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PALABRA DE VIDA CORRESPONDIENTE AL DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO 2017

escrito por:  admin hace 1 semana  280 visitas

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PALABRA DE VIDA

DOMINGO VIGESIMOCUARTO DEL TIEMPO ORDINARIO (ciclo A)

Santuario, 17, Septiembre, 2017

            " ¿Cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.» "

 

Ambientación

         Nos ponemos en la presencia del Señor y de nuestra Madre la Virgen de la Cabeza, para que nos ayude acercarnos al misterio de Dios.

 

         "Una vez más, queremos celebrar la bondad y la misericordia del Señor. Una Celebración de Oración. no es sólo para mirar nuestro tacaño y pequeño corazón, sino para mirar el corazón grande de Dios.

         Es mejor mirar a Dios que mirarnos a nosotros mismos.

Y, quizá lo más importante, es dejar que el Señor nos mire. Su mirada puede despertar en nosotros la capacidad de renovarnos.     Porque perdonar significa un cambio total en nuestra actitud hacia los demás.

         Perdonar es estar dispuesto a renunciar a mucho de lo que cada uno de nosotros llevamos dentro, para que quepa algo de los demás. Perdonar es abrir nuestro corazón al hermano y poder compartir con él todo lo nuestro.

(Un momento de silencio)

 

En la presencia de Dios decimos:

         Es el momento de pedir perdón. Y también es el momento de

perdonar a todos.

 

 Porque muchas veces somos débiles y no hacemos el bien; por las veces que el egoísmo cierra nuestros ojos y no nos deja ver el mal que hacemos...

SEÑOR, TEN PIEDAD...

 Por las veces que nuestro corazón se cansa de amar; por las veces que nos hemos aislado de los demás, sin preocuparnos de caminar juntos...

CRISTO, TEN PIEDAD...

 Por las veces que hemos negado nuestra colaboración para construir un mundo mejor; por las veces que nos creemos mejores que los demás...

SEÑOR, TEN PIEDAD...

 

Oración

         Señor, Tú has venido a enseñarnos a perdonar,

a cambiar la ley por el amor.

Venimos a pedir tu ayuda

para abrir nuestro corazón a los demás.

Sabemos que si amamos,

nuestro corazón no tendrá fronteras,

ni barreras para acercarnos a los demás.

Tú, que nos enseñas a perdonar,

danos fuerzas para que nuestro perdón sea sincero,

de corazón, sin rencores.

Haznos comprender lo que tan a menudo te decimos:

que para obtener tu perdón,

hemos de perdonar a los que hemos ofendido. Amén.

 

Leemos la Palabra, para que nos ilumine y nos afiance en la fe de Jesús:

+ Lectura del santo Evangelio según San Mateo, 18,21.35

 

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.» Y les propuso esta parábola: «Se parece el Reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo. El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios, y agarrándolo lo estrangulaba diciendo: Págame lo que me debes. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?' Y el Señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»

Palabra del Señor

 

Comentario

         "El tema del perdón es clave para entender el Mensaje de Jesús. Jesús había hablado del perdón, incluso a sus enemigos: "Padre, perdónales porque no saben lo que hacen." Había hablado de la corrección fraterna: "Si tu hermano peca, repréndele; si se arrepiente, perdónale."

Entonces surge una pregunta interesante por parte de Pedro:          ¿Cuántas veces tengo que perdonar... ?

Entre los judíos había corrientes distintas sobre las veces que se podía perdonar. Normas que iban desde dos veces hasta seis veces. Más veces no. Pedro, en un arranque de generosidad, le dice a Jesús: ¿Se puede perdonar hasta siete veces?

Jesús multiplica el número por setenta, que quiere decir: ¡siempre! Todos los días y todas las horas. A cada momento, sin esperar ni siquiera un segundo.

 

Reflexión.

Vamos a mirarnos un poco hacia adentro. Vamos: a ver cuál de los personajes nos representa a nosotros.

- Nosotros nos parecemos siempre al tacaño. Nos cuesta perdonar de corazón las pequeñas ofensas de cada día. Las nuestras nos parecen pequeñas y las de los demás grandes...

- Queremos estar a bien con Dios, pero tenemos deudas con los demás. Así que estamos en deuda con Dios, con los otros

y con nosotros mismos, por tacaños, por rencorosos, por ser de la "Virgen del Puño"...

- Utilizamos dos medidas: queremos que Dios nos perdone siempre, mientras yo no perdono nunca. Lo que yo hago a los demás nunca es grande, nunca es para tanto; lo que los otros me hacen a mí es grave, es imperdonable: "Perdono, pero no olvido..."

         Podríamos seguir, pero lo vamos a dejar por hoy. Porque Dios es perdón y no castigo; Dios no es un tribunal que apunta todas nuestras faltas; Dios no nos pone una multa, ni un castigo, ni archiva todas nuestras faltas. Dios no se parece a nosotros.

         Dios olvida todo y sólo se preocupa de perdonar y quiere que nosotros también perdonemos. No hace falta que vayamos donde Él con la lista de nuestras muchas deudas. Sólo nos pide un corazón arrepentido y comenzar un camino de amistad con El y con los demás...

Es el momento de hacer silencio, meditar.........

         Oremos y Pidamos al Señor por intercesión de nuestra madre la Virgen de la Cabeza.

 

1- Te pedimos por los niños a los que hemos podido ofender con nuestras palabras o nuestro mal ejemplo.

Roguemos al Señor.

 

2- Te pedimos por los jóvenes a los que hemos podido molestar con nuestro desprecio; dales fuerza para enfrentarse a la vida.

Roguemos al Señor.

 

3- Te pedimos por los mayores a los que hemos podido ofender con nuestro olvido y desprecio: Dales fuerza para que nos entreguen a todos la rica experiencia de su vida.

Roguemos al Señor.

 

4- Te pedimos por todos los que nos reunimos aquí. Muchas veces nos olvidamos de los demás, y no les ayudamos o incluso les despreciamos. Ayúdanos a ser cariñosos y comprensivos.

Roguemos al Señor.

 

Todo esto te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

 

DAMOS GRACIAS :

Setenta veces siete

Jesús, Tú no eras persona de números,

pero el setenta veces siete, nos lo dejaste bien claro.

Es la medida de tu Amor,

es la grandeza de tu corazón,

es la invitación a sanarnos por dentro,

a dejarnos de palabrerías, de frases hechas,

de disculpas sin olvidar y concretar perdones.

 

Hoy quiero darte las gracias porque, seguro,

que me has perdonado más de setenta veces siete.

Hoy quiero pedir perdón a los de alrededor,

por mis más de setenta veces siete errores.

Hoy vuelvo a coger la oportunidad que me das,

de empezar de nuevo, como en infinitas ocasiones.

 

Gracias, Jesús, porque tu Amor es incontable.

Gracias, porque tu perdón es interminable.

Gracias, porque tu corazón es inagotable.

Gracias, porque tu ilusión conmigo es inacabable.

 

Señor, dame un corazón que olvide, tantas veces como Tú,

que tienda la mano disculpadora, tantas veces como Tú,

que vuelva a creer en el género humano, tantas veces como Tú

y que me limpie de resentimientos y memorias,

tantas veces como Tú.

 

Señor, más de setenta veces siete,

quiero seguirte, otras tantas,

quiero entusiasmarme con tu estilo,

las mismas, deseo entretejer mi vida con la tuya

e igual número de veces te agradezco que insistas en llamarme.

 

¡Feliz Semana!

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