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PALABRA DE VIDA CORRESPONDIENTE AL DOMINGO DE PENTECOSTÉS 2018

escrito por:  admin hace 2 meses  386 visitas

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PALABRA DE VIDA

DOMINGO DE PENTECOSTÉS. CICLO B

Santuario, 20 de mayo de 2018

"Haz brillar sobre nosotros, la luz de tu rostro, Señor."

 

Se adorna la sala con siete velas rojas.

 

SALUDO

         Bienvenidos seáis todos al encuentro con el Seños. Nos ponemos en la presencia de Dios.

Regina caeli, laetare, alleluia.

R/Quia quem meruisti portare, alleluia.

V/Resurrexit, sicut dixit, alleluia.

R/Ora pro nobis Deum, alleluia.

V/Gaude et laetare Virgo María, alleluia.

R/Quia surrexit Dominus vere, alleluia.

Oremus:

Deus, qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi, mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus; ut, per eius Genetricem Virginem Mariam, perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.

   En castellano

Alégrate, reina del cielo, aleluya.

R/Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

V/Ha resucitado, según predijo; aleluya.

R/Ruega por nosotros a Dios; aleluya.

V/Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.

R/Porque ha resucitado verdaderamente el Señor; aleluya.

Oremos:

Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos que por su Madre, la Virgen María, alcancemos el gozo de la vida eterna. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.

 

AMBIENTACIÓN

                        "Hoy, día de Pentecostés, evocamos una experiencia eclesial muy importante: El Espíritu desciende sobre los apóstoles, los llena de coraje y los lanza a evangelizar, dando testimonio del Señor Jesús. Pentecostés es la fiesta cristiana de la madurez, de la comunidad en acción. Se nos ha dado el Espíritu Santo para hacer fraternidad, Reino de Dios, y para difundir apasionadamente el Evangelio.

Celebremos gozosamente este don en nuestra Comunidad. Sin duda que hay pecado en nosotros; pero el Espíritu es iluminación, empuje, acierto y generosidad".

(Un momento de silencio)      

 

Bendición y aspersión del agua

El día de Pascua se bendijo el agua, símbolo de nuestro bautismo y que nos recuerda que hemos nacido a una vida nueva con Cristo. Hoy repetimos este signo porque es el Espíritu Santo el que nos hace renacer.

 

Bendición:

  • Padre, Tú has hecho que la muerte de Jesús sea fuente de vida para los hombres.

Todos: Ven y bendícenos.

  • Cristo, Tú nos has regalado tu palabra de vida.

Todos. Ven y bendícenos.

  • Espíritu Santo. Tú haces que vivamos de la misma manera que Jesús resucitado.

Todos: Ven y bendícenos.

 

El que dirige la palabra de vida: Dios Padre, que estás con nosotros renovando tus maravillas por medio de los sacramentos, por  esta agua,  concede que todos los que hemos sido bautizados vivamos testimoniando tu Pascua y comunicando a todos los hombres la alegría de tu salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.

(Cada uno de los participantes, coge agua y se santigua con ella).

 

Oración: Que Dios Padre nos purifique del pecado y nos envíe su Espíritu para que vivamos unidos en Cristo hasta que estemos con él en el cielo. Amén.

 

TODOS DICEN ESTA ORACION: Oración

 

Que tu Espíritu, Señor,

nos una a todos los que, en el mundo,

quieren ser testigos de tu amor.

En unión con el Papa que preside la Iglesia.

En unión con los hombres

que consagran su vida a instaurar la paz

y la comprensión entre los pueblos.

En unión con todos los que trabajan

para convencer a las naciones ricas a que den

sin esperar nada a cambio.

En unión con todos los que dan sin calcular

y reparten sus bienes,

los superfluos y los necesarios.

De esta forma,

esta tierra endurecida

empezará a ser más habitable para todos

y Jesucristo vivirá con cada uno de los hombres.

 

Escuchamos la Palabra

Lectura del santo Evangelio según San Juan, 20, 19-23

 

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. En esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: - Paz a vosotros.

Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: - Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.

Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: - Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

Palabra del Señor

                           

COMENTARIO:

 

La Iglesia anda hoy preocupada por muchas cosas. Las gentes abandonan la práctica religiosa. Dios parece interesar cada vez menos. Las comunidades cristianas envejecen. Todo son problemas y dificultades. ¿Qué futuro nos espera? ¿Qué será de la fe en la sociedad de mañana?

Las reacciones son diversas. Hay quienes viven añorando con nostalgia aquellos tiempos en que la religión parecía tener respuesta segura para todo. Bastantes han caído en el pesimismo: es inútil echar remiendos, el cristianismo se desmorona. Otros buscan soluciones drásticas: hay que recuperar las seguridades fundamentales, fortalecer la autoridad, defender la ortodoxia. Sólo una Iglesia disciplinada y fuerte podrá afrontar el futuro.

Pero, ¿dónde está la verdadera fuerza de los creyentes? ¿De dónde puede recibir la Iglesia vigor y aliento nuevo? En las primeras comunidades cristianas se puede observar un hecho esencial: los creyentes viven de una experiencia que ellos llaman “el Espíritu” y que no es otra cosa que la comunicación interior del mismo Dios. Él es el “dador de vida”. El principio vital. Sin el Espíritu, Dios se ausenta, Cristo queda lejos como un personaje del pasado, el evangelio se convierte en letra muerta, la Iglesia es pura organización. Sin el Espíritu, la esperanza es reemplazada por la charlatanería, la misión evangelizadora se reduce a propaganda, la liturgia se congela, la audacia de la fe desaparece.

Sin el Espíritu, las puertas de la Iglesia se cierran, el horizonte del cristianismo se empequeñece, la comunión se resquebraja, el pueblo y la jerarquía se separan. Sin el Espíritu, la catequesis se hace adoctrinamiento, se produce un divorcio entre teología y espiritualidad, la vida cristiana se degrada en “moral de esclavos”. Sin el espíritu, la libertad se asfixia, surge la apatía o el fanatismo, la vida se apaga.

            El mayor pecado de la Iglesia actual es la “mediocridad espiritual”. Nuestro mayor problema pastoral, el olvido del Espíritu. El pretender sustituir con la organización, el trabajo, la autoridad o la estrategia lo que sólo puede nacer de la fuerza del espíritu. No basta reconocerlo. Es necesario reaccionar y abrirnos a su acción.

            Lo esencial hoy es hacer sitio al Espíritu. Sin Pentecostés no hay Iglesia. Sin Espíritu no hay evangelización. Sin la irrupción de Dios en nuestras vidas, no se crea nada nuevo, nada verdadero. Si no se deja recrear y reavivar por el Espíritu Santo de Dios, la Iglesia no podrá aportar nada esencial al anhelo del hombre de nuestros días.

 

Es el momento de hacer silencio, meditar.........

 

      Oremos y Pidamos al Señor por intercesión de nuestra madre la Virgen de la Cabeza.

 

Todos: Envía, Señor, tu Espíritu de amor.

 

  • Que tu Iglesia no se convierta en un fin en sí misma y se deje animar por tu Espíritu. OREMOS...
  • Que los pastores de tu Iglesia sepan descubrir, valorar y desarrollar los dones de cada cristiano al servicio del bien común. OREMOS...
  • Para que los cristianos por medio del discernimiento en el Espíritu ayuden al mundo a encontrar los cauces de la paz y la justicia. OREMOS...
  • Para que nuestra comunidad (parroquial) celebre esta fiesta como un auténtico día de envío y compromiso. OREMOS...

 

Envía, Padre, tu Espíritu y derrama sobre todos la abundancia de tus dones. Por JNS

 

PADRENUESTRO.....

 

Damos Gracias

" Cristo, Señor,

no nos dejes huérfanos.

Envíanos el soplo del Espíritu

que nos haga saltar de alegría.

 

Envíanos el Espíritu

que seque nuestras lágrimas.

Envíanos el Espíritu

que haga surgir nuevas esperanzas

y nos muestre los caminos

que nosotros solos no podemos seguir.

 

Envíanos el Espíritu

que haga germinar en nosotros

la palabra que nos dejaste

y los gestos que realizaste entre nosotros

para que no se apaguen los signos del reino

que has inaugurado

y vive y vivirá para siempre. Amén.

 

Envío

 

  • Ven, Espíritu Santo,

quedan aún muchos muros por derribar;

todavía no hemos aprendido a hablar

lenguas que todos entiendan,

y sigue habiendo guerras estúpidas sin terminar....

 

Todos: “Ven, Espíritu de amor”.

 

  • Ven, Espíritu Santo

y envía tu aliento sobre todos

los que construyen el futuro,

sobre los que conservan los valores,

sobre los que protegen la vida,

sobre los que creen y esperan...

 

Todos: “Ven, Espíritu de amor”.

 

  • Ven, Espíritu de Amor,

y llena las casas de los hombres,

las ciudades y los pueblos de los hombres,

el mundo y el universo de todos los seres.

Ven, Espíritu Santo

y permanece siempre con nosotros y en nosotros.

 

Todos: “Ven, Espíritu de amor”.

 

¡FELIZ SEMANA DE PASCUA!

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