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PALABRA DE VIDA CORRESPONDIENTE AL DOMINGO UNDÉCIMO DEL TIEMPO ORDINARIO 2018

escrito por:  admin hace 5 meses  825 visitas

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PALABRA DE VIDA

UNDÉCIMO DOMINGO DEL T. ORDINARIO. CICLO B

Santuario, 17 de junio de 2018

 "Donde dos o más, se reúnen en mi nombre...... ".

 

Ambientación

           

            Nos reunimos de nuevo, para encontrarnos entre nosotros y de esta forma con el señor, pues él nos dijo: "Donde dos o más, se reúnen en mi nombre, yo estoy en medio de ellos".

 

         La petición de la liturgia de la Palabra presenta a Dios nuestra fragilidad, en tanto que la de la liturgia eucarística nos ayuda a adentrarnos más en su celebración.


         Desde que empieza la asamblea se eleva al Señor una súplica: «No me deseches, no me abandones». Súplica del hombre, que vive la experiencia de su debilidad, de sus limitaciones y de su pecado y, a la vez, súplica del cristiano, que saca de su fracaso una convicción mayor de su dependencia absoluta respecto a Dios, sin el cual «nada puede». A quien se sabe redimido por Cristo, nunca le abandona el optimismo, puesto que espera de El la gracia para «agradarle con sus acciones y deseos».


         El Señor Jesús instituyó el memorial de su pasión bajo el signo de una comida. El pan y el vino, convertidos en su Cuerpo y Sangre, alimentan a un mismo tiempo «nuestro cuerpo y nuestro espíritu».

 

         El pan único, fraccionado y distribuido, y el cáliz común, son «expresión de nuestra unión con Dios». Son el signo privilegiado de la unidad de aquella Iglesia, en favor de la cual pidió Jesús, de la única casa del Señor, a la que aspiran todos los bautizados. 

(Un momento de silencio)      

 

En la presencia de Dios

    Señor, muchas veces nos encerramos en nosotros mismos y damos la espalda a los demás...

SEÑOR, TEN PIEDAD...

         

   Otros días, Señor, no hacemos el menor esfuerzo por labrar y cultivar buena simiente y queremos recoger lo que no hemos sembrado...

CRISTO, TEN PIEDAD...

 

  Algunas veces, Señor, nos falta la ilusión, nos cuesta dar un paso hacia adelante, avanzar con firmeza y esperanza... 

SEÑOR, TEN PIEDAD...

 

Dios nuestro Padre tenga misericordia de nosotros perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

 

Oración

     Oh Dios, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas; y pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor.

 

Escuchamos la Palabra

+ Lectura del santo Evangelio según San Marcos , 4,26-34

 

         En aquel tiempo decía Jesús a las turbas: "El Reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. El duerme de noche, y se levanta de mañana la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega."
Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? . Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después, brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.»
Con muchas parábolas parecidas les exponía la Palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

Palabra del Señor

 

COMENTARIO:

Vivimos ahogados por las malas noticias. Emisoras de radio y televisión, noticiarios y reportajes que descargan sobre nosotros una avalancha de noticias de odios, guerras, hambres y violencias, escándalos grandes y pequeños. Los «vendedores de sensacionalismo» no parecen encontrar otra cosa más notable en nuestro planeta.

Por otra parte, la increíble velocidad con que se extienden las noticias y los problemas nos deja aturdidos y desconcertados. ¿Qué puede hacer uno ante tanto sufrimiento? Cada vez estamos mejor informados del mal que asola a la humanidad entera, y cada vez nos sentimos más impotentes ante ella.

La ciencia nos ha querido convencer de que los problemas se pueden resolver con un poco más de técnica y de poder. Y nos ha lanzado a todos a una gigantesca organización y racionalización de la vida. Pero este poder organizado no está ya en manos de las personas, sino en las estructuras. Se ha convertido en «un poder invisible» que se sitúa más allá del alcance de cada individuo. En gran parte, éste se ha convertido en mero instrumento, atrapado en un sistema de relaciones que ya no puede dominar.

Entonces, la tentación de inhibirse es grande. ¿Qué podemos hacer para mejorar esta sociedad? Más de uno piensa que son los grandes y poderosos, los que detentan el poder político o económico, los que, por sí solos, han de operar el cambio que necesita esta humanidad para ser mejor y más feliz. No es así. Hay en el evangelio una llamada dirigida a todos, y que consiste en sembrar pequeñas semillas de una nueva humanidad.

Jesús no habla de cosas grandes. El reino de Dios es algo muy humilde y modesto en sus orígenes. Algo que puede pasar tan desapercibido como la semilla más pequeña. Pero algo que está llamado a crecer y fructificar de manera insospechada. Quizás necesitamos todos aprender de nuevo a valorar los pequeños gestos. Probablemente no estamos llamados a ser héroes ni mártires cada día, pero a todos se nos invita a vivir poniendo un poco más de felicidad en cada rincón de nuestro pequeño mundo diario.

Un gesto amigable al hombre que vive desconcertado, una sonrisa acogedora a quien está solo, una señal de cercanía a quien comienza a desesperar, un rayo de pequeña alegría en un corazón agobiado... no son cosas grandes. Son pequeñas semillas del reino de Dios que todos podemos sembrar en una sociedad complicada y triste, que ha olvidado el encanto de las cosas sencillas y buenas.

Es el momento de hacer silencio, meditar.........

 

      Oremos y Pidamos al Señor por intercesión de nuestra madre la Virgen de la Cabeza.

 

Oración de los fieles

      Lo mismo que el labrador espera con ilusión los frutos de la semilla, también nosotros vamos a decirle al Señor unas peticiones llenas de fe y esperanza.

 

1.- Para que reine en el mundo la paz y entre nosotros el amor y la alegría. Roguemos  al  Señor.

 

2.- Para que vivamos con ilusión y esperanza ,  Y SEPAMOS APRECIAR EL VALOR DE LAS COSAS PEQUEÑAS.     

Roguemos  al  Señor.

 

3.- Para que todos trabajemos unidos y sepamos hacer felices a los demás. Roguemos  al  Señor.

 

4.- Para que los pobres, los parados y los que sufren reciban ayuda de los que tienen cosas y más cosas.    

Roguemos  al  Señor.

 

Ven, Jesús, a visitar esta familia, ven y quédate con nosotros,

danos calor y esperanza, danos alegría y amor. Amén

 

Damos Gracias

 

          Tu gramática es distinta

Tú llamas grandes a los pequeños,

a los pobres les haces ricos y libres.

 

Tú, Señor, nos dices que el primero será el último,

y que preferirás siempre a los abandonados de la tierra.

Tú nos convences de que el que perdona es el más sabio

y que el perdonado recobrará la libertad.

 

Tú nos recuerdas que al que sabe mucho no le enseñarás,

y al sencillo, que sabe poco, le contarás tu secreto.

Tú nos enseñas que el que tenga poco será más libre,

y el apegado a sus cosas vivirá preso de ellas.

 

Dices que para ganar la vida hay que perderla

y que para triunfar hay que ser pequeño.

Los niños, que no cuentan, son tus preferidos

y los lisiados y tullidos tu predilección.

 

Para ti no cuentan las grandes heroicidades,

sino los pequeños gestos de solidaridad.

Tú nos mides con un rasero extraño,

que mira el corazón en todo nuestro hacer.

 

Tú vienes a poner nuestra vida boca abajo,

inviertes nuestros valores, cambias nuestra existencia

nos llenas de tus sueños para cambiar el mundo con Amor.

 

 ¡Feliz Semana!

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