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LECTIO DIVINA CORRESPONDIENTE AL CUARTO DOMINGO DE PASCUA

escrito por:  admin hace 1 año  1473 visitas

 Actos

LECTIO DIVINA CORRESPONDIENTE AL CUARTO DOMINGO DE PASCUA

 

 

1.- INVOCACIÓN AL ESPÍRITU

LA DANZA DEL ESPIRITU

Espíritu que procedes del Padre,

consagrando su paternidad;

Espíritu que procedes del Hijo

y consagras su filiación.

Espíritu admirativo,

en el que el Padre y el Hijo se extasían. 

Eres resplandor en el rostro del Padre y del Hijo,

espejo en que ambos se contemplan,

brillo y calor de la Hoguera divina,

eres sello trinitario, alianza que brilla

en los dedos del Padre y del Hijo,

anillo que habla de entregas

y cierra el gran circulo;

eres lazo de amor irrompible.

Desbordas la Fuente trinitaria

y llegas hasta nosotros,

contagiándonos de vida y divinidad, 

séllanos a la manera trinitaria,

siembra en nosotros semillas de Trinidad

 

2.- EVAGELIO DE JESUCRISTO SEGÚN SAN JUAN 10, 27‑30

En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arre­batará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arreba­tarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno».

 

3.- INTERIORIZACIÓN

  • Las grandes figuras de Israel, Moisés y David fueron pastores de su pueblo. Ahora, Jesús se declara el Pastor de su pueblo, desplazando así a los antiguos y a los presentes.
  • Jesús es el único, el verdadero Pastor. En Él todos los creyentes estamos llamados a una relación vital, imperecedera con Él.
  • Tres verbos marcan la acción en este evangelio: "escuchar", "conocer" y "seguir".
  • "Mis ovejas escuchan mi voz". Escuchar es mucho más que "oír", supone una relación más estrecha con aquel a quien se escucha; expresa una llamada, una invitación personal, que nos sentimos concernidos de forma inconfundible por aquel a quien prestamos atención.  La escucha provoca una resonancia interior irrepetible y siempre nueva en quien presta oídos a la Palabra. Escuchar la voz de la Palabra implica una ligazón de pertenencia recíproca "nadie las arrebatará de mi mano".
  • "Yo las conozco". Jesús Pastor se define como el que nos conoce, nos conoce personalmente porque "nos da vida eterna"; nos protege, "no perecerán"; ni siquiera la muerte logrará romper esa unión "nadie las arrebatará de mi mano". Porque la vida que el Pastor nos da es definitiva, "vida eterna". Esto supone establecer con Él una relación profunda, de comunión personal, que indica intimidad bajo el distintivo del amor.
  • "Ellas me siguen"; "nadie las arrebatará de mi mano". El seguimiento es un verbo de movimiento que supone caminar, ejercicio y esfuerzo, disciplina para estar cerca del Pastor. Seguir al Pastor es no perderle de vista, ni dejar de escucharle en un ejercicio permanente de cercanía y de intimidad amorosa marcadas por la libertad y la espontaneidad

 

  • PARA LA REFLEXIÓN Y VIVENCIA

EL PAPA FRANCISCO NOS HABLA (MISA CRISMAL, jueves santo, 28/4/13)

  • Francisco, el Papa de los pobres que se niega a vivir en el apartamento pontificio, a usar la limusina y que el Jueves Santo del 2013 le lavó los pies a 12 reclusos de un centro de menores, entre ellos a dos mujeres,  pide a sus sacerdotes que también ellos prediquen con el ejemplo. En la Misa Crismal ante 1.600 religiosos (entre cardenales, obispos, presbíteros y sacerdotes) les ha invitado a que vayan a las "periferias donde hay sufrimiento" y sean "pastores con olor a oveja".
  • El Papa ha clamado contra ese sacerdote "que no sale de sí y que en vez de mediador se va convirtiendo poco a poco en intermediario, en un gestor (...) que ya tiene su paga, (...) en una especie de coleccionista de antigüedades o bien de novedades". El Pontífice tiene muy claro cómo quiere que sean sus sacerdotes: "Pastores con olor a oveja, pastores en medio de su rebaño".
  • Francisco subraya  que Jesús iba al encuentro de los pobres, los cautivos, los enfermos, los que están tristes y solos. Y ha destacado que los sacerdotes deben de hacer exactamente lo mismo.
  • "Nuestra gente agradece cuando el evangelio que predicamos llega a su vida cotidiana, cuando baja hasta los bordes de la realidad, cuando ilumina las situaciones límites, las periferias donde el pueblo fiel está más expuesto
  • Hizo un fortísimo llamamiento a los sacerdotes para que salgan y experimenten lo que se vive "en las periferias donde hay sufrimiento, sangre derramada, ceguera que desea ver, donde hay cautivos de tantos malos patrones".
  • Francisco ha señalado que el sacerdote que sale poco de sí "se pierde lo mejor de nuestro pueblo, eso que es capaz de activar lo más hondo de su corazón". Y ha criticado con dureza a ese religioso que al no salir al encuentro de los demás "en vez de en mediador, se va convirtiendo poco a poco en intermediario, en gestor". "Todos conocemos la diferencia: el intermediario y el gestor ya tienen su paga", y puesto que no ponen en juego la propia piel ni el corazón, tampoco reciben un agradecimiento afectuoso que nace del corazón. De aquí proviene precisamente la insatisfacción de algunos, que terminan tristes y convertidos en una especie de coleccionistas de antigüedades o bien de novedades, en vez de ser pastores con «olor a oveja», pastores en medio de su rebaño, y pescadores de hombres.

 

  • SENTIR Y COMPARTIR
  • "Escuchar", "conocer" y "seguir". Estos tres verbos ¿marcan la pauta de mi vida como religioso trinitario?
  • ¿Cómo expreso en mi vida, desde mi manera de pensar, sentir y actuar el seguimiento de Cristo con todas sus consecuencias?
  • ¿En qué medida me siento identificado con lo expresado por el Papa a los sacerdotes?
  • ¿Qué matices de lo apuntado por Francisco provocan en mí una reacción cara a revisar mi vida para vivir en mayor fidelidad al Cristo y al carisma trinitario?
  • ¿Soy de los salen al  encuentro de la “oveja perdida”, o espero tranquilamente  a que ellas vengan mi despacho o a la iglesia para solicitar “auxilio espiritual o material”?
  • ¿Me siento pastor “con olor a oveja”, saliendo a los márgenes de la sociedad en busca de la oveja perdida,…. O me convierto en un gestor asalariado, intermediario y administrador (repartidor) de sacramentos?
  • ¿No sería extraordinariamente eficaz que en este Año Jubilar de la Misericordia la Familia Trinitaria, a través de sus estructuras locales y generales, se fueran abriendo “caminos de misericordia” en los que se concretaran acciones propias de nuestro carisma redentor dando respuestas eficaces a tantas situaciones de dolor y sufrimiento que hay en nuestras sociedad?

 

4.- ORACIÓN FINAL

JESÚS, BUEN PASTOR

Es duro, Señor, escuchar de tus labios esa sentencia: “vosotros no sois mis ovejas, no sois de mi rebaño”. Mi asombro es total. No me encaja que Jesús me diga abiertamente que no soy de su rebaño.

Pero, Señor, si yo me considero de los tuyos; me he consagrado a Ti y a tu Iglesia desde mi sacerdocio, mi vida religiosa, mi ministerio o apostolado, mi vida de matrimonio y de familia…

He predicado tu evangelio, he rezado,y lo sigo haciendo, con insistencia.

Soy un fiel observante de tu ley, tu moral, tus mandamientos.

Y sigo oyendo en mi interior una voz con eco de reproche: “no te conozco”, “no eres de mis ovejas”.

Y de nuevo sigo escuchando tu voz templada y firme:

“mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”.

Escuchar, conocer, seguir.

Es cierto que, a veces, solo me escucho a mí mismo; leo tu evangelio, sí, pero lo paso por la criba de mis conveniencias, mis caprichos, mis acomodaciones, mi aburguesamiento humano y religioso.

Acepto y uso de Ti y tu palabra aquello que está más de acuerdo con mis intereses, mis criterios y mis modos de pensar.

Acepto solo el mensaje que me resulta cómodo.

Rechazo o paso por alto las exigencias de tu vida que me provocan a dar el paso firme hacia un compromiso más radical con los pobres, a sembrar el perdón a manos llenas, a generar alegría y felicidad en mi entorno.

Si yo te conociera más a fondo, y no solo desde mi parte intelectual o racional, conocerte en profundidad, sentir en mí la fuerza de tu Espíritu, identificarme con tus mismos sentimientos, entonces descubriría que tú eres la razón de mi vida, la fuerza impulsora que me lanzaría a descubrirte y conocerte más y mejor, en mis hermanos desvalidos, marginados y encarcelados.

Te reconocería en cualquiera de ellos porque llevan tu rostro, las señales de tus heridas, los signos del crucificado.

Descubrirte a Ti, Jesús amado, es seguir las huellas que vas dejando en las cunetas de la vida, en los caminos del desprecio y la expulsión, en los espacios humanos sin libertad, en las blancas estancias de soledad y muerte, en el grito ahogado por la violencia y humillación,  en el ser que no ha fraguado persona, en aquel que no le permiten llegar a serlo.

En ellos y desde ellos, en sus espacios vitales llenos de vida y de muerte, de esperanza y fracaso, de libertad y destrucción, de alegría y dolor, quiero conocerte y reconocerte, deseo escuchar tu grito, anhelo seguir tus pasos firmes en las huellas débiles de los más débiles.

Sólo así podré decirte convencido como Pedro: “Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero”.

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