • Que Dios nos ama y nos perdona.

(Un momento de silencio)      

 

En la presencia de Dios

        

Tú eres Padre y nos has trazado un camino que termina en encuentro y en perdón:

 

1.- Porque somos personas cercanas al pecado, Dios Padre nuestro, ten piedad de nosotros.

SEÑOR TEN PIEDAD...

2,- Porque somos frágiles y nuestro corazón duda, Dios salvador nuestro, ten piedad de nosotros.

CRISTO, TEN PIEDAD...

3.- Porque somos soberbios y nos cerramos a tu gracia, Dios santificador nuestro, ten piedad de nosotros.

SEÑOR, TEN PIEDAD...

 

Señor, que no sea vana nuestra súplica, porque un corazón humillado tú no lo desprecias. Amén.

 

Oración colecta

         Dios y Padre nuestro:

Ante la Cruz de tu Hijo Jesús

hemos reconocido nuestros pecados

y te hemos pedido perdón.

Enséñanos y ayúdanos a perdonar,

para que imitemos el ejemplo de Jesús

que nos perdonó en la Cruz. Amén

 

Escuchamos la Palabra

Lectura del libro del Génesis, 9, 8-15

 

            Dios dijo a Noé y a sus hijos: - Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron, aves, ganado y fieras, con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Hago un pacto con vosotros: El diluvio no volverá a destruir la vida ni habrá otro diluvio que devaste la tierra.

            Y Dios añadió: -Esta es la señal del pacto que hago con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las edades: Pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra. Cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco y recordaré mi pacto con vosotros y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir los vivientes.

Palabra de Dios

 

Salmo responsorial: Salmo 24, 4bc-5ab. 6-7bc. 8-9 (R.: cf 10)

R. Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad para los que guardan tu alianza.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. 

R.

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas.
Acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. 

R.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. 

R.

 

+ Lectura del santo Evangelio según San Marcos, 1, 12-15

 

         En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto.

         Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían.

         Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios, decía: - Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed la Buena Noticia.

Palabra del Señor 

                       

COMENTARIO:

 

         "Queridos amigos, No sólo la Biblia, sino muchas tradiciones antiguas, recogen la historia del diluvio universal como castigo por la corrupción generalizada de los hombres. “Todos los pensamientos del hombre tienden siempre al mal” (Gn 6,5). Una conclusión muy pesimista. Es una manera de hablar, lo sabemos, pero impresiona.

            Después de tres mil años, ¿estamos capacitados para corregir al autor bíblico? Todas las generaciones parecen estar viviendo los peores tiempos de la historia. Algunos piensan que nuestro tiempo es el más cruel de todos. ¿Hace falta poner ejemplos? No hay diluvios de agua, pero sí diluvios de fuego, de metralla, bombas. Hay diluvios de hambre, de miserias, de torturas, de violencia, de todo tipo de injusticias. Hay diluvios de pestes, de sida, de prostitución, de toxicomanías, de accidentes y de todo tipo de enfermedades. Y todos estos diluvios no los manda Dios, sino que el mismo hombre los provoca.

         Arrastramos una herencia de barro y veneno, ¿quién lo duda? Bueno, hoy la gente lo duda y se pregunta que qué es eso del pecado. Parece que hoy no se siente conciencia de pecado o, echando balones fuera, culpabilizamos de todo a la sociedad y a las estructuras. Satanizamos a los partidos, a las finanzas, a las Naciones Unidas, a las multinacionales, a lo que sea. Pero yo no me siento pecador. Pecado es una palabra desfasada. es mejor hablar de corrupción...

         Otros, en vez de pecado, prefieren hablar de desequilibrios psíquicos, taras, enfermedades mentales. No existen criminales, sino enfermos; no existen terroristas, sino desequilibrados; no existen viciosos, sino desintegrados; no existen conductas inmorales, sino marginales y atípicas.

         También hay que tener mucho cuidado con las palabras. No digas degradación sino pérdida de valores. No digas adulterio, sino experiencia extramatrimonial. No digas aborto, sino interrupción del embarazo. No digas fornicar, sino hacer el amor. No digas masturbación, sino desahogo de la naturaleza. Los eufemismos son necesarios.

         Pues, aunque utilicemos palabras bonitas que suenen bien al oído, la realidad es siempre bien fea y suena mal al corazón. Por desgracia, seguimos teniendo todo un diluvio de pecado: pecados personales y estructurales, pecados individuales y colectivos, pecados de acción y de omisión. Que cada uno busque ejemplos.

         Sin embargo, si nos quedamos aquí ¡qué sabor tan amargo! Si esta fuera toda la verdad, ¡qué tristeza ser hombre! Una visión tan pesimista no puede ser cristiana. No podemos aceptar la visión de un Dios que crea una cosa tan sucia, para estar después amenazando siempre con posibles diluvios. Eso sería una mala noticia.

         En el hombre hay aspectos más luminosos y esperanzadores que los señalados. En el hombre no sólo hay barro y veneno, sino también vida y espíritu. Alienta en él constantemente un deseo de superación, un esfuerzo de liberación y un hambre de justicia.      Hay personas ejemplares que nos ayudan a crecer. Hay bondad que sostiene a familias y a pueblos. No se ha perdido la conciencia de lo bueno y de lo malo, lo que es signo de salud.

         Todo esto es buena noticia. Es buena noticia que añoremos el bien perdido, que nos entusiasmen los grandes ideales, que nos arrastren los bellos ejemplos.

         Y, sobre todo, es buena noticia que no estamos solos en la lucha contra el mal y el seguimiento del bien, que es Dios mismo el que no nos abandona y que busca siempre una solución para nosotros... Que lo importante no es el diluvio, sino lo que viene después. Los diluvios de Dios no son de castigo, sino de gracia y misericordia. Dios abre las compuertas del cielo para hacer llover sobre nosotros al mismo Espíritu Santo.

         ¿Qué otra cosa es el bautismo sino un diluvio del Espíritu? Es Dios mismo el que llueve sobre nosotros. Ojalá nos dejemos empapar en esta agua vivificadoras de Dios! Esto sí que es buena noticia.

Lo que viene después del diluvio es lo mejor. Se anuncia amistad perpetua entre Dios y los hombres. Dios no quiere la muerte. Dios quiere que el hombre viva y que sea a su vez vivificador. Dios y el hombre, trabajando juntos, harán la tierra más bonita, más segura, más limpia, más fecunda...".

Es el momento de hacer silencio, meditar.........

 

      Oremos y Pidamos al Señor por intercesión de nuestra madre la Virgen de la Cabeza.

 

1.- Para que este tiempo de Cuaresma sea para todos un tiempo de recordar que nuestro bautismo fue el primer paso que dimos para seguirte, y que no queremos salirnos de ese camino. OREMOS...

Todos: Ayúdanos, Señor

 

2.- Por todos los que te seguimos, para que no nos dejemos tentar por la comodidad y el egoísmo y respondamos a tu invitación a cambiar y seguirte. OREMOS...

 

3.- Por todas las personas que sufren porque se sienten solas, para que, como tú nos enseñas, los que estamos a su alrededor sepamos darles el consuelo que necesitan. OREMOS...

 

4.- Por nuestros padres, profesores, catequistas y todos los que nos ayudan a superarnos y a seguir el camino de Jesús, para que sepan transmitirnos la verdad del evangelio. OREMOS...

 

5.- Por todos los que participamos de esta Eucaristía, para que nuestro compromiso con el Evangelio nos cambie y seamos personas que están a favor de los más necesitados y los más débiles. OREMOS...

 

Escucha, Señor, nuestros deseos de convertirnos en mejores personas y de superar las tentaciones que nos impiden seguirte de cerca. Por JNS...

 

Dirijámonos al Padre común, con la Oración que él nos enseño.

PADRENUESTRO.....

 

Damos Gracias

                   " Queremos caminar, Señor,

caminar a la luz de tu Palabra,

caminar animados por tu ayuda y compañía.

No queremos vivir tranquilos,

como si no pasara nada.

Queremos caminar en las tinieblas del mundo

llevando la luz del Evangelio,

para que todos vean y puedan seguir adelante.

Queremos que nuestro camino abra caminos a otros,

que nuestra fe, despierte confianza,

que nuestra esperanza

recoja todas las esperanzas de los hombres.

Queremos vivir en permanente Cuaresma,

esperando llegar a la fiesta de la Pascua.

Estamos dispuestos a correr sin desmayo,

codo con codo y mano y con mano, con todos,

hasta que el mundo sea una casa común

y podamos llegar, unidos, a la Meta Final.

Acompáñanos, no nos abandones, Señor.

 

¡Iniciemos la invitación a la Conversión, acercándonos a Confesar!

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