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LECTIO DIVINA. PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

escrito por:  admin hace 2 años  2524 visitas

 Actos

LECTIO DIVINA. DOMINGO PRIMERO DE ADVIENTO. CICLO "C"

 

1.- INVOCACIÓN AL ESPÍRITU

Ven a mí, Espíritu Santo,

Espíritu de sabiduría:  dame mirada y oído interior

para que no me apegue a las cosas materiales,

sino que busque siempre las realidades del Espíritu.

Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de amor:

haz que mi corazón siempre sea capaz de más caridad.

Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de verdad:

 concédeme llegar al conocimiento de la verdad

 en toda su plenitud.

Ven a mí, Espíritu Santo, agua viva que lanza a la vida eterna:  concédeme la gracia de llegar

a contemplar el rostro del Padre

en la vida y en la alegría sin fin.  Amén.

 

2.- EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 21, 25-38.34-36

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y del oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad, ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros temblarán. Entonces, verán al Hijo del Hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».

3.- RESUENA LA PALABRA

 

A) Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas

  • Los discursos apocalípticos recogidos en los evangelios reflejan los miedos y la incertidumbre de aquellas primeras comunidades cristianas, frágiles y vulnerables, que vivían en medio del vasto Imperio romano, entre conflictos y persecuciones, con un futuro incierto, sin saber cuándo llegaría Jesús, su amado Señor. Es un lenguaje, llamado apocalíptico (Apocalipsis significa revelación o manifestación). Tales palabras quieren decir, sobre todo, que, al final de la historia, todo se irá transformando, sobre todo, las personas.
  • Las señales de los astros pueden también significar el miedo de algunos que descuidaron la espera del día definitivo. Es la condición de quien no conoce la paternidad y el amor de Dios y ha pasado su vida ignorando la venida permanente y la definitiva de Dios.
  • También las exhortaciones de esos discursos representan las que se hacían unos a otros aquellos cristianos recordando el mensaje de Jesús. Esa llamada a vivir despiertos  cuidando la oración y la confianza son un rasgo original y característico de su Evangelio y de su oración.
  • Son llamadas que hemos de escuchar los que vivimos ahora en la Iglesia de Jesús en medio de las dificultades e incertidumbres de estos tiempos.
  • La Iglesia actual marcha a veces como una anciana "encorvada" por el peso de los siglos, las luchas y trabajos del pasado. "Con la cabeza baja", consciente de sus errores y pecados, sin poder mostrar con orgullo la gloria y el poder de otros tiempos.
  • Aquí podemos referirnos al desaliento que sobreviene al hecho del envejecimiento de los religios@s, se agota la esperanza de nuevas incorporaciones de jóvenes, no hay sucesores que continúen la misión y den continuidad del carisma de la Orden.

 

B) Se acerca su liberación

  • Es el momento de escuchar la llamada que Jesús nos hace a todos. «Levantaos», animaos unos a otros. «Alzad la cabeza» con confianza. No miréis al futuro solo desde vuestros cálculos y previsiones. «Se acerca vuestra liberación». Un día ya no viviréis encorvados, oprimidos ni tentados por el desaliento. Jesucristo es vuestro Liberador.
  • Al final, caerán todos los poderes injustos, opresores de la dignidad de las personas. Y comenzará un mundo nuevo, por el triunfo y la venida del Mesías y del Reino de Dios para siempre.
  • Pero hay maneras de vivir que impiden a muchos caminar con la cabeza levantada  confiando en esa liberación definitiva. Por eso, «tened cuidado de que no se os embote la mente». No os acostumbréis a vivir con un corazón insensible y endurecido, buscando llenar vuestra vida de bienestar y placer, de espaldas al Padre del Cielo y a sus hijos  que sufren en la tierra. Ese estilo de vida os hará cada vez menos humanos.
  • «Estad siempre despiertos». Despertad la fe en vuestras comunidades. Estad más atentos a mi Evangelio. No viváis como imbéciles. No os dejéis arrastrar por la frivolidad y los excesos. Mantened viva la indignación. "No os relajéis. Vivid con lucidez y responsabilidad. No os canséis. Mantened siempre la tensión.

 

4.- MEDITA

 

  • Sin darme cuenta, o siendo consciente de ello, hay acontecimientos en mi vida, en mi entorno pastoral, en mi Comunidad-Provincia-Orden, en la sociedad actual, nacional o mundial, que me pueden arrastrar a vivir sentimientos de miedo, zozobra, duda, cierta angustia. Puedo anidar un cierto pesimismo, no exento de derrotismo desesperado, que está condicionando mi vida, sin ser del todo consciente de ello.
  • Puedo encontrar determinados “signos” en mi propia vida religiosa que revisten tintes de acomodación, pasotismo, acedia, desilusión, sentimientos de fracaso, miedo por mi presente/futuro marcado por la debilidad física, psíquica o espiritual.
  • ¿Qué actitudes-sentimientos provocan en mí este panorama?
  • Sin duda que atravesamos tiempos difíciles a nivel mundial, social, familiar, eclesial y en nuestra propia vida religiosa. Nos da miedo pensar en el futuro de nuestra propia Orden Trinitaria, tan carente de personas que puedan llevar adelante este proyecto liberador en el momento presente, y aún menos en el futuro. Y las pocas fuerzas con las que contamos se van echando atrás, motivados por la edad, la desilusión o que ya no se puede hacer más.
  • ¿Estoy dando síntomas en mi vida de “vivir encorvado”, agachado por el peso de mis miedos, cobardías y falta de compromiso?
  • Todos estos signos me están urgiendo a redoblar mi actitud de búsqueda, de profundización en mi vida de oración, de identificación con Cristo y sus sentimientos, de vivir con mayor fidelidad al Evangelio y al carisma.
  • En tiempos difíciles como estos debo afianzarme en la  lucha y la esperanza, en la fidelidad al plan de Dios y al proyecto de redención de Jesucristo
  • Viene Cristo, nuestro liberador. Es una invitación esperanzada a levantar la cabeza, a mantenerme erguido ante el Mesías Libertador. Vienen nuevos tiempos y se me pide que confíe más en el Espíritu del Padre y del Hijo.
  • Y para mantenerme vivo ante Cristo, el Libertador, he de proponerme, en este tiempo de gracia del Año Jubilar de la Misericordia, adentrarme más y más en lo que es la esencia del carisma trinitario: misericordia y redención.

 

5.- PERFIL DEL HOMBRE/MUJER DE ADVIENTO

 

Es una persona que tiene los ojos limpios,

muy despiertos, porque debe leer

el misterio de la vida, porque debe entender

los signos de los tiempos, porque debe

descubrir las huellas del Amado.

Tiene también los oídos afinados,

muy abiertos, porque debe escuchar

los mensajes ofrecidos,

y escuchar las voces de los pequeños,

los gritos de las víctimas,

los anuncios del profeta.

Es una persona que tiene

las manos abiertas desprendidas,

se hace pobre y se siente pobre,

sabe que el Reino de Dios le pertenece,

y lo espera, también para los pobres.

Manos disponibles, serviciales, generosas,

para que el Reino de Dios venga,

que no tarde la salvación.

Es una persona de corazón ardiente

escucha la palabra y se enardece,

escucha la promesa, lee los signos y se enciende.

Contagia el optimismo, cree en la utopía y la trabaja.

Es una persona de sentimiento alegre,

aunque conoce el sufrimiento y la pobreza.

No es alegría natural, es recibida.

Ha escuchado las Bienaventuranzas.

Sabe que los pobres son dichosos,

y los que sufren, los que lloran,

porque Dios está con ellos, y poseerán la Tierra,

conseguirán el Reino.

Es una persona que eleva sus brazos

en actitud suplicante.

Necesita la fuerza de lo alto,

consciente de la necesidad de Dios

y de su Espíritu, el que fecunda la historia

y hace posible el fruto deseado,

el que hace "gemir a la Creación entera

como en dolor de parto" (Rm 8,22).

Su oración favorita es:

Ven: Espíritu de Dios.

Ven, Espíritu amado,

adelanta el día del Señor

que todos deseamos.

 

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