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PALABRA DE VIDA CORRESPONDIENTE AL DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO 2017

escrito por:  admin hace 3 días  74 visitas

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PALABRA DE VIDA

DOMINGO TRIGÉSIMO TERCERO DEL TIEMPO ORDINARIO

Santuario, 19 de noviembre de 2017

" ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? "

 

Ambientación

         Reunidos delante del Señor, para orar en común, y presentarle, lo que somos y tenemos, en el nombre del Padre, del Hijos y del Espíritu Santo.

         El Evangelio de hoy nos habla de "La Parábola de los talentos". Las cualidades que cada uno hemos recibido para ir luchando en la vida.

         Dios nos pedirá cuentas de lo que hemos hecho en la tarea diaria, con los talentos, con las cualidades que hemos recibido.

¿Nos hemos comprometido en la vida, o nos "hemos lavado las manos"? diciendo, ¡Que se arreglen ellos!.

         Si nos "lavamos las manos" ante las injusticias, ante la miseria, ante el dolor y el sufrimiento de los demás, no nos podremos presentar ante el Padre con las manos limpias. Es que no llevamos nada en las manos, las llevamos vacías, porque no hemos colaborado con los demás.

         El Evangelio nos dice que al que llegue así, se le quitará lo poco que trae y será expulsado.

         Vamos a comprometernos en la vida, para llegar al Padre, con las manos llenas, habiendo puesto a trabajar nuestras cualidades.

(Un momento de silencio)

 

En la presencia de Dios decimos:

 

         Nuestras manos, no siempre están limpias, porque a menudo no nos preocupamos de los problemas y de las dificultades de la vida. Por eso vamos a pedir perdón:

 

* Muchas veces no nos acordamos de que los demás tienen problemas y los dejamos solos. Por eso:

Señor, ten piedad.

* Muchas veces nos piden ayuda y no queremos saber nada diciendo: "que se arreglen ellos solos". Por eso:

Cristo, ten piedad.

* Muchas veces buscamos disculpas, "nos lavamos las manos" y no queremos comprometemos, porque no es asunto nuestro. Por eso:

Señor, ten piedad.

 

Oración

         Señor, tu Hijo Jesús, se comprometió en la vida de los hombres, hasta dar la vida por todos.

         El Jueves Santo, lavó los pies de sus discípulos en señal de servicio y entrega. Pilatos, lavándose las manos le envió a la Muerte que El, aceptó para salvarnos.

           Nosotros, queremos seguirle en su tarea y en su labor de servicio a los demás.

             No queremos desentendernos de la lucha en favor de la justicia y la paz.

 Amén.

 

Leemos la Palabra, para que nos ilumine y nos afiance en la fe de Jesús:

+ Lectura del santo Evangelio según San Mateo, 25, 14-30

         En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: "un hombre que se iba al extranjero llamó a sus empleados y les dejó encargados de sus bienes: a uno le dejo cinco talentos de plata; a otro, dos; a otro, uno; a cada cual según su capacidad. Luego se marchó. [ El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.] Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco." [ Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Se acercó luego el que había recibido dos talentos, y dijo: "Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor."
Finalmente, se acercó el que había recibido un talento dijo: "Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo."El señor le respondió: "Eres un empleado negligente y holgazán." ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco para que al volver yo pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene le dará y le sobrará; pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.» ]

Palabra del Señor

 

COMENTARIO:

         "Hemos escuchado la parábola y vamos a tratar de sacar alguna enseñanza. Nos recuerda que un día se nos pedirá cuentas.

Hace unos años, tal vez no tantos, nos solían hablar del juicio final en términos dramáticos.

         Hoy, algunos echan en falta aquellas predicaciones tremendistas. Sin embargo seguimos hablando de las verdades eternas, pero en otro tono, en unos términos más acordes con el Evangelio.

         Creer en el Juicio Final, en el ajuste de cuentas, es aceptar el hecho de que tenemos que responder de nuestros actos, de los talentos, de las cualidades que nos han entregado.

         Creer en el Juicio Final, es estar convencidos de que no podemos tener la conciencia tranquila cuando "nos lavamos las manos", es decir, cuando no nos comprometemos.

         Todos hemos recibido unas cualidades, unos talentos y todos tenemos que dar cuenta de ellos.

         En ese momento no habrá una mayoría silenciosa que nos sirva para escudarnos, para "lavarnos las manos" una vez más.         Todos tendremos voz y voto y por una vez no será posible el quedarnos callados.

         Hemos recibido esas cualidades y también unos medios para desarrollarlas. Pero corremos el peligro de enterrar las cualidades, de no desarrollar nuestra capacidad; mucho menos a favor de los demás.

         Podemos así pertenecer al grupo de los que "ni roban, ni matan, ni hacen mal a nadie", pero tampoco hacen el bien a nadie.

         Porque, refugiarnos en la mayoría silenciosa, hacernos los despistados, lavarnos las manos, llamarnos "andanas" ante las necesidades de los demás, es hacernos cómplices y por lo tanto responsables de la situación de injusticia que se vive en la sociedad.

         Nosotros queremos la paz y la seguridad, queremos nuestra paz y nuestra seguridad. ¡Allá los demás!. Que se arreglen por su cuenta. Yo "me lavo las manos".

         Esta es la postura que critica Jesús en la parábola del Evangelio de hoy: La del que entierra su talento, sus cualidades y no da fruto.

         Jesús dice que se lo quitarán y él será arrojado fuera.

       Porque la verdad es que a la hora de rendir cuentas el que se lava las manos, no las lleva limpias: las lleva vacías.

         Vamos a recoger la enseñanza de la Parábola y vamos a poner manos a la obra.

         Nuestra colaboración podrá ser en tareas Parroquiales, en grupos de vecinos, en comisiones de trabajo, en ayudas a pueblos y personas pobres y necesitadas, colaborando en favor del tercer

Mundo, etc... Cada uno conocemos nuestras cualidades y posibilidades, y también las necesidades de los demás.

         Hay mucha tarea que hacer, todos tenemos cualidades, todos tenemos posibilidad de hacer algo por los demás.

         Vamos a colaborar unidos, porque se nos pedirá cuentas.

Es el momento de hacer silencio, meditar.........

 

Oremos y Pidamos al Señor por intercesión de nuestra madre la Virgen de la Cabeza.

 

 

1-  Por la Iglesia, apegada a sus tradiciones, para que no se olvide de que está al servicio de las personas.

Roguemos al Señor.

 

2-  Por los gobernantes de los pueblos, para que trabajen en favor de todos, y no sólo en favor de sus partidos o de sus intereses particulares.

Roguemos al Señor.

 

3-  Por todas las personas, para que ante la actual situación social no digan que no hay nada que hacer, sino que pongan su granito de esfuerzo.

Roguemos al Señor.

 

4-  Por todos nosotros, para que seamos con nosotros mismos, tan exigentes como con los demás, y así luchemos en favor de todos.

Roguemos al Señor.

 

Todo esto y otras peticiones personales que cada uno hemos traído á esta Oración, te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 

Damos Gracias

Marchó el Señor, dejando como encargo

cambiar el mundo desde sus cimientos.

 Algún día vendrá y pedirá cuentas,

pagará a cada cual según su esfuerzo.

Querrá el Señor, razón clara y concreta del mal,

y hasta del bien que no hemos hecho.

El Señor será justo en su sentencia.

Hoy no se puede estar mirando al cielo.

Vamos a dejar de escondernos entre los piadosos rezos,

vamos a dejar en casa las palabras bonitas

y vamos a hablar con el lenguaje de los hechos.

Hoy no podemos "lavarnos las manos",

y quedarnos mirando al cielo.

Ayúdanos, Señor.

¡Feliz Semana!

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