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LECTIO DIVINA CORRESPONDIENTE AL DOMINGO 2º DE CUARESMA

escrito por:  admin hace 1 año  2339 visitas

 Actos

​DOMINGO 2º DE CUARESMA. CICLO "C"

 

 

1.- INVOCACION AL ESPÍRITU

 

2.- EVANGELIO LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 9, 28b-36

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña, para orar. Y mientras oraba. El aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecieron con gloria, hablan de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y espabilándose vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. No sabía lo que decía. Todavía estaba hablando cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle. Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaban silencio y, por el momento no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

 

3.- PROFUNDIZANDO EN LA PALABRA

 

Subió a la montaña para orar. Son expresiones típicas de Lucas. Es la ambientación geográfica (teológica) para el encuentro con Dios.

Mientras oraba, cambió el aspecto de su rostro y su vestidura se volvió de un blanco resplandeciente. Es un lenguaje típico del AT. Recuérdese los otros símbolos parecidos: montaña, rayos, luz, nube, fuego, temblor, voces divinas... Es el lenguaje propio para describir las teofanías de Dios.

• La verdadera gloria de Jesús se nos revela en medio de las intensas contradicciones y sufrimientos de la existencia. La gloria no es prestigio, triunfo, fama. Es la manifestación total de lo que alguien es, de lo que Jesús es, de lo que Dios es.

Moisés y Elías. Son los representantes del pueblo de Israel. Moisés, que fue el mediador entre Dios y el pueblo para sellar la Alianza. Elías el prototipo del profetismo. Representan a la Ley y los Profetas: el resumen del AT.

• Hablaban del éxodo que Jesús iba a cumplir en Jerusalén. Es decir, hablan de su muerte liberadora (éxodo, liberación, Pascua). La Pascua de Jesús es la plenitud de la liberación para los creyentes en él.

• Varios rasgos describen que Jesús viene a dar la plenitud de la Antigua Ley:

 - su rostro resplandeciente recuerda a Moisés bajando del Sinaí (Ex 34, 29);

 - la nube, es el signo de la presencia de Yavé en la tienda del desierto (Ex 40, 35);

 - Moisés y Elías eran esperados en el tiempo de la salvación (Dt 18, 15-18; Mal 3, 22-23);

En consecuencia:

 - Jesús viene a dar plenitud a la Ley y a la profecía;

 - Jesús realiza la total liberación de la esclavitud;

 - Jesús es el Profeta de la última hora y la Palabra total y definitiva que pronuncia el Padre: Éste es mi Hijo elegido; escúchenlo;

 - Jesús es el nuevo templo, donde habita totalmente el mismo Dios. (No las chozas - tiendas - que propone Pedro).

Los discípulos

 - marcan un contraste enorme con Jesús: dormidos, como en la pasión (Lc 22, 45);

 - Pedro quiere quedarse en el monte, olvidándose de la vida de cada día y del sufrimiento del Mesías.

 - buscan la evasión de la vida difícil, tomando como pretexto la manifestación gloriosa de Jesús.

 - Pedro no sabía lo que decía. Están ajenos a la gran teofanía.

 

4.- MEDITO Y COMPARTO

  • "Mientras sonaba la voz, Jesús se quedó solo. Ellos guardaron silencio y no contaron a nadie por entonces nada de lo que habían visto."

¿Es esta la realidad cruda de la situación del discípulo?

Sólo Jesús... Sólo silencio... ¿Noto que hay demasiados silencios en mi vida? Silencios en comunidad, silencios al compartir, silencios en mi vida de testimonio y ejemplo, silencios en mi apostolado,…

Me planteo ¿qué es lo que comunico a los demás? ¿Llega mi mensaje, mi testimonio a los que me rodean? ¿Anuncio a Jesucristo y su evangelio “con ocasión y sin ella”? ¿O lo reservo solo para los momentos de culto o celebraciones litúrgicas?

  • “Maestro, qué bien se está aquí”.

Es fácil llegar en la vida religiosa a la acomodación, al aburguesamiento, a la apatía propia de la rutina, de la ausencia de garra y vitalidad interior.

¿Tengo la tendencia de caer en esa actitud de apatía e indiferencia, de aburguesamiento?

¿Huyo de las situaciones de riesgo, de asumir compromisos pastorales que me exigen más de lo habitual?

¿Tengo la tendencia a hacer solo lo que me han mandado y no echar una mano a los hermanos en sus tareas?

¿Soy de los que dicen y hacen que “ya  tengo yo demasiado con mis cosas” como para hacer las de los demás?

  • Juan de Mata “salió” de su acomodación para lanzarse a lo “desconocido”, a un mundo más allá de la frontera

de lo común religioso, de lo normal, de lo impensable en aquel momento. ¿No me está provocando esa actitud suya cara a un replantear mi vida, con valentía y coraje evangélico, para lanzarme e ir más allá a nivel personal y comunitario? ¿No sería bueno que intente bajarme de la altura ideológica, religiosa o espiritual y bajase a ras de los mortales que sufren, que viven situaciones de amargura y esclavitud para poder dar respuestas más liberadoras?

  • Juan Bautista también supo “escuchar” la voz de Jesús, el Hijo amado, y se atrevió a salir de la acomodación

religiosa y del aburguesamiento al que le sometía su fama de predicador. Ahondó en sus cenizas y descubrió el fuego encendido del Espíritu que le llamaba a la misión de transformar la realidad trinitaria conocida hasta entonces. Inició un proceso de conversión personal, enamorado de Cristo, que le llevó a reconvertir toda la estructura de la Orden. Con dolores y sufrimientos, solo guiado por la voz del Padre y de Cristo, puso patas  arriba el entramado religioso de la Orden Trinitaria.

  • ¿Qué ha sido de aquellos esbozos tímidos y cobardes de una supuesta reconversión de personas y estructuras

en nuestra Provincia? ¿Qué parte de responsabilidad tengo yo para que ese proceso no siguiera adelante? ¿Cuál fue mi participación en el entierro prematuro de algo que podía haber sido ilusionante y obra del Espíritu?

Quizá se me ocurra decir que “agua pasada no mueve molino”, mejor dejarlo como quedó, “no meneallo”. Total, no hubiera servido para nada…..

  • Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle”.

Y Jesús me sigue hablando, nos sigue hablando a través de la historia, de la Orden y Familia trinitaria, de mi historia personal. Me sigue hablando de sufrimientos y esclavitudes, de marginados y excluidos. ¿Cuál es mi actitud de escucha para oír la voz de los cautivos de nuestra sociedad? ¿En qué medida me estoy implicando en los proyectos liberadores y reinsertadores que la Provincia está llevando a cabo en el momento presente?

 

5.- ORACION FINAL

SUBIR A LA MONTAÑA DEL ENCUENTRO

Padre, quiero subir con Jesús a la montaña;

quiero ser su compañero, como Pedro, Juan o Santiago.

Quiero subir hacia tu encuentro, para estar contigo, sin prisas;

para gozar de Ti, sabiendo que eres Tú

quien colma mi deseo, para sentirme amado

y saberme vivo para este amor.

Una vez en la montaña, liberado de presiones, agobios

y distracciones, quiero purificarme,

vaciarme de mis pecados,

del sinsentido de mi vida, de mi inutilidad

para servirte, de mi incapacidad para amar.

Quiero llenarme de Ti y de tu Palabra.

Descubrir en Jesús, tu Hijo amado y predilecto,

la razón de mi existencia y vivirla desde Él.

No quiero subir a la montaña del encuentro

para seguir justificando  mi vacío, mi aburrimiento,

mi acomodación, mi rutina y mi parálisis.

Quiero construir una tienda junto a Ti

y al lado de  tu Hijo amado,

para  envolverme en tu regazo maternal,

y sentir la fuerza del Espíritu que me ilumina,

me fortalece y me transforma.

Necesito, Padre, que me abras la mente y el corazón,

que comprenda mi vida y la vida de mis hermanos

desde la misma experiencia filial de Jesús,

desde la intuición amorosa del Espíritu.

Y necesito comprender mi vida, a veces,

marcada por la soledad, el silencio y la cruz,

y enraizarla en el corazón de Cristo.

Pero más necesito salir de mi dolor poseído,

de mi calvario solitario, de mi victimismo egocéntrico

para descubrir el rostro lacerado y sufriente

de mis hermanos que yacen en las cunetas

de la existencia, desposeídos y aferrados a su soledad,

a su angustia, a su cruz.

Padre, no te pido que me  evites la cruz,

que elimines los momentos de mis horas bajas;

te pido la fuerza para a aferrarme a esta vida que me has regalado,

te pido luz para ver en mí tanto don y gracia entregados;

te pido alegría para sentir y vivir el carisma de la misericordia liberadora;

te pido valor para verte en el dolor de mis hermanos,

te pido coraje evangélico, fuerza profética,

para ser anuncio y denuncia,

para darme por completo por el bien

y la libertad de mis hermanos esclavizados.

Padre, que en tu montaña del encuentro

y la gloria compartida, me sienta amado para amar,

redimido para redimir, perdonado para perdonar,

servido para servir, esperado para esperar,

mirado con ternura y compasión para llenarme de tu misericordia

y devolverle a mi hermano crucificado

la redención copiosa, la resurrección glorificada.

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