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LECTIO DIVINA CORRESPONDIENTE AL PRIMER DOMINGO DE CUARESMA

escrito por:  admin hace 1 año  1951 visitas

 Actos

LECTIO DIVINA CORRESPONDIENTE AL PRIMER DOMINGO DE CUARESMA

 

1.- INVOCACION AL ESPIRITU

Oh Espíritu de Esperanza y fortaleza:
por medio de los profetas del pasado y del presente
nos llamas a vivir fielmente los retos del evangelio de Jesús. Conviértenos también a nosotros en profetas

que anunciemos hoy la presencia del Mesías Redentor;

profetas como Isaías o Juan Bautista, valientes y comprometidos, preparando caminos de justicia, esperanza y conversión. Despiértanos de nuestro modo de vivir

tan falso y mentiroso, tan cómodo y vulgar .
Danos la ilusión por construir nuestra vida,

la de nuestra Familia Trinitaria y la de esta sociedad

desde la esperanza y la lucha por implantar

la justicia del Reino de  la libertad.

Que con tu luz y tu fuerza salgamos al encuentro de nuestros hermanos que yacen en la oscuridad de la injusticia, de la desesperación y la muerte  para llenarles del consuelo y la esperanza que nos trae el Mesías.

Para ello necesitamos convertirnos también nosotros

para hacernos dignos de participar de la salvación prometida. Amén

 

2.- EVANGELIO DE JESUCRISTO SEGÚN SAN LUCAS 4, 1‑13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan». Jesús le contestó: «Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre”». Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo». Jesús le contestó: «Está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto”». Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti”, y también: “Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”». Jesús le contestó: «Está mandado: “No tentarás al Señor, tu Dios”». Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

 

3.- PROFUNDIZANDO EN LA PALABRA

 

  • El Espíritu empuja y conduce a Jesús al desierto: Primera estación cuaresmal.  Ahí encontramos la lucha de nuestra naturaleza humana y la filiación divina a la que aspiramos.
  • Para el triunfo humano, asegúrate el pan (v.3); asegurémonos el poder (v. 5-6); y aseguremos el éxito, la admiración (v. 10-11). Tentaciones radicales y tentaciones en permanente actualidad. Son mis tentaciones.
  • Jesús combate con la Palabra de Dios (v. 4, 8 y 12).
  • El enemigo también utiliza la Palabra de Dios para rebatirle. ¡Es tan fácil justificar las actitudes y comportamientos desde la misma Palabra! ¡Cuidado, porque la tentación está ahí!
  • También para nosotros la cuaresma es una ocasión para verificar si nuestro proyecto de vida, personal y comunitario, corresponde al proyecto de Dios.
  • Vayamos al desierto; entremos en el desierto personal. Necesito  encontrar un espacio silencioso en mi jornada para verificar en mí qué es lo esencial de mi vida como cristiano, como religios@ y como trinitari@, y qué es lo accidental y superficial.
  • Tengo que hacer una limpieza a fondo: rechazar las componendas y traiciones al mensaje evangélico y al carisma trinitario redentor.
  • He de descubrir cuáles son las exigencias radicales que me ofrece y me exige Jesús
  • He de adoptar compromisos y hábitos que me conduzcan a un camino de coherencia y transparencia en mi vida.
  • Esto, sólo es posible con el coraje que me contagia la Palabra de Dios orada, confrontada con otras palabras humanas y vivida en una permanente actitud de conversión
  • ¡Ánimo!: un poco de desierto, un poco de silencio y un poco de coraje para ahondar en las profundidades personales; descubriré el gusto por la interioridad
  • Para ello he de desenmascarar mis falsas y mis verdaderas tentaciones. En el ambiente social el carnaval termina cuando empieza la cuaresma. Y hay quienes no se quitan el disfraz, la máscara del carnaval ni siquiera en cuaresma. No hace falta que yo haya participado en ningún carnaval al uso. Pero no voy a negar que la máscara, la careta o el disfraz lo llevo siempre puesto… Por lo que me es más fácil “enmascarar” mis tentaciones y hacerlas pasar por buenos momentos en mi vida. Eso se denomina el autoengaño con disfraz de “buena persona”.
  • ¿Cuántas veces y en tantos momentos no estoy justificando comportamientos personales que son válidos socialmente pero que en mi conciencia me repugnan y son un antitestimonio?
  • Sé que el pecado necesita revestirse de bien para aparentar ante los demás. Lo sé y lo acepto.
  • Necesito revisar mi vida ante la Palabra de Dios, ante la actitud de Jesús en el desierto de su vida para ver con autenticidad y sinceridad conmigo mismo cómo estoy enmascarando mis debilidades, mis miedos y mis fracasos, mis cobardías y mis faltas de compromiso justificándolas con un sinfín de razones poco evangélicas.

 

4.- REFLEXIÓN PERSONALIZADA

 

  • ¿Cuáles son las verdaderas pruebas de mi existencia? ¿Las vivo en relación a las seguridades?
  • ¿Las experimento en el ansia de poder, de acomodación, de parabienes, de halagos, de admiración, de… ?
  • ¿Las dejo crecer en mis expresiones religiosas dando culto a manifestaciones idolátricas?
  • ¿En qué debo cambiar para vivir el programa de Jesús de Nazaret y la espiritualidad del carisma trinitario?
  • ¿Qué hábitos evangélicos he de establecer en mi vida?
  • Dicen que, en el ámbito religioso/eclesial hay quienes “expiran aspirando” (se dan casos también entre nosotros…). ¿Cuáles son las aspiraciones que aún mantengo en mi vida trinitaria? ¿Son aspiraciones de prestigio, quedar bien, sobresalir, aparentar,…? ¿Aspiro a vivir más identificado con el carisma y su concreción real en la comunidad en la que estoy? ¿Me esfuerzo por llevar el evangelio a mi vida y transmitirlo a los hermanos de comunidad y a los pobres?
  • Nos sobrevienen tentaciones en forma de estar más hacia fuera que hacia dentro, tentaciones de minusvalorar a los hermanos; de pesimismo ante la marcha de la Casa o de la Provincia; de derrotismo porque los demás no saben hacer bien las cosas y en el Consejo Provincial o General no saben por dónde se andan; de decir que ya lo he hecho todo en la vida y estoy cansado o harto, y que trabajen los demás; tentaciones en forma de frustración o fracaso; de no merece luchar o trabajar en tal o cual apostolado o lugar, porque es sembrar en barbecho; de querer sólo hacer aquel apostolado que rinde y se ven los frutos,… tentación del aburguesamiento y la acomodación, a la ley del mínimo esfuerzo; la tentación de arrojar la toalla ante la realidad de esta sociedad, de mi comunidad o de la Provincia,…
  • Para vencer las tentaciones hay que conocerlas, analizarlas y enfrentarse a ellas. Ignorarlas, desconocerlas, pasar de ellas,… son un mal método.
  • ¿Qué propuestas o alternativas ofrezco para salir de ese desierto en el que nos encontramos, a nivel personal o Provincial?
  • ¡Qué mala impresión damos, a veces, los trinitari@s a las personas que nos rodean en las parroquias, en la Pastoral  Penitenciaria, los colegios, etc.!

 

ORACION FINAL: TENTADO POR EL DIABLO

Jesús, hijo del hombre,

hermano mío, tentado en el desierto, humano.

Tentado en el desierto duramente...

¿No lo fuiste ya en Nazaret,

en esos largos y ocultos treinta años?

¿No te entraron ganas de salir de aquel ambiente,

 tan vulgar?

¿No sentías ansias de darte a conocer,

de predicar el Reino?

¿No te cansaste de esperar y pedir explicaciones?

Fuiste tentado en el desierto.

Pero la tentación te rondaba como león,

como serpiente, como diablo al acecho;

como familia o mujer o pueblo,

como necesidad, éxito o fracaso,

como ambición o ilusión o miedo.

Te rondaba la tentación de hacer milagros,

y que se conocieran, de ser rey, pero tangible,  

de hacer triunfar como fuera tu mesianismo,

de paralizar a los enemigos, de bajar de la cruz...

Fuiste tentado en todo, Jesús, hermano nuestro,

eres de nuestro barro.

El Espíritu te llevó al desierto, a todos los desiertos:

el de la soledad y la pobreza,

el de la sequedad y el desamparo,

el de la marginación y la lucha,

el de la oscuridad y la impotencia,

el de la profundidad misteriosa del ser.

Pero el Espíritu te alentaba

y los ángeles te guardaban.

Ángeles de muchas formas y maneras:

el ángel de la palabra, el de la presencia,

el de la amistad y la ternura, el de la paciencia,

el ángel del consuelo, el de la fortaleza,

el que es luz para el camino

y medicina en la ceguera.

Ángeles providenciales,

ángeles del cielo y de la tierra.

Mediste, Jesús, la fuerza de la tentación,

tan peligrosa, tan seductora, tan pesada,

tan vergonzosa, tan falsa, tan «razonable»,

tan arraigada, tan profunda, tan persistente...

Por eso nos comprendes

y nos pides que recemos.

Ayúdanos, Jesús humano, en la tentación,

tú, el gran luchador,

tú, que venciste siempre.

 

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