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PALABRA DE VIDA CORRESPONDIENTE AL DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO 2017

escrito por:  admin hace 1 mes  188 visitas

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PALABRA DE VIDA

DOMINGO VIGÉSIMO OCTAVO  DEL TIEMPO ORDINARIO

Santuario, 15 de octubrede 2017

                   "Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda"

 

Ambientación

        

         Llamados por Dios, convocados por el Espíritu, nos hemos reunido aquí, un día más, para orar juntos a Dios Trinidad..

         Todos llevamos en nuestro interior un profundo deseo de felicidad. Deseamos tener lo necesario para vivir, deseamos no tener que soportar tristezas ni angustias, deseamos paladear las pequeñas alegrías que nos hacen sentir bien, deseamos poder amar y poder sentirnos amados.

         Las lecturas de hoy nos hablan de un Banquete al que Dios nos invita. Muchos son los invitados, pero los ricos y poderosos no quieren aceptar la invitación, son muy orgullosos. También nosotros somos invitados por Dios a su Fiesta, a su Banquete en esta Celebración.

         La comida da fuerza al cuerpo y la convivencia con los amigos

da ánimos al espíritu.

         La Eucaristía es el Banquete que Dios nos ofrece, como signo

de la felicidad que El quiere para nosotros y para todos. Dios disfruta cuando nos ve felices y unidos.

(Un momento de silencio)

En la presencia de Dios decimos:

 

- Tú, que quieres que todos tengan lo necesario para vivir dignamente.

Señor, ten piedad.

 

- Tú, que quieres que todo el mundo te conozca y pueda sentir la alegría de tu amor.

Cristo, ten piedad.

 

- Tú, que quieres que todos sean felices en esta vida y alcancen la felicidad plena de tu Reino.

Señor, ten piedad.

Dios, que es todopoderoso en amor, tenga misericordia de nosotros, perdone todos nuestros pecados, y nos lleve a la vida eterna.

 

Oración

         Señor de nuestra vida,

que nos has mostrado la riqueza de tu corazón,

Haznos cada día más ricos en amor

y no permitas que nos atemos al dinero;

enséñanos a construir tu Comunidad, cada día más grande,

con todos los hermanos que Tú quieres,

Para que nuestra fe no se convierta en una mentira.

Danos tu Espíritu de Bondad,

para compartir con los más pobres.

Muéstranos siempre la luz y el camino de la felicidad.

 

Leemos la Palabra, para que nos ilumine y nos afiance en la fe de Jesús:

+ Lectura del santo Evangelio según San Mateo, 22, 1-14

         En aquel tiempo volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo, diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados encargándoles que les dijera tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda. Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales.
[Cuando el rey entró a saludar a los comensales reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos."]

Palabra del Señor

 

COMENTARIO:

         Han pasado ya veinte siglos desde que Dios, Padre, se nos ha manifestado en su Hijo, se nos ha revelado como amigo, como hermano, como Amor, y aún seguimos teniéndole miedo; seguimos pensando que es un Jefe autoritario o un Juez que castiga nuestros fallos y debilidades.

         Todo el empeño de Jesús fue mostrarnos el rostro amable y sonriente de Dios, que es Padre y nosotros seguimos empeñados en tratarle de Usted, no por respeto, sino por miedo.

         Por eso, esta parábola es totalmente actual para nosotros. La invitación a la fiesta, al banquete, a la alegría, a la felicidad es una constante por parte de Dios a sus hijos.

         Hay una cosa en la que coincidimos todos: el deseo de ser felices. Y Dios nos dice que también El quiere, desea y busca nuestra felicidad, con el mismo empeño que cualquiera de nosotros.

         No hemos comprendido aún casi nada del Evangelio, cuando creemos que Dios es enemigo de la alegría y la felicidad de sus hijos.

         Los cristianos no hemos de distinguirnos por nuestra seriedad, nuestra tristeza, nuestros sacrificios; sino por nuestra felicidad al saber que Dios nos ama por encima de todas nuestras miserias.

         Lo primero que nos dice el Evangelio, no es que tenemos que ser buenos; sino que Dios es bueno para todos nosotros y que desborda amor por los cuatro costados. Esto es la Buena Noticia del Evangelio y por eso es Buena Noticia el Evangelio.

El no pide nada a cambio de su amor. Dios no exige nada por su amor. Le basta con que seamos agradecidos y sepamos disfrutar de su amor y comunicarlo a los demás con el testimonio de nuestras vidas.

         El amor de Dios, como todo amor verdadero, no pide nada a cambio. En realidad se nos invita a una fiesta con Dios, una

comunión con El, a convivir con El. Somos invitados por amistad a vivir una amistad.

         La última parte de la parábola nos habla del vestido de boda. Esto es lo que ha llevado a una falsa interpretación de toda ella. Se nos habla del vestido que es preciso llevar. Ese vestido nos lo proporciona el mismo Dios: es la nueva vida a la que estamos invitados.

         Se trata simplemente de actuar como Dios actúa. A los cristianos se nos tiene que distinguir por nuestro comportamiento externo, ese es el único vestido que se nos pide, ese comportamiento será la señal de identidad para los demás que nos vean.

Es el momento de hacer silencio, meditar.........

 

         Oremos y Pidamos al Señor por intercesión de nuestra madre la Virgen de la Cabeza.

 

1 - Por la Iglesia, para que sea entre nosotros un testimonio vivo de la Fe en Cristo Resucitado.

"Roguemos al Señor".

 

2 - Por todos los pueblos, para que respetando la tradición, sepan dar una nueva vida al desarrollo y promoción de las personas.

"Roguemos al Señor".

 

3 - Por todos los marginados, los que no han oído hablar de Cristo, para que nuestro ejemplo sea para ellos como una luz en su vida.

"Roguemos al Señor".

 

4 - Por todos nosotros, para que, fieles a la fe de nuestros padres, sepamos ponerla al día y vivirla en Comunidad.

"Roguemos al Señor".

 

Todo esto y otras cosas más personales, te las pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 

Damos Gracias

 Nos invitas, Señor

Tú nos invitas al banquete de la vida.

Cada mañana, nos susurras que disfrutemos del presente.

Cada vez que te escuchamos,

nos dices que vivamos en el ahora.

Cada vez que reflexionamos junto a Ti,

nos empujas a ser en plenitud.

Cada vez que decidimos seguirte,

nos ofreces la Vida en abundancia.

Cada vez que estrechamos nuestra vida contigo,

nos lanzas al Amor.

Tú, Señor, sigues esperando a nuestro lado,

ofreciéndonos nuevas oportunidades y avisos.

Se nos pasa la vida, corre veloz el tiempo,

siempre tenemos algo que hacer, más importante que Tú.

Nuestro sentido de la eficacia

nos hace ir pasando la vida sin disfrutarla,

encontrarnos los unos con los otros sin gozar y sin Amar.

Hoy quiero responderte y dejarme invitar por Ti,

vivir el instante sin que se me escape.

Estate Tú a mi lado,

enséñame a soñar, ayúdame a disfrutar,

impúlsame a luchar

y vamos, los dos juntos, a invitar a los demás. 

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