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NUESTRO ADIÓS AL PADRE ARTURO CURIEL POZA

escrito por:  d3turnes hace 2 años  1270 visitas

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PADRE ARTURO CURIEL POZA

El padre Arturo (de San José) Curiel Pozas nació en Icedo (Burgos) en 1917. Con 12 años ingresa en el Seminario Menor Trinitario de Algorta. En 1933 se traslada para continuar su formación al Santuario de la Bien Aparecida, donde realiza el noviciado y hace la profesión simple. En 1940 se traslada a la casa conventual de Córdoba, donde hace la profesión solemne. En este año se traslada al Santuario de Aránzazu donde se ordena presbítero, pasa unos meses en la casa de Madrid y recala como profesor en Algorta. Después de volver a pasar por el convento de Madrid es nombrado profesor de alumnos externos en el colegio Trinitario de Alcázar de San Juan.

En 1946 es nombrado superior de este convento de Alcázar. También como misionero estuvo seis años y medio en tierras hispanoamericanas.

En  1955 a 1961 es rector del Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza. Después volverá a Alcázar como profesor y Superior.

En 1986 se traslada a la casa trinitaria de Andújar donde realiza diversas tareas pastorales.

Como Historiador y como poeta el padre Arturo ha destacado siempre por su minuciosidad, dejando algunos libros muy importantes sobre la historia del Santuario de Sierra Morena y sobre la Virgen de la Cabeza. Durante su época al frente del Santuario destacó por el gran impulso que dio a éste comenzando obras importantes, como el nuevo ala oeste que se construyó. Religioso férreo y de empeños importantes impulsó la creación de la Asamblea Nacional de Cofradías. Con él comenzó a dársele importancia a las publicaciones que recogieran el crisol de efervescencias que concurre en el Santuario, y editó mensualmente la revista El Heraldo del Santuario. Con él nació la idea de proclamar a la Virgen de la Cabeza patrona de la Diócesis de Jaén, lográndose entre otras cosas por su ascendencia en la Orden Trinitaria y de ésta en el Vaticano, al igual que en el envite para que la Santa Sede proclamara entre 1959-60 Año Jubilar Mariano en el Santuario y tuvieran lugar los actos, que fueron entonces de extraordinaria repercusión, de Re-coronación de la Virgen de la Cabeza. Pero fueron muchos más los proyectos encaminados a dar un determinante peso a la Romería abrileña de la Morenita y a todo su contexto. Verdaderamente con él la devoción de Nuestra Señora de la Cabeza comenzó a universalizarse. 

El padre Arturo ha sido un religioso siempre dispuesto, (recuerdo en los últimos años su vinculación iliturgitana con la Adoración Nocturna, su preocupación y dedicación a las misiones, su dirección espiritual a los grupos de Vida Ascendente). En sus últimos día estuvo cuidado con amor y celo por las religiosas de Madre Petra y san José de la Montaña.
Se marcha un hombre, un trinitario, de bien, que siempre entendió la fe como una siembra caudalosa. Testimonio de lo cual es que a la misa funeral en la que se despedía a este religioso acudieron además del obispo de la diócesis, que presidió la eucaristía, cuarenta con-celebrantes entre trinitarios y sacerdotes diocesanos, además de comunidades religiosas de diversos puntos de España.

 

 Alfredo Ibarra

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